sábado, 23 de agosto de 2014

DESENTRAÑANDO LA CIENCIA DESDE UNA CONVERSACIÓN ENTRE AMIGOS


Ayer mantuve una conversación con dos amigos por el Facebook, en la que parecía reinar la controversia y el mantenimiento de dos posiciones enfrentadas. El tema surgió por casualidad. Hablamos sobre los animales salvajes y el hombre y la relación objetiva y subjetiva que se establece entre ambos. Dos posiciones antagónicas, una idealista y otra científica.

Mi amigo A colgó un vídeo para demostrar la nobleza y el vínculo amistoso de carácter subjetivo que envolvía el comportamiento de una leona, al intentar cazar una cría de antílope. El vídeo había alcanzado cierta repercusión en las redes sociales. Realmente las imágenes eran sorprendentes:



El amigo B procedió a refutar la visión humanista que defendía el amigo A, que mostraba su convencimiento de que no querer matar a la cría de antílope y la protección momentánea que le ofreció se correspondían con un instinto maternal desarrollado hacia otra especie. La posición de B era que los leones se mueven por instintos y por las ideas que también provienen de su práctica social. Tambien son sociales, en su caso la caza, la cria colectiva de sus progenitores, estableciendo relaciones entre ellos de cooperación. Las leonas puede matar por diversos motivos: porque tienen hambre, porque se ven amenazadas, porque un león desconocido ha invadido su territorio y quiere matar a sus crias... Los leones machos pueden matar a otros leones y a las crias de una manada por disputarse a las leonas en celo.

Una actividad frecuente entre las leonas que están criando es que cazan a crías de antílope vivas para entregárselas a sus cachorros. Los leoncitos aprenden a cazar con crias de antílope vivas. No es que la naturaleza sea cruel, es que es el único sistema que tienen los cachorros de león para aprender a cazar. Las necesitan vivas para el aprendizaje de sus cachorros y esto hará que al antílope del vídeo lo proteja provisionalmente de su compañera.

Así que mi opinión, no siendo absolutamente idealista, partía de una idea errónea, al afirmar que los animales solo matan para sobrevivir y jamás a los de su misma especie. Ante el breve corpus teórico-científico expuesto por mi amigo B opté por seguir su criterio y pensé: "Pues no será porque no he visto suficientes documentales de la 2, como para no pensar que la práctica social de mamíferos como los leones es definitivamente más compleja y sofisticada que defender la falsa creencia de que existe altruismo entre los miembros de una misma especie y de unas con otras."

En cualquier caso mi consejo es: nunca se acerquen a una leona creyendo que ésta les va a adoptar como a un hijo.

En ese momento saltó como un león -y nunca mejor dicho- mi amigo A para radicalizar aún más su posición: 

 -No estoy nada de acuerdo con esta última afirmación, no todo es maléfico, los animales son mas "humanos" muchas veces que nosotros mismos. Casos de bebés sacados adelante por manadas de lobos son reales, igual que casos de perras que amamantan gatos, y asi un sin fin de casos extraordinarios que nos dejan a la altura del barro. Que puede ser cierto lo que  dices (B), puede serlo, pero éste no parece el caso, ni he visto tampoco casos como ése, pero tratar de demonizar a los leones no está bien...

Inmediatamente salí en defensa de mi amigo B: 

(Al amigo A): Pero, no hay nada de maléfico en esto, ni se demoniza a los leones. Un leon, leona, en este caso, es un animal salvaje, nos olvidamos de su condición biológica y de las características de la especie a la que pertenece. No tienen moral, ni principios, porque carecen de inteligencia racional. Lo que dices bien se puede aplicar a los perros, que por cierto, antes de vincularse con el hombre (por una necesidad de intercambio, simbiótica) también eran salvajes. Si lo vemos desde un punto de vista científico lo entendemos. A mí me puede gustar mucho un jabalí, pero los jabalíes cuando son heridos, o protegen a sus crías, no dudan en atacar. La capacidad neuronal del cerebro de una leona responde a estímulos instintivos. Los predecesores del homo sapiens sapiens, vivían asociándose y cooperaban entre los indivíduos de su misma especie pero no habían adquirido el suficiente desarrollo intelectual, a partir de la complejidad de su cerebro, como para tomar otro tipo de decisiones que no fueran instintivas. Incluso perros y gatos se guían solo por el instinto, aunque reconocen a su dueño y pueden sentir empatía tras muchos millones de años de evolución social.

