viernes, 27 de noviembre de 2015

NOSOTROS, LOS GATOS







¡¡¡Hola a tod@s!!!. Como habéis podido comprobar ésta es una entrada dedicada a gatos, creo que eso no tiene mayor discusión.¡Perdón, no me he presentado!. Soy Gonzo, uno de tantos gatos que pululan por los callejones de la ciudad, que se esconden por los contenedores cuando algún extraño se acerca con la intención de hacer amigos.......¡O no!, y alardean de ser grandes cazadores de ratones y presas pequeñas, aves y lagartijas. Ahora, con la crisis, ya se sabe, hasta los roedores están escuálidos, la alimentación no es tan abundante en las casas. Aunque los que tenemos la suerte de pertenecer a un amo no tenemos por qué cazar siempre. Nos alimentan bien. Por lo general. Si necesitamos hacer alguna que otra escapada o la típica ronda nocturna, muchos, tenemos libertad de movimientos. ¡No problem!

Pero vale, que me voy por las ramas. Mi pretensión es hacer una exposición de la vida y obra de los felinos, de su etología y costumbres, con un recorrido a través de la historia, la literatura, el cine, la leyenda y el cuento...No sé si me va a caber todo entre limitados caracteres y palabras, intentaré concentrar al máximo la información y hablar solo de lo más característico e importante.
¡¡Tranquilos!!, que no voy a copiar y pegar de la Wikipedia. Se trata de un estudio pormenorizado.
Así que empecemos por el principio. ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Con quién he estado? ¿A quién voté las pasadas elecciones??? ¡¡Noooooo!, era broma...los gatos todavía no tenemos derecho de sufragio universal...mnnn...pero bueno, todo se andará. Es cuestión de crear algún partido político que nos conceda derechos legislativos y jurídicos. Por eso, quiero presentaros un vídeo acerca de nuestra entrada en política, ¿cómo sería?. Por supuesto, sería un paralelismo con el mundo del hombre y su sistema ideológico. Deberemos tomarlo como una fábula entre los gatos y nuestros enemigos (o amigos, según como se mire), los suculentos ratones. Sin embargo, he de aclararos que después de verlo se me quitaron las ganas de entrar en política.

Entonces, decidí darme un baño para refrescar las ideas:


Pero antes de pasar a lo que os había dicho, os enseño mi nombre científico:

Nosotros, los gatos, somos comunmente conocidos como gatos o gatos domésticos. Pertenecemos a la familia de los Felidae. Según la zoología y lo que se publica en los tratados de naturaleza animal, estamos clasificados en vertebrados, mamíferos y carnívoros. ¡Se me olvidaba!, nuestro nombre científico es Felis catus, Felis silvestris. De la clase mammalia, orden carnívora, familia felidae.

Y ahora sí, os pongo el vídeo. Es la historia de un lugar llamado Museland (me hubiera gustado que fuese un lugar más justo y que se llamase Gatuland)...pero...¡en fin! ¡Os invito a que lo veáis!:





Y, bueno, pues nosotros no es que nos debamos considerar unos misántropos con respecto al trato con el hombre. Más bien, somos reservados, bastante independientes y con criterio propio. Además, desmontando teorías pseudocientíficas acerca de nuestra falta de empatía e insensibilidad para con otras razas, os quiero mostrar algunos ejemplos de colegas míos que han establecido relaciones de biodiversidad con otras especies amigables:


Johny con Escaleno. De hecho, me contaban el otro día que ya son pareja de hecho.



Cuca con Ronaldo. En la imagen se puede apreciar cómo mi amiga le está rogando a Ron. Se empecinó a que le enseñara a buscar trufas.



Doly con Jonás. Son amigos tan inseparables que ella se ha ido a vivir con él al acuario.




No hay evidencias científicas de que por el hecho de ser depredadores hayamos establecido otra relación diferente con el hombre si nos comparamos con la que mantienen con aquél los perros, (pss, entre nosotros, ¿no os parecen un poco pelotas y falderos?). Pero a lo que vamos. Los gatos estamos al lado de los humanos al rededor de unos 9.000 años y también somos una especie domesticada. Por ello, hemos tenido que cambiar un poco nuestros hábitos y conducta. Incluso tengo entendido que fisiológicamente hemos evolucionado un poquito. Lo hemos hecho mediante transformaciones evolutivas que han durado aproximadamente 40 millones de años. Numerosos fósiles han permitido reconstruir nuestro origen prehistórico. Aunque nos familiarizamos con el hombre porque nuestro carácter nómada, finalmente, demandaba establecernos en poblados agrícolas para conseguir alimento. En esos pueblos se cultivaba avena y trigo, lo que propiciaba la abundancia de ricos ratones, ¡ñam!. Pronto, nuestros antepasados iniciaron nuevas rutas a pie, también emigraron en transportes como los trenes y los barcos, hasta que nos repoblamos en las diferentes ciudades que ocupamos, prácticamente en todo el mundo.
Somos 600 millones de gatos en el globo terrestre y, además, tengo que decir con orgullo y tranquilidad que somos la única especie felina que no se encuentra amenazada ni en peligro de extinción.




