jueves, 25 de diciembre de 2014

¡FELIZ ESTADO CONSCIENTE DE LA NAVIDAD!



El término  «Navidad» proviene  en su origen, del latín «Nativitate», cuyo significado es: 


Nati = nacimiento


vita = de la vida

te = para ti

En español, significa literalmente «Nacimiento de la vida para ti». Los anglófonos utilizan el término "Christmas" = misa de Cristo. 



Con toda probabilidad, se escogió el día 25 de diciembre para su celebración; los textos de la Biblia no especifican el dia del nacimiento de Jesucristo, aunque los cristianos hicieron coincidir la festividad romana del Sol Naciente Invencible (Natalis Solis Invicti) con el día del nacimiento de Jesús.

He de decir que el interés que tiene esta entrada no es el de hacer un estudio etimológico o histórico del acontecimiento. Una vez situado su origen, quiero trasladaros el verdadero significado que para mí tiene la Navidad, independientemente de cualquier vínculo con la religión, la historia o con los rituales paganos, reflejo de la festividad tradicional moderna. 

Si estamos herméticamente adoctrinados en una estricta educación católica, por lógica, no cuestionaremos la sensata creencia cristiana de que debe reinar un tono de fraternidad en las relaciones con nuestro entorno, tendiente al bien común, a la solidaridad y al fortalecimiento de un clima de mayor serenidad y paz interior. Esta cuestión, cuanto menos, afecta a quienes en mayor o menor medida nos podamos sentir influenciados emotivamente por el ambiente. Seamos más o menos creyentes o meridianamente altruistas, lo natural es sentir una inclinación respetuosa a ser más justos y tolerantes, a perdonar las rencillas o disculpar ciertos malosentendidos con nuestros semejantes. Y si esto no fuera así, la publicidad explícita o intencionadamente subliminal ligada a particulares intereses comerciales, se encarga de recordárnoslo con creces.

Pero tampoco pretendo hacer el análisis de si la Navidad es buena o mala como rasgo cultural o de si, en los hechos, es tan solo puro márketing. Creo que a estas alturas, todo el mundo tendrá una determinada visión estereotipada de lo que representa, aun cuando siempre pueda haber quien la defienda desde la más profunda convicción religiosa. El carácter costumbrista que tiene es inevitable, estando como estamos, inmersos dentro de un sistema de capitalismo globalizado marcadamente monopolista, donde una consecuencia intrínseca dentro de la sociedad de consumo es cómo queda definida la identidad individual. Los patrones sociales imperantes suelen describirte por lo que posees y, por tanto, por tu capacidad de consumir y no por lo que eres en esencia.

A pesar de los tópicos existentes y del patrón cultural modelado por las mismas instituciones del Estado, la Iglesia y los mass media o medios de comunicación de masas, cada uno de nosotros tenemos una visión de la Navidad personal e intransferible. Estoy segura de que en cada indivíduo el espíritu navideño pertenece a una idiosincrasia diferente y exclusiva, aunque en el fondo la tendencia sea a actuar en función de la corriente dominante. Porque es innegable que nos sentimos atraídos hacia ella como un imán gracias a las campañas comerciales que la publicidad y la televisión realizan a gran escala y que intervienen en todos los ámbitos de nuestra vida. Con el tiempo, los que hemos desarrollado una actitud crítica y hemos aprendido a mantener una prudencial distancia con las modas pasajeras y lo superficial, valoramos en su justa medida fenónemos mediáticos y coyunturales como éste.

Preguntémonos, entonces, ¿es posible atenuar los efectos durante todo el mes de diciembre de las copiosas comilonas (de empresa, Nochebuena y Noche Vieja, compromisos), regalos de cortesía a la família y a los amigos, compras compulsivas, gastos de lotería y rifas, salidas nocturnas con alcohol y otros excesos derivados del consumismo desmedido? Yo digo que sí. Y no hablo de renuncia, sino de ser algo más estoicos en nuestra práctica esos días y no dejarnos llevar por el simple placer y la incontinencia.

