sábado, 1 de noviembre de 2014

NUEVO ATAQUE SIN SORPRESAS


        
Crisis en 2009.

El New York Times publicaba que los españoles tenían que rebajarse un 20% sus salarios El Imperio necesita otro 20% de tu salario. ¡Lo decía Paul Krugman públicamente, sin aspavientos, con toda frialdad y abiertamente!

Nos llegó la hora. Era el momento de cumplir y hacerlo con servidumbre. El Gobierno de Zapatero se plegó hasta las últimas consecuencias. Bastó una llamada de Obama en 2010, a altas horas de la madrugada para ponerle firmes y que inmediatamente después aplicara las primeras medidas ejecutoras: reforma laboral, subida del IVA y del IRPF, alargamiento de la edad de jubilación...¡ESPAÑA SENTENCIADA Y LOS ESPAÑOLES CULPABLES! ¡Habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades y debíamos pagarlo!!!...

SEGUN LA OLIGARQUÍA FINANCIERA Y EL IMPERIALISMO Y HEGEMONISMO, ESTA CONSIGNA ERA UN AXIOMA, NO NECESITABA DEMOSTRACIÓN.

El panorama político actual se muestra a día de hoy impactado según lo esperado: 2014, las elecciones municipales y generales a la vuelta de la esquina, con la previsión de que se produzca una situación próxima de atomización electoral (ninguna fuerza parlamentaria poseedora de la mayoría absoluta), la posibilidad cada vez más augurable de un inevitable pacto PP-PSOE y el proyecto de nuestros enemigos representado por el áspid de un mayor incremento de la intervención, el saqueo y la degradación.

Muchas cosas han cambiado, nombres, líderes, objetivos, fines, propósitos...Pequeñas transformaciones, irrupción de nuevas formaciones como Podemos que avivan la esperanza de muchas personas y supuestamente levantan la bandera de la lucha contra la Troika y el Bipartidismo; vaticinadoras reformas, maleable futuro...

La aplicación del proyecto hegemonista de degradación, intervención y saqueo ha pulverizado en tan alto grado el modelo bipartidista y erosionado de tal modo el régimen político surgido de la Transición, que ya no es válida la táctica de realizar algunas reformas y mejoras, no basta con un lifting cosmético. Hay que operar, el cambio ha de ser traumático y recurrir a la cirugía para comprometer a los dos partidos mayoritarios. Se hace necesario pasar al plan B.

Porque, ¿ante los últimos y multitudinarios casos de corrupción, estamos asistiendo a un proceso de limpieza política? ¿Es la corrupción la causa principal de la situación del país? ¿O es quizá un macguffin con el que se pretende desviar la atención y que no se hable por ejemplo de la privatización de Aena o del nuevo paquete de 225 medidas implantable en 2015 de 25.000 millones y de 15.000 más en 2016: nuevos copagos en sanidad por ir a urgencias o al médico, el euro por receta o lo que ellos llaman "tasas hoteleras" en los hospitales, por las que nos cobrarán por la cama y por la comida?

Es importante analizar el marco político actual, porque tenemos que evitar que nos den gato por liebre y esto acabe en cambiar algo para que todo siga igual. Son expertos en reconducir las situaciones, como ya hicieron en la Transición. Y la valoración de lo que realmente está pasando no debe confundirnos, porque...¿acaso nuestro problema principal es República o Monarquía? ¿O lo que más importa a los catalanes es la independencia?

Por debajo de todo eso, de lo que ahora mismo está saliendo en la televisión y en los medios, continúa existiendo el mismo proyecto auspiciado por el Fondo Monetario Internacional, el banco Central Europeo, la Comisión Europea y la UE de Bruselas, aunque eso sí, renovado y empujando hacia un nuevo salto cualitativo de grado superior. Precísamente la corrupción es el instrumento del que se vale la oligarquía financiera aliada y dependiente del Imperialismo, para aumentar aun más la degradación del país. Desengañémonos, no existe el periodismo de investigación, ni tampoco nos encontramos repentinamente ante la actividad desinteresada de unos jueces justos, aunque sin duda los haya, capaces de destapar dossieres comprometedores por arte de magia. Tengamos en cuenta que los Watergates no se resuelven gracias al arrojo de periodistas valientes e implicados con la verdad, si no es con la ayuda de algún agente del Pentágono, como Garganta Profunda. El proyecto mencionado, es un proyecto antiguo y perfectamente planificado, que durante los diferentes períodos y coyunturas, atraviesa por variadas etapas de distinto calado y renovados objetivos, en función siempre de la situación temporal y las circunstancias, pero en su base persigue lo mismo. A tenor de los acontecimientos, podrá variar en algunos de sus aspectos y tomará un cariz determinado, acorde con los intereses hegemonistas.