¡Mirad luego más abajo! Tengo un antepasado muy antiguo, EL MIACIS (cuyo nombre es de origen griego y significa "animal madre"). Muy similar a los mustélidos, su forma de caza era muy parecida. Se le considera el antecesor tanto de los perros como de los gatos -caniformes y feliformes-, con una forma semejante. Cuando se extinguieron los saurios -o dinosaurios, como se les conoce popularmente-, hace 56 millones de años apareció este ser de cuerpo alargado y patas muy cortas, que se convirtió en el "Rey del Glam", pues su capacidad para adaptarse era enorme. Dicen que pudo llegar a sobrevivir entre 10 y 20 millones de años. Posteriormente, fueron desarrollándose a partir de él, los diversos animales en forma de perro o de gato, caniformes y feliformes, pues es el ancestro de los lobos, los osos, las ginetas, los tejones, las morsas, etc. Además, se parece a la comadreja. ¿A que sí? Curioso, ¿no?.

Esta es la foto de mi primo El Miacis. ¿Qué tal primo?






Cambiando de tercio, hace poco, navegando por la Blogosfera, me encontré un poema que habla de nuestra idiosincrasia y peculiaridades. Es de una tal, Marisa Doménech en Nuevo Viaje a Ítaca. Lo voy a colocar donde se merece, porque es bien bonito.









Gato negro, pardo, montés, atigrado,
depredador, saltador, cazador en sumo grado,
mau egipcio, real, protegido, sagrado,
carnívoro, de cola mediana y pié ovalado,
cabeza cuneiforme, cuello musculoso y arqueado
primo del tigre, del lince y el leopardo,
juguetón, vivaz, activo y equilibrado.
Abisinio, oriental, angora, van turco y escandinavo,
azul ruso, siamés, tailandés, bobtail nipón, asilvestrado.
Animal sagrado, religioso, venerado,
en el Tíbet guardián de reliquias y templos afamado,
acompañante en el tránsito obituario,
en la Diosa Bastet representado.
De colores varios, estriado, salvaje, alazán, anaranjado,
beige, blanco, gris rosado,
rojo melocotón, azul sobre fondo plateado.


Coqueto frente al espejo y así de estirado y gallardo,
posas tu mano en la mía y te muestras amansado,
sorprendido arqueas el lomo, cuanto menos erizado,
viendo enemigo al acecho, receloso, aventurado.
Con tu bigote olfateas, y oteas en la azotea, agazapado,
dando salto cual gacela voladora, como cuervo alado,
le arremetes a la presa, un buen susto, gran bocado,
si bien tras festin empachante, cauteloso, declinante, relajado,
vuelves acompasante a tu dueño, te comportas como gato,
para dormir otra vez, sobre almohadón de alabastro.
Tigre de salón, vuelve a tus nupcias, a tus sueños, confiado,
y olvida los mil peligros, siete vidas tiene un gato.
Misterio es de donde viniste, a dónde vas te ha marcado,
pues la sangre de los reyes, te arrastra al valle sagrado,
del Egipto faraónico, donde te domesticaron.
Siete vidas en sillón aterciopelado, siete que no veinticuatro,
más tu cuerpo ya envejeció tras los años calculados,
enigmáticos, profundos, concubinos, amaestrados,
siete vidas tiene el gato y a la octava en mi regazo,
duermes profundamente, mientras lloro perturbado.
Sueños serán para siempre, gatito ensimismado,
soñando te velan los guías, los dioses están aguardando.






También os quiero mostrar odas de ciertos autores consagrados, celebridades literarias que nos dedicaron su versar, como ésta de Pablo Neruda (¡me estoy emocionando, creo que voy a llorar! ¡snif!).