Pero ojo, no nos equivoquemos. El hecho en sí no consiste en poner en contradicción el disfruste y la alegría propios del clima festivo, éste no tiene por qué ser perjudicial, tampoco vanal. Se trata de controlar ciertas actitudes, el derroche, los excesos. Alcanzar la ataraxia no es fácil en esta época, es decir, que el ser capaces de mantener una actitud de equilibrio emocional, tranquilidad existencial, serenidad en los sentimientos y las sensaciones, es algo que se puede intentar. No hay que dejar los esfuerzos por recuperarse, en todos los sentidos, para la cuesta de enero.

Si conseguimos mantener un cierto estado de laxitud positiva, de comedimiento en el ritmo y la actividad, manteniendo una regulación intencionada de la atención momento a momento, podremos compaginar otras actitudes simultáneamente, como mantener un compromiso de filantropía con el mundo, interesarnos verdaderamente por la vida de los demás, hacer aquello que realmente nos importa y ser receptivos a la apertura de otros canales de comunicación. Como mínimo, ser amables y solidarios. Porque así lo sintamos, no porque esté de moda o por una cuestión puntual, tal y como se nos inculca en estas fechas. De modo que logremos mantenerlo como un estado permanente de la consciencia. Como un objetivo de vida. Como un fin en sí mismo.


TODOS LOS BUENOS PROPÓSITOS DE LA NAVIDAD SON OBJETIVOS A LARGO PLAZO, ESTÁN CONCEBIDOS PARA SER EJERCITADOS DURANTE TODO EL AÑO. 

ESE SERÍA PARA MÍ EL VERDADERO ESPÍRITU DE LA NAVIDAD.


Os dejo con un tema navideño de los 80's, que en su momento fue el éxito de unos no menos reconocidos FRANKIE GOES TO HOLLYWOOD: THE POWER OF LOVE.



Espero que paséis una FELIZ NOCHE BUENA con vuestras famílias y amigos. Os deseo a todos una FELIZ NAVIDAD y que el próximo año os depare mucha felicidad, esa felicidad trabajada día a día de forma consciente, constituída en hábito voluntarioso hacia un trabajo de atención plena en pro de las cosas que verdaderamente importan.


Frankie Goes To Hollywood 
- The Power Of Love -


Dame tu voto en HispaBloggers!

Coméntame qué te ha parecido el post y yo te responderé encantada. ¡No olvides que en este blog lo más apreciado eres TU!

*[PROCEDIMIENTO PARA COMENTAR]:
-SISTEMA DE COMENTARIOS DE FACEBOOK (la caja de comentarios situada arriba del todo):1.- Debes estar conectado a tu cuenta de Facebook, si no es así, resulta imposible enviar el comentario. El propio plugin te advierte: “Inicia sesión para continuar”. Puedes hacerlo desde este blog pinchando dentro del recuadro de la caja y luego en el botón que te lo permite, cuando éste quede resaltado de un azul más oscuro.2.- Escribe tu comentario en la caja rectangular 3.- Finalmente, pincha en “Publicar”.
-SISTEMA DE COMENTARIOS DE DISQUS: (la caja de comentarios situada justo debajo de la caja de Facebook):1.- Pincha en el interior de la caja (el recuadro rectangular que se encuentra debajo del nombre del blog).2.- Inmediatamente se abrirán cuatro opciones: a) El botón D (de Disqus) para comentar desde una cuenta de Disqus. Si no tienes cuenta puedes abrirte una, pero esto es opcional. B) El botón f (de Facebook) para comentar loguéate desde tu cuenta de Facebook. Para hacerlo desde el blog mismo, cuando pulses en el botón, te pedirá el correo y la clave de tu cuenta. C) Botón de Twitter. Para comentar desde aquí te pide el correo y la clave de tu cuenta de Twitter. D) El Botón g (De Google +). Para comentar te pide el correo y la clave de tu cuenta.3.- También puedes comentar como “Invitado”: Una vez hayas pinchado en el cuadro horizontal, debajo del mismo y a la derecha de las 4 opciones anteriores, hay otro cuadro horizontal estrechito y alargado. Pincha dentro y abajo del todo, donde pone: “Prefiero comentar como invitado”, marcas la pestañita cuadrada que hay delante de la frase y a continuación escribes el nombre y el correo. Para enviarlo pincha el botón que tiene dibujada una flecha