martes, 11 de noviembre de 2014

CROMOSOMA X, CROMOSOMA Y

 
Definir la palabra amor es difícil, porque cuenta con muchos sentidos, en el mejor de los casos, lo correcto sería encontrar una especie de amor inteligente capaz de integrar los sentimientos y las razones. El hombre es un animal en permanente descontento, siempre quiere más. Junto con el conocimiento, el amor es una forma suprema de trascender en la vida. En la medida en la que te adentras en el interior de una persona y la vas descubriendo, se produce la atracción. Existen distintos tipos de amor (...)

(...) Entre dos personas.- Es tal la grandeza, la riqueza de los matices y la profundidad de amor humano, que nos revela las cualidades de cualquier otro tipo de amor, el enamoramiento tiene que ser obligado punto de partida. El mundo del amor forma un complejo sistema de referentes, remitentes y preferentes que han de desvelar el común deseo de saber y entender. El amor afecta a todo el entorno: físico, psicológico, profesional, social y cultural. El amor auténtico hace a la persona más completa.

Enrique Rojas - El amor inteligente (extracto del libro)

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RELATO: CROMOSOMA X, CROMOSOMA Y

Tras dos semanas sin tener noticias de él, al fin decide llamar.

A X le da un vuelco el alma. Además, se ha puesto roja como un tomate.

-No es un gesto muy valiente que me llame ahora- piensa la mujer-. 

-Pero menos era nada hace tan solo un año- acierta a concluir-.

Desbordada por una relación de amor libre (ella, de todos modos siempre ha preferido llamar a este tipo de vínculos, "relaciones liberales") y con el corazón desconcertado por sentimientos de confusión y ambivalencia, recuerda de inmediato que quedó citada para consulta médica el próximo jueves. El consejo facultativo era contundente y diáfano. Nada de enfados ni reproches.

Saludos no demasiado efusivos. 

A Y acaban de llamarle por la otra línea y se disculpa. La llamada queda en espera.

-Vaya, ¿tan importante es que no puede esperar y devolverle la atención después? 

Mientras, X se debate en el tiempo con impaciencia... las dudas y los temores la van envolviendo como un manto denso y pesado que le impide pensar con claridad. ¿O son celos, quizá? 

-A estas alturas sigo sin controlar la situación.

Reflexión muda, tal y como expresaría una muñequita de porcelana frágil y delicada que hubiese cobrado vida.

-Es una victoria a medias. Aunque, francamente, no lo considero la derrota final. Por alguna razón que no alcanzo a comprender le sigo resultando útil. ¿Pero por qué?

Por qué, por qué y por qué. Ese "por qué" rezuma en sus neuronas alteradas como un cuchillo que le estuviese clavando las sienes.

Repentinamente, X ha cogido el cojín y lo ha estrellado estrepitosamente contra el sofá, por recomendaciones de salud. Es una técnica cognitivo-conductual clásica de control-respuesta ante la ira.

Se dice, se comenta, se rumorea que Y tiene una nueva amante.

-Bueno, sin temor a equivocarme, estoy convencida de que es un perfecto conquistador y no se conforma con un solo advenimiento temporal, de esto tengo certeza. Pondría la mano en el fuego para asegurar que no puede prescindir de traseros más imponentes que el mío. Le ayuda a alimentar su narcisismo.

-Al menos, hubiese tenido los cojones cuadraos para decírmelo con franqueza, que no hubiese ocurrido nada, lo habíamos pactado.

Esta vez, la técnica terapéutica deriva en abalanzarse sobre el mismo cojín, cogerlo con una mano y taparse la cara con él para atenuar el sonido de un grito prolongado que emite con profunda rabia. Con la otra mano continúa sosteniendo prudentemente el móvil.

La llamada en espera está durando demasiado. Parece que es sumamente importante. O más bien, lo es la persona que está al otro lado de la línea.

-Dios mío, ¿cómo me metí en esto? Las reglas las propuso él y yo las he acatado religiosamente sin ninguna objeción...

Regla nº1.- "No es necesario estar en constante y permanente comunicación. El espacio y la libertad del otro es lo más importante, por encima de cualquier otra cosa".

Regla nº 2.- "Por supuesto, Y en su casa y X en la suya"

Regla nº 3.- "Ningún compromiso tácito o explícito con respecto a Lucy, la hija que tuvo X de otra relación anterior". 

Regla nº 4.- "Tus amigos son tus amigos y los míos, los míos"


-Por favor, en esto sí que no tengo ningún remilgo, sus amigos y sus colegas de trabajo son unos yuppies redomados. Aun recuerdo la última comida de empresa a la que me invitó en Navidad, tediosa y aburrida...Ellos mostrando su arrogancia y status económico con demostraciones prácticas de derroche habida cuenta del dinero que manejaban con las tarjetas de crédito y ellas siempre dispuestas a hacer alarde de una posición de superioridad. Solamente tenías que observar el último modelito, los hombres del grupo, de Gucci y Armani y ellas con sus bolsos de Louis Vuitton, sus zapatos de Prada y sus vestidos de Dior o Chanel...

-Pero lo mejor fue la cara que pusieron cuando les solté aquello de que mi Prêt-à-porter era una cuestión de principios...No venía a cuento, pero me vengué dulcemente. Mi chico no me perdonó mis otros deslices mientras comíamos y estuvo sin hablarme el resto del día.

-Lo demás, ya se lo puede uno imaginar, es lo más duro...

Regla nº5.- "Completa libertad sexual". 