Mi amigo B lo simplificó aun más: 

No seas idealista -(al amigo A y un poco a mí también)-. Las leonas cazan para sobrevivir, y si no, se extinguirían como especie. Un comportamiento como el que interpreta el reportero se asemeja al de un ser humano que cree ver una mascota en vez de a un animal que vive en un medio salvaje. Sería fatal para la propia leona ya que confundiría a su alimento con tener que ser afín. La leona moriría, no sabría distinguir.

Mi amigo A, lanzó otro contraataque, ésta vez refiriéndose a la relación subjetiva entre un mamífero salvaje y el hombre:





Pero claro, este vídeo desde mi punto de vista, presenta un problema: lo que pensé en primer lugar desde su visionado, es que si sacamos al león de su contexto social y de su ambiente natural y lo mantenemos dependiente y bien alimentado desde pequeño...conseguimos crear condicionamientos reflejos. El condicionamiento es un concepto científico en psicología, aunque en la psicología animal no sé hasta qué punto funciona igual. Lo que yo entendía era que un aprendizaje mediante reflejos condicionados en el caso de los animales no significaba que éstos pudieran tomar decisiones con independencia de sus limitaciones cerebrales y de su instinto. Para mí, en ese momento, el vídeo reflejaba la misma relación que la que se establece entre un domador y un león en un circo, o un cuidador y un toro. 



Sin darme cuenta, estaba manteniendo una posición un tanto peligrosa y determinista, porque era igualmente idealista, como la de mi amigo A. Inevitablemente conducía al determinismo y cuando defiendes posiciones deterministas, nada puede evolucionar, ni es susceptible de poder transformarse. En verdad lo que estaba introduciendo era que el concepto de vida y el desarrollo de la misma dependían mayoritariamente de procesos geneticos.



Mi amigo B, volvío a simplificar este asunto advirtiéndole a mi amigo A que este animal estaba domesticado y que ese no era el centro de la discusión.



Para no incurrir en el empirismo y en el desprecio más absoluto a la teoría  científica, mi amigo B, nos enseñó este otro vídeo: El guepardo aprende a cazar donde quedaba demostrada su afirmación de que los mamíferos cazadores enseñan a sus cachorros el aprendizaje social de la subsistencia y el abastecimiento de alimento, de una forma práctica.




Para mi amigo B, no había que confundir a un animal que mantiene relaciones sociales con el hombre con un animal en su medio salvaje. Los dos primeros meses en la vida de un perro son esenciales para su aprendizaje y socialización. Si un cachorro de perro no entrase en contacto con el hombre durante este periodo no podría reconocerlo como un ser afín. Le tendría miedo o lo atacaría, sería para él un ser extraño. Y lo mismo ocurre con el león del video, que convive con humanos desde su primer periodo de aprendizaje o socialización. Por eso siempre los reconocerá. En los animales salvajes ocurre lo mismo pero con sus semejantes. Los lobos reconocerán a los lobos de su manada pero no a otros lobos o a otros hombres, si no ha habido un contacto previo en su primera etapa de socialización o aprendizaje.




Mi aportación fue señalar el fenómeno de la Impronta, que explicaba cómo una cría de pato o cualquier otra ave reconocían un objeto inanimado o un juguete como a su madre en su primera toma de contacto con el mundo exterior, tras salir del cascarón y abrir los ojos ( un experimento que ya tiene décadas y que ví de pequeña en la TV). Pues bien, yo defendí que también la podemos experimentar los humanos. Aunque el grado de socialización en las primeras etapas de la vida de los mamíferos tampoco es comparable al de un ave. Depende de las especies. Lo que era un hecho es que el león del vídeo reconocía a su dueño, tenía una IMPRONTA con él.



