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lunes, 22 de agosto de 2016

AVE, MUNDE (HOLA, MUNDO)

 
Y sin embargo, él o ella, ellos o ellas, son unas personas. Personas corrientes y molientes. 
A pesar de todo y de nada. 

Por mucho que la ciencia haya combatido a la metafísica y a la alquimia, la medicina a los sortilegios, el empecinamiento reaccionario cubra la libertad con una extensa capa de intolerancia, aunque parezca que se cumpla un destino determinista, a pesar de la pobreza, del oscurantismo, aún cuando se dé el aislamiento, la marginalidad, la enfermedad o los transtornos limitantes, el paradigma de la ideología o de la religión, a veces, un totem fanático, a pesar del individualismo exhacerbado, aun a costa de la quiebra sensitiva, amorosa o solidaria, aun cuando la filantropía del desarraigo sopese todos los rincones del cuerpo y de la mente para saquear los últimos filamentos de la esperanza, a pesar del por qué, del para qué y del cómo, a pesar de todas las atribuciones habidas y por haber, pudiendo ser un cualquiera dueño y señor de la ambición desmedida y capaz de la crueldad más desquiciada, a pesar del asesinato, de la muerte, de la persecución de los actos más repudiables y de la aceptación de los condicionamientos reflejos, muy a pesar de la locura, de la práctica del odio y de la tortura, del desenfreno y la lujuria, del deseo aberrante y la concupiscencia, de la atomización de las distintas respuestas sin confluir, a pesar de la ignorancia y el aferrarse a los prejuicios más desalmados, a pesar de la traición, de la soledad, a pesar del sufrimiento, del llanto y del dolor...

A pesar de todo ello, el sello identitario sigue estando ahí. Poderoso. Firme. Contundente. Como una piedra con dureza de diamante. Y en el interior de cada uno, aprendiendo de sí mismo y de los demás, contraviniendo a la esclavitud, al acoso y al encierro, se muestra el libre albedrío.

¿Un borderline? ¿Un acaparador? ¿Un vulgar estafador? ¿Usurero? ¿Librepensador? ¿Bufón o payaso? ¿El hazmerreír de las fiestas? ¿Un bocachanclas? ¿Un simple cotilla? ¿Un héroe? ¿Un hombre de bien? ¿O un atenazante dictador? ¿Explotador y opresor? ¿O víctima propiciatoria representante de la insubordinada masa crítica que impulsa las revoluciones en el mundo? Todos con mil y una caras, son la personificación densa. Perfiles de la diversidad y de la pluralidad banal o selectiva. Junto a los protagonistas de la escena principal, los actores estrella, también conviven los anodinos secundarios queriendo emular a las estrellas de la película.

Al principio fue dueño de un gran imperio. Parecido al de los Rockefeller, al menos, orientado bajo la misma sintonía. Un gran jefe blanco de la oligarquía que se enfunda su traje de lino clásico con sus gemelos de oro y su abrigo de piel de zorro del ártico. Otras veces, de piel de lince blanco traída de importación, la más cara del mundo y que solo se encuentra en Rusia. Degustando manjares junto a comensales palatinos que lanzan requiebros sutilísimos y elegantes a sus damas de Chanel, dando discursos oratorios perfectamente declamados desde su atril pomposo, haciendo propaganda de la próxima liquidación y esquilmación de pueblos ancestrales o planeando cómo lanzar las dos bombas atómicas contra Hiroshima y Nagasaki en una guerra ganada de antemano. De repente surge una Gran Depresión nacional o una crisis cíclica y antes que lanzarse por la ventana de su despacho sito en un rascacielos de cien plantas y mil oficinas, haciendo caso omiso de los vaticinios del gran poeta que versaba sobre Nueva York, un tal Federico García Lorca, se echa a la calle a mendigar colocándose las palmas hacia arriba en señal de sumisión perpetua mientras se arrastra por entre las calles de la gran urbe, descansando en las esquinas a la espera de monedas suplicatorias o robándole las migajas a las palomas que se posan suntuosas sobre las mesas de las terrazas de verano. Otras veces su espíritu dinámico se incrusta en pleno corazón del arrabal. Entre los sujetos andantes del pueblo llano que van y vienen del trabajo, artesanal, manual o intelectual, pero trabajo al fin y al cabo. No cabe la menor duda, que jamás será justamente pagado. Ni sus plusvalías equitativamente repartidas. Para dolor de viudas con una irrisoria pensión y huérfanos que no encuentran a su segunda madre y malviven en casas de acogida. En detrimento de los asalariados con sueldos de miseria. Y es en otras ocasiones, cuando llevado por el olor de las flores silvestres del campo o absorvido por el Sol de la serranía se encuadra en la fatigosa labor de la recolección de frutos o de la fertilización y arado del terreno, entre bestias amigas que le facilitan la tracción, acompañado del sudor de su frente y el cuarteo de sus manos.

Por contraposición, el intelectual consecuente, instalándose en los buenos principios, hostiga a los convencionalismos y denuncia el poder enquistado del stablishment elitista. Actuando en connivencia con el intelectual, intervienen en la pugna los activistas políticos de la izquierda honrada, al igual que los meros reformistas y conformistas que merodean entre bambalinas para refutar o minimizar logros.
Con lógica sensatez los intelectuales y activistas sociales crítican, realizan labores de estudio y reflexión a contracorriente acerca de la realidad, para establecer una fructífera comunicación social y mediática con la pretensión de influir en ella, alcanzando determinado status regio de auctoritas ante la opinión pública. Mientras, se desdibujan diferentes grados de conciencia en medio de la criba de los enemigos a combatir. Pero siempre hasta donde lo permiten los medios de comunicación de masas monopolistas y oficializados, vinculados a una ideología o a un criterio doctrinal de pura doblez, si bien, siempre y en cualquier momento bajo la dirección financiera de los dueños de las grandes corporaciones.