Regla nº6.- "No hay ningún tipo de compromiso moral ni contrato verbal con respecto a estas directrices. La relación no se sella, sí se oficializa como absolutamente abierta y se puede romper en cualquier momento".

-Aun no sé por qué me ofenden estas veleidades, a fin de cuentas nunca fue un marido fiel, ni siquiera un buen marido el tiempo que duró nuestro matrimonio.

-Sin embargo, tras advertirme de que si no negociábamos nuestra relación él me abandonaría definitivamente, pues no quería verme sufrir, reconozco que le odié por considerarle un vil traidor. Incluso le taché de oportunista, que era mucho peor, puesto que a todos los traidores se les descubre de frente, más tarde o más temprano.

Para X no es una contradicción insalvable, le entiende más de lo que a simple vista pueda parecer, es más, no desestima cierta lógica.

Según ella, él es como un cromosoma Y, que se debate en una fuerte lucha interior con su cromosoma X.

X, teme la soledad y ama la dependencia emocional e Y, rechaza la esclavitud afectiva y se recrea en el liberalismo pasional para hacerse impenetrable y que no le hieran.

Ambos miembros de la relación son muy parecidos, aunque él nunca llegue a considerarlo, puesto que los dos son volubles ante la realidad y absolutamente débiles con el otro. Persiguen un mismo objetivo bajo diferentes formas y manifestaciones, la felicidad.

Solo que Y, al intentar alejarse del más preclaro autoritarismo y represión, no consigue como resultado más que afianzar ambas cosas en unidades superficiales que impone como condición a su oponente. ¿No es eso también coartar la libertad individual y alienarse de la naturaleza intrínseca del amor que pertenece a cada ser humano como una tendencia positiva? Esta es la pregunta del millón, con la que X se atormenta persistentemente.

En este caso, el dominante es Y, y ella, es decir, X, se ve mayormente afectada por el peculiar rasgo de masculinidad que presenta su pareja. De lo contrario, no estaría con este indivíduo Y.

El problema a nivel genérico es encontrar el equilibrio entre ambos sexos. Entre XY y XX no existe nada congénito, por lo demás. Los hombres y mujeres suelen tender un puente de sutil entendimiento, en mayor o menor grado. Lo que supone abordar una difícil empresa, algunos casos son problemáticos, como éste.Y dónde hay que ahondar es en la historia personal y las experiencias surgidas desde la niñez, si bien, dos personas no están obligadas a entenderse si no existe verdadera voluntad. Siempre se tiene delante la puerta de salida.

Porque no es un tema biológico, ni mucho menos. Fundamentalmente, es multidisciplinar. Las relaciones actuales son de carácter polivalente y abarcan muchos aspectos en la convivencia, de tipo psicológico, social, familiar, educacional, ambiental, más que otras consideraciones genetistas.

Excepto el temperamento, que se puede heredar, el carácter y la personalidad se alinean indefectiblemente con la práctica social, son elementos que dependen de factores sistémicos y ambientales. Así pues, el propio entorno acaba por condicionarlos. Del mismo modo, el papel del hombre y de la mujer en el sistema, se encuentra influenciado por el poder dominante del Estado y el Patriarcado, no solo como concepto y forma legal aun imperante, sino también como una consecuencia social y educacional.

En la época en que estamos, hombre y mujer se parecen mucho más y a su vez, pueden generar entre ellos mayores conflictos, desconocidos o inexistentes en otras etapas. La cultura también es un factor importante en toda sociedad. Y la cultura y el amor están históricamente predeterminados.

Pero por favor, a nuestros protagonistas solo les hemos llamado X e Y por preservar su anonimato.

De Y, conocemos sus antecedentes de vida familiar. Se crió entre mujeres, en un clan que había prosperado gracias a la línea genealógica matriarcal, que había fundado un negocio de crianza de vinos. X, por el contrario, fue huérfana de madre y siempre echó a faltar el cariño de un padre ocupado en trabajos comerciales por los que se veía obligado a viajar constantemente.

Lo que parece evidente, es que convivir con tantas mujeres le ha hecho desarrollar a Y, con el tiempo, un grado de autonomía respecto de los roles maternofiliales, que proyecta en todas sus relaciones afectivas, desvinculándose del sentimiento maternal primario. Parece ser que su madre era bastante autoritaria. X, antagónicamente, siempre anduvo buscando un padre.

X está tranquilamente sentada en el sofá, encima del cojín. Espera con abnegación a que Y termine de hablar con esa persona tan significativa en su vida. Después de dos semanas sin saber nada de su amante y tras haber analizado todo este rato la perspectiva del aguante, del ceder en sus privilegios para otorgarle la supremacía al gen dominante, representado por Y, se ha quedado completamente relajada, en todo caso, resignada.

Por fin aparece de nuevo una voz firme y grave, al otro lado del teléfono. Sin más preámbulos, la invita a marcharse con él cuatro días aprovechando un viaje que debía realizar por negocios. Aunque no estarán solos, serán un grupo de personas. Le ultima todos los detalles.

-Nos iremos el jueves de madrugada en el Ave.

-No puedo, tengo un compromiso.

-No importa. Nos vemos a mi vuelta, el lunes que viene te llamo. Que disfrutes. Un beso.

-Be...besos.

Invadida por una sensación convulsa, entre la ansiedad y la melancolía, coge su agenda y tacha su cita del próximo jueves con el psicólogo:

-¡A la mierda!





 Amaral - Cómo hablar




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