miércoles, 16 de julio de 2014

VINDICTA-VINDICTAE (LA VENGANZA)




Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío y se come despacio. ¿Qué significado tiene esta frase? ¿Sería lícito dilucidar su sentido con esta acepción? Vayamos a destripar la esencia del refranero y pensemos por un momento cómo acercar el análisis semántico de esto que para algunos sentencia una máxima. 

Para que la utilidad práctica llegue a su consecución el agraviado que procede a vengar su ofensa debe necesariamente tener paciencia para consumarla, haciéndolo aquietadamente y con el espíritu sosegado, sin arrebatos ni apasionamiento, es decir, imprimiendo frialdad al asunto y de manera metódica y calculada para, una vez llegado a buen puerto el culmen del propósito (o despropósito, tal cual uno lo pueda ver desde fuera), entonces proceder al deleite, a paladear su disfrute, a gozar de su poder, de la arrebatadora victoria final. Eso sí, con sumo cuidado de no apresurarla para, de esta forma, ser capaz de disfrutarla en toda su magnitud y predisposición.

Si recordáis la exposición que le da Vito Corleone a su propio hijo, Michael, acerca de los criterios de la venganza, mientras le prepara sagazmente para que se convierta en el nuevo Don vito Corleone, le aconseja que simule humildemente parecer débil con el objetivo de que resulte obvia su imposibilidad de vengarse. La orientación principal es el mostrar respeto a sus oponentes ya que éste es el único modo de entender la magnitud, la importancia trascendental que poseen los esfuerzos que deberá hacer para concretar su venganza. Esta metodología a aplicar se ve en los hechos pero también a través de frases como "mantén cerca a tus amigos pero aún más cerca a tus enemigos", o también "nunca odies a tus enemigos, afecta a tu razón", premisas que aparecen en El Padrino II y el Padrino III. Son las enseñanzas que aprendió de su padre.

La forma clásica del refrán sería ésta, donde se añaden elementos: "La venganza y el cangrejo de río, se sirven en plato frío".

En síntesis, podemos concluir que cuando alguien desea tomar la revancha contra otra persona, la elegida para tal efecto, suele esperar a estar tranquilo para servirse de un mayor y eficaz uso de la razón a fin de reflexionar mejor cómo hacer para que la venganza resulte ser más dañina.

Esencialmente, una venganza perfecta requiere de la paciencia y de la suficiente sangre fría como para que se tome su tiempo, necesitándose incluso meses o años de espera, midiendo, precisando con minuciosidad, calculando cuando dar el zarpazo final.

Pero para los más escépticos, sobre todo, para aquellos que como yo misma no creemos en su utilidad moral porque nos guiamos por los buenos principios y la asertividad, lo mejor es guiarse por aquello de "pelillos a la mar" o "haz el bien y no mires a quién".  Por ello la foto que os he dejado en el encabezado de esta entrada dice mucho de la empatía y la bondad humana a la hora de preservar una óptima y adecuada actitud ante la vida. No hay que olvidar que todo pensamiento o acción encaminados a hacer el mal a los demás, el Universo te lo devuelve en forma de respuesta de equilibrio y multiplicada con creces, al igual que si das amor, eso mismo es lo que recaerá sobre tí, más tarde o más temprano. Por la ley de la reciprocidad.

Quiero presentar una historia a modo de prevención y que induzca a la reflexión. Cada cual que decida después cómo prefiere comportarse. Yo no aconsejaré jamás que se adopte la venganza como fin último y mucho menos con esa enfermiza y laboriosa metodicidad con que algunas personas esperan conseguir sus propósitos haciendo pagar con la misma moneda o sencillamente devolviendo el golpe.

Empieza así, con dos mujeres que se encuentran en los pasillos de un edificio público:


-¡Eeeeeey, pero mira quién está aquí! Úrsula, ¿qué tal estás? No esperaba verte por estos lares…

-¿Quien... quién eres tú? ...Ah... hola.

-Veo que me recuerdas. Del Instituto Poncio Pilatos.

-Ya…

-¿Cuánto tiempo, verdad?

-Unos cuantos años.

-Y dime… ¿qué es de tu vida? Cuenta…

-No me puedo quejar.

-Hija, no parece que te alegres de verme. Te has quedado muda…¿Ursula?...

-No tengo gran cosa que contarte.

