domingo, 10 de abril de 2016

Roxy Music - More Than This


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CALLEJERO, MON AMOUR

Mural fotografiado en una calle de Sevilla en 2012

 
He leído, dicen, me comentan, me dicen que han leído que comentan que a Joseph Kyselak se le podría considerar el primer grafitero de la historia. Su obra urbana se cimenta alrededor de 150 años antes de la aparición de los primeros "Escritores de Graffiti" neoyorkinos de los años setenta. Ahora bien, en un intento por ser más rigurosos con los emporios de la historia, deberíamos considerar los antecedentes romanos, siendo estos anónimos y anodinos, por la poca labor de investigación. Y sin embargo, la década prodigiosa origen de la vanguardia callejera, la de los setenta, encierra numerosos estilos y movimientos, desde el Minimalismo y el Arte Conceptual, pasando por el llamado Neoexpresionismo, su vertiente antagónica. Hasta alcanzar la popularidad y la expansión en forma de explosión que irrumpió durante los primeros años de la década, la Era Pionera, enarbolada como bandera en esa etapa dentro del mundo del grafito. Con apariencia de cómic se impone el estilo Die Hard, reflejado fundamentalmente en los vagones del metro de Nueva York, manifestación de estilo que fue perseguida por la autoridad competente y la policía, a excepción de lo expuesto en la línea del Bronx y en dos líneas en Booklyn, donde todavía se pintaba en los trenes con aires de libertad reivindicativa. Este fue el inicio de la Era del Movimiento Tren Limpio, etapa que abarca desde los noventa hasta la actualidad. Ahora ya no se permiten  pintadas en los vagones de metro. 

He hecho este sintético recorrido por la historia del Graffiti en tanto en cuanto quiero hablaros de un personaje no demasiado mediático en su temprana juventud, al menos, no oficialmente, aunque oficiosamente es conocido y reconocido en determinados ambientes urbanitas. Yo soy, ni más, ni menos, que la voz de su conciencia. El razonamiento más solapado. Habito en el inconsciente más profundo y soy impronunciable por el consciente a no ser que me justifique desde las reflexiones suscitadas por las conciencias conscientes de otros. A su vez, pretendo convertirme en una herramienta literaria. Quiero haceros llegar cómo piensa, vive, interactúa y actúa el joven protagonista ficticio que a continuación describiré. Era necesario, por tanto, hablaros un poco del contexto cultural que le envuelve y por donde se circunscribe su historial artístico. Me gustaría realizar esta presentación y desarrollo de su persona otorgándole a su legado pinceladas subjetivas e introspectivas en paralelo, así como una fidedigna descripción de su entorno social y técnico-artístico. Y también ofrecer un perfil psicológico en correspondencia, como un complemento del culto a su personalidad partiendo de los hechos.

Yorka (pseudónimo), rechaza de plano los discursos políticos tradicionales y es un genuino representante del Anarkopunk desde el punto de vista de las ideologías o de la música, posicionándose claramente a favor del Anarquismo Libertario y también del Anarcosindicalismo. Más como una forma de vida cotidiana, que como trabajo o proyecto. En cuanto a la actitud creativa, se inclina, más bien, por un sistema de vida relacionado intrínsecamente con los condicionantes que imperan alrededor de la cultura hip-hop. Aunque no puede negar un cierto espíritu ecléctico que recoge elementos tanto de un bando como de otro. Apoya causas múltiples, entre ellas, el Feminismo, el Ecologismo o el Pacifismo. Sin embargo, es mucho más partidario del debate y la retórica que de la acción directa, que le influye únicamente como una necesidad coyuntural. La lucha debe apoyarse en las consignas del momento y las acciones concretas, aunque de manera idealista estarán muy alejadas de la exposición violenta de sus actos, de modo que los objetivos se materialicen y puedan traducirse en cuestiones estructurales y asentadas formalmente. "No a la violencia", podría ser su lema central determinado en gran medida por el Pacifismo. Es decir, si quieres que algo cambie, primero deberás hacer agitación y propaganda, elevando el nivel de conciencia de las masas. Si esto falla, entonces se aplicará el Plan B. El individualismo nace de las propias bases ideológicas del Anarquismo. En consecuencia, desde el "hazlo tú mismo", no se puede extraer demasiada estructuralidad. Si no te apoyas en una colectividad organizada, amplia y plural, poco puedes transformar. Por ello, sus principios le instigan a cuestionarse muchas veces la base material ideológica y política y la línea de pensamiento. "Aquí falla algo" o "faltan cosas", es la disyuntiva con la que muchas veces, come, estudia y trabaja, se relaciona, se divierte, vive...

