viernes, 9 de mayo de 2014

LANCES DE MI PATRIA

El cuerpo y el alma del enfermo desfallecen en el tiempo. Fallan un diagnóstico y una terapia precisas y efectivas. En el momento en que describo el parte médico la metástasis se extiende de manera virulenta por células y órganos. El corazón está muy débil y aunque aun tiene actividad precisa de un marcapasos que aun no ha sido instalado. Sin soberanía nacional no es posible la salud. Lo gritan muchas voces acalladas. Si, mi país es el enfermo. Se encuentra atenazado por un cuadro de síntomas que lo van consumiendo poco a poco: corrupción, saqueo de las arcas de su Estado, tributos a los intrusos que desde fuera dictaminan y ordenan. ¡Que paguen, que paguen la deuda!, a cambio les rescataremos y les impondremos la usura. Nunca creí que llegaría a ver estos lances de mi patria.

Una señora rubia y prepotente, germana para más señas, es la coautora de esta masacre. Lo suscriben las gentes de Grecia, Italia, Portugal, Irlanda y nosotros mismos. Junto a esa dama del látigo se alza majestuoso el gran Cabeza del Imperio, donde en uno de sus principales centros neurálgicos, a muchos nos resulta contradictorio que se haya construido una gran estatua representando la libertad. Ya lo dijo el poeta, cuando estuvo en Nueva York. Lo decían Pasionaria y José Díaz, lo dice Chomsky y tantos otros, y también nuestros hermanos de Venezuela, Argentina, Brasil o Ecuador. Dicen que son tantos los agraviados por la punta del fusil y los que aun quedan, que la historia continuará escribiéndose con la sangre y el sudor de los sometidos. Llegará un día en que los pueblos del mundo marcaremos el devenir señalando los dos dedos de la señal de la victoria. Y nosotros, los españoles, le daremos la vuelta a los lances de nuestra patria.

Es necesario construir una nación próspera donde crezca un futuro de progreso y desarrollo, donde la enfermedad se borre de la memoria de nuestro código genético. Que no tengamos que pagar una deuda ilegítima y odiosa. Que nuestros ancianos puedan vivir dignamente, que nuestros jóvenes no se vean obligados al exilio económico, que nuestros sistemas sanitario y educativo sigan siendo un modelo a seguir, que nuestra agricultura, pesca e industria, constituyan nuestro corazón productivo. 

No más lances a mi patria. Venceremos.


          España camisa blanca de mi 

                       esperanza 

                      -Ana Belén-



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