-Lo cual es normal, si me permites que me sincere. Siempre fuiste parca en palabras. Lo que más recuerdo de ti era que salías muy poco, al menos no te veía en las juerguecillas del instituto, ni solíamos coincidir en la discoteca del barrio. Fíjate si me acuerdo de ti, que también recuerdo ese novio que tuviste... ese… ¿Paquito? ¿Frank? Ah, no, era Fernando, bueno, no sé, el caso es que verlo resultaba muy gracioso tan pelirrojo él, todo pecoso, jajaja, ¡era feo y atontado a más no poder!, hasta el punto que nadie le hacía mucho caso, excepto tú, claro. Parecía tan poca cosa, tan timidito, tan empollón. Era como si le diese vergüenza tocarte en público y todo eso…Por cierto, ¿Cómo te llamaba? Ah, si, ¡cuchufleta!, jajajaja ¡qué cachondo!... ejem, bueno, a ver... te quiero aclarar… no es que nos burláramos de él, no me malinterpretes, pero no me negarás que era absolutamente impopular…

-Se llama Alberto y es mi marido. Ahora es el director del Instituto de Secundaria donde estudiamos. Después de terminar en la Sorbona, al volver de París, aprobó las oposiciones y solicitó entrar allí, ya que podía elegir por nota.

-¡Aaah! ¡Vaya planchazo! Yo… pues... esto… ¡Estarás nerviosa en tu primer día!. A fin de cuentas te habrá costado reemprender los estudios. Según tengo entendido dejaste el instituto a mitad para trabajar en un almacén de frutas y verduras, de temporera, ¿no? Yo siempre digo que es una suerte para los que les entra todo con leerlo una vez. Por eso mis notas siempre fueron mejores que las tuyas, aunque debo reconocer que no es cierto, lo único que he hecho ha sido copiar… Así que puedes considerarme una fiestera total. He sido una chica con suerte y una mantenida, mi padre me lo paga todo y no se me caen los anillos por confesártelo. Aunque, si te soy franca, este año necesito aprobar como sea porque si no, el viejo me cortará el grifo. Me ha amenazado con que si no supero el curso tendré que apañármelas yo solita. Este es el segundo año que repito.

-Verás, realmente solo estuve un año y poco más en el almacén. Por resumir, te diré que terminé el bachillerato, mientras trabajaba. Después me concedieron una beca muy buena, porque al morir mis padres me quedé sola… En fin, acabé por irme del almacén y me trasladé a vivir a Logroño, con una tía.

-¿Qué tus dos padres murieron? ¡No sabes cuanto lo siento, chica…!

-Efectivamente, en un accidente. Esa fue la razón por la que me fui del instituto y me puse a trabajar.

-¿Y qué hiciste luego? ¿Te fuiste a otro almacén a hacer carrera? Jajaja. Tranquila, era una broma, no te ofendas… Soy una bromista empedernida, aunque muy en el fondo tengo fondo, jajajaja.

-Pues mira, ya que veo que estás tan sumamente interesada en recordar mi vida, te referiré mi currículum actual.
 
-Soy toda oídos…

-Una vez instalada en Logroño, recibí mucho apoyo por parte de mi tía Sole. La verdad es que se portó fenomenal, tratándome como a su propia hija... pero no sé por qué te cuento todo esto…

-Oh, no. Continúa, te escucho con atención. ¡Madre mía!, cuando le cuente al Lucio y al Chino que estás aquí no se lo van a creer. ¿Te acuerdas de Lucio y el Chino?.

-¿Están en esta facultad?

-No, qué va. Ellos están currando. Yo soy la única de la pandilla que ha llegado a cursar estudios superiores. Como sabes, soy una mujer con suerte.

-Bien. Lo siguiente que hice fue matricularme en la Universidad. Trabajé muy duro y conseguí licenciarme en derecho y en filología clásica. En esta última carrera me concedieron el CUM LAUDE en mi tesis doctoral. Significa, por si no lo sabías, el reconocimiento destacado, tras haber conseguido una media de matrícula de honor. Y bueno, tengo que decir que los dos grados los terminé en tres años. Los hice al mismo tiempo, compaginándolo con mi tarea de becaria en un bufete de abogados. Aunque mi vocación, sin duda, está encaminada a la docencia, como filóloga, a pesar de mis buenas capacidades como investigadora. Ya despunté en mis primeras prácticas.