Pero un estilo de vida a modo de sprays no es moco de pavo. Para algunos, los grafiteros solo son unos gamberros que se sustentan a través de trazos de mierda que ensucian la calle e incitan al escándalo. Cuando Yorka pintó con su grupillo de entonces los muros exteriores del campo de fútbol, jamás pensó que su madre urdiría la creación de la mayor jauría humana de marías inquisidoras organizadas o lo que es lo mismo y dicho más técnocráticamente, la Brigada de Limpieza anti-graffiti del barrio. Ni cortas ni perezosas compraron toneladas de botes que contenían un producto mágico, que más que quitar la pintura, a ellos les quitaba la vida, "Decapint antigraffiti". La ardua tarea consistía en mojar a partes pequeñas y frotar con rabia mediante el cepillo de raíces hasta liquidar por completo la obra en toda su superficie. No importaban las horas, el esfuerzo y mucho menos, el hecho de tener que perderse las merendolas tertulianas a base de chocolate y croissants en la cafetería que hacía esquina con el instituto. Según Yorka, ese es precisamente el punto de encuentro de cualquier maruja que se precie, una vez finalizadas las clases vespertinas, pero no es una actividad tan cool como para matar por ella. La madre de Yorka es de las que piensan que, al igual que del porrete se pasa a la cocaína, de ser grafitero, el próximo eslabón es ejercer de delincuente. En todo caso, ¿qué hay de malo en describir imágenes que defienden la educación y la sanidad públicas, denuncian el maltrato animal, denostan la moralidad de los convencionalismos, critican la recriminación sexista del sentimiento erótico en las mujeres, ensalzan el mundo indígena y a la Cultura Hispanoamericana como un acto de hermandad fraternal internacionalista que las instituciones y el Estado pretenden esquilmar, aislan y señalan a la corrupción y a las malas prácticas de los políticos y grandes banqueros profesionales (que no trabajadores bancarios o ventanilleros), y de igual modo a los organismos internacionales que son quienes promueven y ejecutan los recortes? ¿Y por qué se considera  negativo financiarse con la venta de maquetas de música o crearse canales de Youtube para autopromocionarse? Sobre todo, son artistas callejeros autodidactas. El chico lee revistas y fanzines como Hip Flow, Pua13, Wanted, Andergraund, Armadillo, Artefacta, C.U.L.O., Desayuno Fanzine, etc. De la marginalidad, hemos pasado a impulsar la proyección mediática gracias a los mass media, al audiovisual, incluso al cine de pantalla panorámica, de manera que la Contracultura de hace décadas ahora se ha transformado en vanguardia de sector. No obstante, esa oficialidad no ha llegado a nivel local, a su barrio. No de forma categórica, ni pragmática. Se puede decir que sus mayores enemigos son la Universidad, la burocracia y la familia, un cuerpo nodular que conforma un hermético aparato ideológico representado como un Triunvirato y que contiene toda una legislación aparte. Lo cual le crea un intensificado desarraigo.

La primera multa que les llegó a sus padres, -que no sería la última-, cuando todavía era un menor, fue estratosféricamente difundida a grito en voz por su progenitora como método de escarnio público. Pero ni por esas conseguiría desarmarle, ni cuestionar un ápice de su valentía. Lejos de coartarle cortándole las alas y las lógicas ansias de libertad puberiles, siguió firmando sus TAGS en cada pared, muro, rincón, edificio, cortinas metálicas, vagones abandonados, contenedores y cualquier lugar al uso que se preciara, para que su arte fuera endiosadamente apreciado sin restricciones. Y paso a paso, fue conformando su propio estilo de "escritor", autodenominándose YORKA en honor a los grafiteros de Nueva York, la cuna del Movimiento. Ni qué decir tiene que por enmedio ha llegado a pintar hasta con kanfort negro en lugar de con aerosol, a falta de poder generarse medios y recursos más sofisticados. Luego llegó el desarrollo de la técnica: el relleno, las sombras, los fondos, la perspectiva, el power, los brillos...Un maqueado perfecto.