Mi amigo B seguía defendiendo la opinión que mantenía desde un principio, aunque introdujo el  carácter objetivo de las emociones en los mamíferos carnívoros en su misma manada:

   
-Los leones y leonas claro que aman. Quieren a sus semejantes, a los de su manada, están dispuestos a dar su vida por los que ellos reconocen como sus iguales, por sus crías y por cualquier miembro de su grupo. Sienten, se entristecen cuando alguno falta. Pero esto nada tiene que ver con el amor a otros animales que para ellos es necesario sacrificar para su supervivencia, las gacelas, los ñus... Si llegase el caso de confundir a un ñu con un miembro de su manada, esto supondría un hecho fatal para la leona, la condenaría. No puede sentir amor por un animal que es necesario identificarlo como alimento, semejante confusión le llevaría a la muerte. Esto es vital para su supervivencia y para la supervivencia de su especie. No es una crueldad, la naturaleza funciona así.



Yo lo reforcé desde el punto de vista del equilibrio natural entre las especies y la naturaleza:

Existe ese equilibrio, es la CADENA TROFICA: el hombre se come a los mamíferos inferiores y a los hervívoros, los carnívoros superiores a los hervívoros o a los roedores, los hervívoros se alimentan de vegetales, plantas e insectos, los buitres son carroñeros...


Y continué: 


- También se puede observar el vínculo que se va estableciendo entre el hombre y el perro cuando se produce la domesticación. En primera instancia fue por necesidad, el perro se dió cuenta de que el humano le daba de comer y éste le cuidaba el rebaño a cambio - SIMBIOSIS O INTERCAMBIO RECÍPROCO-. El hábitat del perro no era la selva, pero sí vivía en plena naturaleza, antes de encontrarse con el hombre, en estado salvaje. Las relaciones entre el hombre y el perro se efectuaron inicialmente por necesidad, aunque luego evolucionaron con la experiencia de miles de años. Pero si los perros no hubiesen entrado en contacto con los hombres, en un principio por intercambio de necesidades, y se hubieran quedado en estado salvaje en los bosques, no existiría esa empatía.



Mi amigo A se estaba desesperando porque consideraba que no nos poníamos de acuerdo con él, estaba absolutamente convencido de su empirismo:



-Unas últimas palabras, yo tengo un husky siberiano, y he leído sobre él... una anécdota, puede ser ésta, si estás en un pueblo con un vecino que tiene gallinas, y el husky mata a una gallina, y lo que haces es decirle al husky señalándole una gallina que eso está mal, vamos a suponer que le enseñas correctamente... ocurrirá que al dia siguiente el husky habrá matado a otra gallina (no la que tú le enseñaste), y pasará que si además le vuelves a echar la bronca no te va a entender, va a pensar que se te va la olla y dejará de hacerte caso. Los animales no son tan simples, más aun los que están mas asalvajados, tienen códigos de conducta complejos.



-Hombre -dije yo- si al husky desde su nacimiento le haces convivir con una gallina, se acostumbra a su presencia, te lo firmo.



Amigo B: -La leona del vídeo sabe muy bien lo que hace. No se puede enamorar del antílope. Lo necesita para que sus crías de león aprendan a cazar y no se mueran de hambre cuando sean adultas, porque no van a tener a un ser humano que les eche de comer.



Amigo A: - Entonces no puedo tener un conejo de mascota porque me lo acabaré comiendo... bueno, deciros que yo me voy a hacer vegetariano, pero la gente come conejos mientras tienen otro de mascota.



Servidora: - Yo tuve dos pollitos desde pequeños, Lady y Negrito. Iban sueltos paseándose por el corral de mi casa del pueblo, hasta que crecieron. jamás nos picotearon, comían de la mano, se dejaban acariciar y besar en el pico, hasta que mi madre los cocinó para la paella. Me dió mucha rabia, pero eso no quita que los domesticáramos. Si los hubieramos cogido con tres años, eso hubiera sido imposible.



Amigo B: - La complejidad de las ideas humanas no tiene nada que ver con las de los animales, porque la práctica social humana también es más compleja.
Las ideas de la leona son asi: ñu=comida; cría de ñu=aprendizaje de caza de mis cachorros; león con un olor determinado=miembro de mi manada. Leona con un determinado olor de celo= acoplamiento; cachorros de esa leona=seres propios que tengo que proteger...