-Vaya, es impresionante, chica. ¿Y qué te trae por aquí de nuevo? ¿Estás acabando otra especialidad y has hecho un traslado de tu plaza?

-Aunque pertenezco a esta facultad, lo de estudiar para mí ya entraría en otro terreno. No obstante nos veremos este año por estos lares, como tú dices.

-No acabo de entenderlo, pero da igual. De todos modos, ahora que vamos a coincidir, aprovecharé la ocasión para presentarte a todas mis juerguistas amistades. Quedas invitada a mis fiestas. Ah, mira, tengo esto, ¿quieres un poco de farlopa? Está buenísima y por ser tú te puedo hacer un precio especial…

-No, gracias.

-Vale, como quieras… Precísamente esta noche vamos a quedar en casa de un amigo. ¿Te vienes?

-Me temo que eso será imposible.

-¿Pero... por qué? ¿No quieres pertenecer a nuestro selecto club? Prometo no volver a hacerte pasar por las mismas pruebas para acceder. Te aconsejo que te des un respiro, chica, al fin y al cabo ya tienes lo que querías... La verdad es que si te soy sincera, me arrepiento un poco de no haberte tenido muy en cuenta, incluso de las bromas y sarcasmos de la gente del grupillo. Pero ahora será totalmente diferente. Porque… ¿sabes? Quiero compensarte el daño que te pude haber hecho. Con nosotros lo pasarás muy bien. Serás reconocida, te invitaremos a todo lo que hagamos, iremos de fiesta, te pasearemos por toda la universidad... 
Hacemos orgías muy divertidas, con alcohol, drogas, porretes, sexo... ¿Qué me dices? No será que me guardas rencor, cariño…

-Verás, es que todavía no te he contado lo mejor…

- ¡Ooh! ¿Es que aún hay más acerca de tu currículum…?

-Mientras realizaba el doctorado, imagino que durante el tiempo que tú te lo pasabas en grande, trabajé simultáneamente en la empresa privada, luego hice numerosos estudios de especialización, masters, etc. Elaboré mis contactos, colaboré con dos profesores en el departamento, culminé dos proyectos posteriores, acudí a todos los congresos que me fue posible, también presenté alguna que otra ponencia, conseguí acreditarme y obtuve el máximo reconocimiento académico-administrativo… Así que no me hizo falta presentarme a los tribunales de habilitación de profesores titulares de la universidad pública. Y por eso, estoy aquí en la privada. Ahora mismo hablando contigo. Por cierto, como tengo acceso a las listas y recuerdo tu nombre y apellidos, sé que voy a ser tu profesora de cuarto en dos asignaturas.

-¿Mi… profesora…? ¡Vaya por dios!

-Así es.

-¿Y cu… cuales asignaturas son esas? (Glubs)

-Lingüística indoeuropea y textos griegos. Las dos duran todo el año, maja.

-La verdad es que no sé qué decir… estoy sorprendidísima… lo último que me podía esperar era que tú fueras a ser mi… mi... mi...


-Dilo... dilo sin temor. Tu profesora.

-Pues eso es... mi profe... sora.

-Nada… ¡CHICA! Encantada de reencontrarme contigo. Solamente me queda preguntarte si sabes declinar el sustantivo “VENGANZA”…

-Ahora mismo no recuerdo… ¿Por por… por qué?

-Porque se me acaba de ocurrir que es un vocablo muy dulce, ¿no crees? Observa cómo lo nombro, nominativo VINDICTA, genitivo VINDICTAE. ¡Qué bien suena! ¿eh? Así que ya te puedes ir preparando si necesitas aprobar este año porque sospecho que las vas a pasar putas.

-¿Cómo…? Pero… pero…

-Te espero dentro de dos horas en clase, hoy nos estrenamos tú y yo. Tenemos textos griegos. ¿Qué te parece uno de Hesíodo para empezar?… Otra cosa, a partir de este momento, el tratamiento correcto hacia mí será de “usted”. Que te sea leve, hasta luego.

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(¡Mierda! ¡Qué fuerte…! ¡Me parece que estoy en un lío!... 

...Pero espera... un momento... esto no quedará así. Tía, que no me conoces... No pasa nada, guapa, si tú quieres marcha, la tendrás... así que prepárate ¡ESTO ES LA GUERRA!)

-Valeee... ahora subo, doña Úrsulaaa. Hasta ahora...



Radiohead - Karma Police


                                      
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