PABLO NERUDA y su ODA AL GATO

Los animales fueron
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.
El hombre quiere ser pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener alas,
el perro es un león desorientado,
el ingeniero quiere ser poeta,
la mosca estudia para golondrina,
el poeta trata de imitar la mosca,
pero el gato
quiere ser sólo gato
y todo gato es gato
desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva,
desde la noche hasta sus ojos de oro.
No hay unidad
como él,
no tienen
la luna ni la flor
tal contextura:
es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea en su contorno
firme y sutil es como
la línea de la proa de una nave.
Sus ojos amarillos
dejaron una sola
ranura
para echar las monedas de la noche. Oh pequeño
emperador sin orbe,
conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón, nupcial
sultán del cielo
de las tejas eróticas,
el viento del amor
en la intemperie
reclamas
cuando pasas
y posas cuatro pies delicados
en el suelo,
oliendo,
desconfiando
de todo lo terrestre,
porque todoes inmundo
para el inmaculado pie del gato.
Oh fiera independiente
de la casa, arrogante
vestigio de la noche,
perezoso, gimnástico
y ajeno,
profundísimo gato,
policía secreta
de las habitaciones,
insignia
de un
desaparecido terciopelo,
seguramente no hay
enigma
en tu manera,
tal vez no eres misterio,
todo el mundo te sabe y perteneces
al habitante menos misterioso,
tal vez todos lo creen,
todos se creen dueños,
propietarios, tíos
de gatos, compañeros,
colegas,
discípulos o amigos
de su gato.
Yo no.
Yo no suscribo.
Yo no conozco al gato.
Todo lo sé, la vida y su archipiélago,
el mar y la ciudad incalculable,
la botánica,
el gineceo con sus extravíos,
el por y el menos de la matemática,
los embudos volcánicos del mundo,
la cáscara irreal del cocodrilo,
la bondad ignorada del bombero,
el atavismo azul del sacerdote,
pero no puedo descifrar un gato.
Mi razón resbaló en su indiferencia,
sus ojos tienen números de oro.


¡AH! ¿QUÉ HAY MÁS PARA LEER SOBRE LINDOS GATITOS?

Y sobre todo, no hagáis como este Felis Catus que me encuentro todos los días en la biblioteca leyendo furibundamente, puesto que determinadas lecturas pueden ser contraproducentes...e incluso influir para que se establezca un nuevo orden mundial. ¡Leed a los poetas y a los filósofos, porfa!



Yo lo decía muy en serio, ¿de qué se reirá ése?
Está bien. No importa. Porque también quiero citaros una lista de pelis que hablan de lindos gatitos o se relacionan  con su entorno, con el nuestro. Veamos:
 
En otro orden de cosas, resulta fascinante cómo los egipcios nos divinizaron. Estuvimos representados en la diosa Bastet. La cultura religiosa egipcia era politeísta y con rasgos del culto animista. Además, era zoomorfa, muchos dioses del Valle del Nilo tenían forma animal. De chacales, como Anubis, el Dios de los muertos. O el Dios Horus, representado por un halcón. bastet, también llamada Ousbastis, tenía cuerpo de humano y cabeza de gato. También se la representaba por una mujer con cabeza de gato que portaba un sistro, un instrumento musical. Fue la representante de muchas virtudes femeninas que ensalzaban a la mujer, como la fertilidad, la fecundidad, la maternidad. Igualmente, de ese cariño y dulzura se consideraba que era portadora la raza felina. También fue la Diosa de la Guerra. Y era muy familiar, protectora del hogar, estableciendo su vigilancia en él y preservando el amor hacia los hijos.
El culto al gato se inicia en Egipto alrededor del 2.900 A.C.

Esta estatua se sitúa cronológicamente entre el 664 
y el 525 A.C. Es de bronce y mide 26,4 cm de alto.


De toda la mitología, ha sido la egipcia la que mejor nos ha tratado. Esa simbiósis entre el gato y el hombre egipcio de la antigüedad, se originó bajo la influencia de la cooperación mútua. Empezaron a domesticarnos con el objetivo de que acabáramos con las ratas que entraban en los graneros, para no perder las cosechas. Gracias a los gatos, el pueblo egipcio podía mantenerse durante todo el año con las provisiones que guardaba. Los gatos éramos capaces de matar alimañas como las temidas cobras y los escorpiones. Y muy admirablemente, fuimos pronto sustituyendo a los perros en las labores de caza, sobre todo, de aves.


Otra curiosidad: "mau" significa gato en la lengua egipcia.

En el capítulo XVII de El Libro de los Muertos, el dios nos describe con estas palabras:

"Yo soy el Gran Gato que inauguró el árbol Yeshed en Heliópolis, en aquella noche en que fueron anonadados los enemigos del Dueño del universo…”



Siento en el alma tener que comunicaros que este post está llegando a su fin. El objetivo era que nos conociérais un poco más y que pasárais un rato agradable. No sé si lo habré conseguido, aunque seguro que a más de uno le habrá picado la curiosidad porque, quien más quien menos, nos tiene o nos habrá tenido como mascota en su casa; en todo caso, nos habrá acariciado, dado de comer, etc. En definitiva, espero y deseo que lo hayáis pasado bien. De eso se trataba.

¿Verdad que somos adorables? 


Bueno, ahora he de volver al trabajo:



Por cierto, si nuestro mundo te apasiona o te caemos requetebién, no dejes de leer la segunda parte: Nosotros, los gatos (II)

Me despido con la voz de una cantante que se llama Rosario Flores y que nos ha tenido muy presentes en su trayectoria artística brindándonos algunos temas. Yo os traigo algunos:


Mi Gato - Rosario Flores
La gata bajo la lluvia - Versión de Rosario Flores
 

 Y otra canción de Roberto Carlos:
El gato que está triste y azul





 
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