El amigo A había desaparecido de la conversación, un tanto molesto. Mi amigo B y yo confrontábamos ahora dos posiciones totalmente diferenciadas, por una parte él defendía la práctica social como determinante a la hora de ver reflejado el comportamiento en todas las especies y yo defendía, sin apercibirme de ello, una visión genetista del asunto, biológica:



- Si, pero para eso la genética de las especies y la estructura cerebral determinan el comportamiento de cada una. Con diferencia y excepción del cerebro humano que no se parece por su complejidad, componentes y desarrollo al del resto de especies. Y otra cosa es cómo les podemos condicionar mediante estímulos para que aprendan conductas asociadas a un fin básico. Por eso la practica social humana no es comparable a la práctica de ninguna especie animal, aunque algunos mamíferos puedan ejecutar acciones determinadas por ideas rudimentarias que no provienen de la moral.



-Al revés. La practica social determina la conciencia. La práctica social humana determinará también la evolución de su cerebro.



- En el caso del hombre. No en el caso de los animales.



-Amigo B: -También en el caso de los animales.



- ¿Qué práctica social puede tener una cucaracha o una serpiente? La que le dirige su pequeño cerebro, y en el caso de la cucaracha, otras cosas. En el ejemplo del hombre sí.



- La evolución del cerebro es progresiva y está determinada por la necesidad humana de producir para poder sobrevivir.



- Me refería a que los animales dependen de la genética mediante la que están conformados, que está ligada a su hábitat. El hombre no depende de su hábitat, por ejemplo. Puede vivir donde se adapte. Si tuviese que depender de su olfato o de su instinto, quizá no sebreviviría en condiciones inhóspitas. La evolucion del cerebro humano sí que viene determinada por la práctica social, estoy absolutamente de acuerdo, Pero no es así en el caso de los animales.



- Igual que la necesidad de alcanzar las ramas más altas hace evolucionar el cuello de las jirafas.



- Eso es la selección natural. Es otro tema.



- Claro que hay una selección natural, pero la necesidad de alcanzar las ramas más altas hace que el cuello de las jirafas se alargue, las jirafas con el cuello más corto morirán.



- Hay un momento de la selección natural donde el hombre establece una ruptura. 1.-Empieza a fabricar utensilios de caza 2.- Su pelvis se transforma y comienza a andar erguido 3.- El cerebro se desarrolla. A partir de ahí empieza a producir. Los animales no producen nada, tampoco experimentan científicamente ni parten de vivir en una sociedad de clases. No puedes decir que su evolución depende de su práctica social. Solamente han continuado su evolución en función de la selección natural.



- Los animales también tienen práctica social, solo que diferente, no necesitan producir. La práctica social básica por ejemplo de los lobos es la caza, sobre esta práctica establecerán verdaderas estrategias. El lobo líder o alfa encabeza la caza, le siguen los demás. Cuando el lobo alfa encuentra la pieza y se lanza sobre ella, los demás lobos se dirigen a la izquierda y la derecha de la víctima hasta que la cercan. La cria colectiva de los cachorros entre las lobas también es una práctica social.



La verdad, en este punto me hizo dudar. Yo estaba dando por hecho que hay diferentes tipos de práctica social entre los humanos y no entre los animales, porque entendía que, por ejemplo, luchar en el medio para producir de él era una de las más importantes, cosa que los animales no pueden hacer.



Amigo B: - A través de los juegos infantiles los animales aprenden -se hacen con ideas- igual que nosotros.


En fin, tenía razón. No me atreví a cuestionárselo. También me prometí a mí misma, tal y como hacía mi amigo B, seguir los documentales de la 2, retomando esa actividad de antaño tan gratificante. Quizá sea uno de los pocos programas de la caja tonta, si no el único, que merece la pena sintonizar.

Me despedí de él con la satisfacción de haber hecho una pequeñísima contribución para desentrañar la ciencia, desde una convesación entre amigos. Cotidiana, familiar, eso sí. Aunque no está mal teniendo en cuenta que ninguno de los tres somos unos eruditos en antropología animal.


Para acabar de reflexionarlo, se me ocurre que las ideas acerca del hombre, la naturaleza o el universo seguirán teniendo su matiz metafísico, contribuyendo a ello la superstición, la religión, incluso la filosofía, tras una longeva existencia en el mundo que creemos conocer.


¿Y vosotros? ¿qué pensáis sobre estas cuestiones?




                                        Roberto Carlos - El Progreso
                                                

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