Sentar las bases de un nuevo modelo y un nuevo sistema de partidos que aborde los cambios en el régimen político tiene hoy su punto clave de avance en el PP.
Siempre ha existido la corrupción, el engaño y la deshonestidad. ¿Por qué entonces, salen a relucir en este momento los acumulados casos de corrupción que salpican fundamentalmente al PP? ¿Acaso el Ejecutivo de Mariano Rajoy y él mismo los desconocían? ¿Por qué irrumpe este tsunami? Como ejemplos prácticos, se nos muestra sin pudor y clarificadoramente la macro-redada contra la red de corrupción organizada por la multinacional francesa GDF-Suez que hace pocos días llevó a la detención de 51 cargos políticos y empresarios, el caso de las tarjetas black de Caja Madrid con la implicación de Rato, la imputación de Acebes por el uso de la caja B del PP, la aparición de una nueva Caja C -no controlada por Bárcenas- en las cuentas del PP, la forzada dimisión del presidente de las Cortes valencianas ante su más que probable imputación...

Con bastante probabilidad, estamos ante un movimiento que busca una "refundación" del PP, en la que nuevos actores "no contaminados" por el antiguo modelo y con un perfil mucho más de tecnócratas que de verdaderos cuadros políticos del Estado, que presenten una menor ideologización y en ese sentido más maleables y permeables por el hegemonismo -al estilo de Pedro Sánchez en el PSOE- tomen el relevo, teniendo entre sus objetivos el de soltar lastre "centrando" ideológicamente al partido y desprenderse de algún modo de la "vieja guardia" (o volverla irrelevante políticamente), a fin de hacer posible y más sólido un gobierno de coalición PP-PSOE, que cada vez se dibuja como la alternativa inmediata de la oligarquía y el hegemonismo si las elecciones generales de noviembre de 2015 dan unos resultados parecidos a los que vaticinan todas las encuestas.

Pero recapitulando, hasta llegar hasta aquí, ha sido necesario ir degradando y desprestigiando hasta hundirlo, el actual modelo político y el régimen vigente. Desde el inicio de la crisis hemos sufrido la amenaza del rescate en 2010, que finalmente y tras la férrea resistencia de la oligarquía culminó en un rescate parcial del sistema financiero, la joya de la corona y terreno intocable hasta el momento que era ni más ni menos, el patrimonio nacional de la oligarquía española, continuando por la constante y paulatina inyección de capital extranjero, que ha tenido como consecuencia la venta de determinados sectores productivos altamente rentables y de empresas españolas como Fagor, Pescanova, Renfe o Iberia, por citar solo algunas de las más importantes.

La crisis de 2009 nos pilló casi de improviso.
Ahora mismo estamos asistiendo a un nuevo ataque sin sorpresas, donde el proyecto de la clase dominante nacional y extranjera que nos lo impone, encuentra en esta remodelada fase, una oportunidad inmejorable para conseguir sus objetivos y beneficiarse en sus intereses de saqueo.

Nadie duda de que hay que perseguir a los corruptos y la corrupción poniendo de manifiesto y señalando sus vínculos intrínsecos con los monopolios y las multinacionales, tal y como ha quedado reflejado en la "Operación Púnica" y así descubrir ante la opinión pública cómo cada caso de corrupción no es más que el pago por los servicios prestados. Tomando conciencia, por tanto, de la necesidad cada vez más acuciante de investigar hasta el final a corruptos y corruptores, con la exigencia de que se reforme el Código Penal y se cambien las leyes a fin de que se le dé un tratamiento correcto a este problema, el mismo que la Ley reserva a los delitos de crimen organizado. Resulta muy significativo lo que ha dicho el propio presidente del consejo General del Poder Judicial: "las leyes españolas están hechas a finales del siglo XIX y están pensadas para perseguir a robagallinas". Lo que refleja la denuncia popular asentada en la conciencia de toda la sociedad española, convertida en un vendaval patriótico, y es el hecho de que no se mete en la cárcel a banqueros, corruptos y estafadores de cuello blanco. 

Sin embargo, esta cuestión colateral no debe hacernos olvidar ni distraernos acerca del trasfondo del saqueo imperialista que estamos padeciendo y que es la base de todo. Aunque ya nada nos sorprenda.



No Surprises (Sin sorpresas) - Radiohead