Hacen todo lo contrario al criterio de actuación de los alcaldes o de los estadistas de turno, cuestionan todo aquello que ven, escuchan o leen, asegurándose de que aquello que argumentan tiene certezas sólidas o son hechos probados. Incluso antes de ser consumados. Son también unos vaticinadores a escala micro y macro económica, a nivel de globalización y localista, averiguan tras una investigación y análisis minucioso de qué pie cojea el vecino con aires de grandeza o los grandiosos amos del mundo que nos dirigen bajo el engaño y también por imposición. En algunos países, a través de una intervención desmedida, engullendo recursos y riqueza. Aunque ya se sabe que el poder nació y nace de la punta del fusil.Twittear Quien tiene el poder militar tiene la llave de mando. Hasta que surge una minirrevolución en Camboya, Vietnam, o Laos, por ejemplo; más grandilocuentemente en Cuba, en China o en la antigua URSS.

Afortunadamente, también se cuenta con la irrupción de los genios. Los Picaso, Einstein o Freud, llaman a la puerta para dilucidar secretos inconfesables o exhumar cadáveres provenientes de la edad oscura, de la medievalidad, del esquematismo retrógrado, del dogmatismo o del empirismo, tanto en el terreno artístico, literario o científico-tecnológico. Aunque los necios de los antiguos ordenes se conjuren contra la sabiduría minoritaria que apertura la mente colectiva, las conquistas letradas de los grandes personajes dan valor consistente a los arquetipos y al insconsciente colectivo de la humanidad que traspasa generaciones. Y nada tiene que ver la genética en esto. El conocimiento se acumula en el tiempo y en un lugar en concreto. Está históricamente determinado e influenciado por la sociedad y el ser social. Conocimiento "sui generis".

Hay muchos neuróticos-genio. Y muchas personas consideradas normales con profundas inconsistencias desde el punto de vista creativo e innovador. Lo dicho. Las masas asumidoras de conocimientos son las que cimentan los notables avances en la evolución de la historia. Son hombres y mujeres que viven en la cotidianeidad, seguidores de los más destacados influyentes en ese conocimiento. Innova el médico entre sus probetas y sus analíticas. Innova la secretaria que hace avanzar con su trabajo burocrático a los profesores, universitarios, catedráticos, escritores y premios nobel. A los economistas. A los empresarios gestores de grandes emporios económicos. Innova el investigador medio que se siente forzado a emigrar a otro país para buscar becas y puestos clave en el desarrollo de proyectos científicos y técnicos... 

Hasta el mayor neurótico puede aspirar a no dejar malograr las magnánimas ideas y sí por el contrario ensalzarlas a modo de colaboración o de gestión cualificada.

¿No seremos todos y todas un poco locos de remate en medio del caos universal?

Los perdedores atestiguan que el peso de la balanza es desigual, por desgracia. Ocurre siempre aun a tenor de poseer inteligentes cualidades llenas de magia común.
¿Es que no somos todos y cada uno de nosotros un tanto perdedores? ¿O es éste por sí solo un argumento reduccionista y esquemático? Yo diría que sí.

Frente al estereotipo afianzado culturalmente de que el hombre es un depredador para el hombre, se mantiene también una ambivalencia positiva en cuanto a que somos entes grupales tendentes al bien, hecho que se contrapone a su contrario. Porque el mundo en su dialéctica también es dual.Twittealo Y precisamente es la propia sociedad y su intrínseca naturaleza de clases la que nos reconduce por un camino de desigualdad sistémica. Cambiar el modo de producción capitalista y erradicar el llamado crecimiento desigual entre los países de la cadena imperialista, depende de la fuerza y el avance de los pueblos de la Tierra. A pesar de nuestro intensificado individualismo, -que nos inculcan por educación e influencia de las ideas dominantes que extienden aquellos que tienen el poder y la hegemonía geoestratégica-, se pueden y se deben establecer los consiguientes cambios. Y ello no presupone necesariamente un rechazo a valorar al individuo en plenitud ni a cuestionar el desarrollo cualitativo de la espiritualidad. No entrarían en contradicción ambas premisas para poder llegar a una conclusión análoga que nos reportara objetivos alcanzados en paralelo.

No olvidemos que, a pesar de todo, continúa naciendo una multitud de desheredados de la tierra, de parias, de pobres, de mendigos y de nadies que nada tienen que perder. Y siguen luchando a cada momento por dignificar sus condiciones de vida y por transformar el mundo, por cambiarlo de base. Erradicando la tendencia al dolor y al sufrimiento de una mayoría, que de forma antagónica generan el principio de vida y ganancia usurpadora de una minoría. Ejerciendo la actividad y reconduciendo su actitud hacia el intento cada vez más notorio y factible de acabar con la explotación  del hombre por el hombre. Porque ese es el verdadero destino de la humanidad. Cueste lo que cueste. Aunque nos lleve siglos. 
Hola, mundo; ave, munde. Aquí estamos y nos mantenemos. Y continuaremos luchando. A pesar de todo.




John Lennon - Working Class Hero



La Mode - Imperios


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Ave, Munde (Hola, Mundo) by Marisa Doménech
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