Una manera de autofinanciarse se basó en buscarse un trabajillo convencional. Se metió en hostelería, de camarero en un bar las tardes de entresemana. Una forma de pagarse sus propias pinturas y sus gastos compaginando sus estudios de mañanas en la facultad, al mismo tiempo que gozaba de tiempo libre los sábados y domingos. Eso sí, las noches eran sagradas. Y místicas. Y lo siguen siendo. Sus santuarios gráficos y monumentos undergraund, irrebatibles. Sus salidas de noctámbulo, insustituibles. Al menos, por dos o tres veces cada semana. Más allá de todo honor y toda gloria, había que seguir aprendiendo y desembarazándose de los clichés propios y ajenos, desprendiéndose de los fardos que todo artista va amontonando en torno a su figura por acumulación en el tiempo y por rutina. Comenzó a asistir a un sinfín de actividades, exposiciones, tertulias, teatro, salas de proyección, lectura de una gran variedad y pluralidad de periódicos, revistas y fanzines especializados, entablando discusiones y debates sobre el género, asentando una autentica y autenticada filosofía de campo. En un terreno que conforme transcurría el tiempo y se embebía de la experiencia práctica de su propio paradigma intercultural, establecía pilares y fustes para ir organizando su particular contrasociedad. Un contrasegmento, su hobby, que no le daba de comer, pero sí le reportaba enormes satisfacciones vitales, enriqueciéndole creadoramente. Gracias a Internet, en la actualidad las pintadas se han convertido en un fenómeno casi de masas entre un amplio sector de la juventud, aunque todavía bastante selectivo como práctica social generalizada. Tengamos en cuenta que su ejecución no deja de ser una práctica sesgada y clandestina en determinados ambientes desconectados de la floritura y de la multiculturalidad del arte elitista internacional altamente remunerado. Hoy en día, esa vanguardia genera elevados beneficios a determinadas empresas afines al movimiento oficial y que están ligadas a un caché de autor. A Yorka se le podría integrar perfectamente dentro del "vandal", que es donde se mueve como pez en el agua. Hasta que un artista no triunfe y su caché no genere emolumentos, su identificación sociológico-artística se enmarcará dentro de la marginalidad y el vandalismo, puesto que el acto de pintar en muros y paredes para un absoluto desconocido que adolezca de "padrino" o de "mecenas" moderno, no está reconocido oficialmente, ni financiado por ninguna empresa o fundación que organice eventos y promueva proyectos profesionalizados, ni siquiera se considera "legal". Es decir, que su actividad será en todo momento y lugar constitutiva de delito. Y también dependerá del grado de transgresión temática y de la ubicación de dichas pintadas. Por ejemplo, pintar y firmar en edificios oficiales como Ministerios, Catedrales, edificios culturales o religiosos, representa, desde el punto de vista de la permisividad de la legislación, una clara provocación hacia las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y también hacia la autoridad competente y las instituciones burocráticas. Bueno, puede que cada vez en menor medida. Históricamente, ya no volverán los setenta porque se pactó no volver a grafitear en los vagones de metro. En la actualidad existe una legalidad parcial a la hora de esbozar graffitis en la calle.

Con su mochila sobre la espalda, su rotulador para takear y sus guantes de latex protegiendo sus manos, que son los instrumentos principales que perfilan ese don que el Universo le dió, camina por la avenida principal. Lleva una sudadera amplia y se ha cubierto la cabeza con un pasamontañas para pasar desapercibido. En realidad, es de esa guisa como se siente mejor. En pleno anonimato. Los sprays se encuentran dentro de la mochila, así como el resto de sus cosas, el bocata por si le entra hambre nocturna, el tabaco, la marihuana qué fumar, el móvil y fundamentalmente, aquellos aperos que afianzan la técnica en la ciudad: stikers, stencil, tiza, pincel, posters, plantillas, etc. Lleva una riñonera ajustada a la cadera para guardar el dinero y las llaves de su casa y tenerlo a mano.

Ha probado variados estilos. Con el Estilo Nueva York, conseguía transmitir una tensión electrificada, con esas letras unidas unas con otras y ladeadas hacia la izquierda terminando en punta. Luego transmutó hacia el Estilo Paris, mejor dicho, realizó una combinatoria de estilos. Con este segundo, conseguía estabilidad y soltura, puesto que los trazos eran más diáfanos, las letras más separadas. Y con el Estilo Burbuja (Throw Up) procuraba que las grafías fueran más ahuecadas y redondeadas. Más sofisticada aun resultaba la configuración del estilo 3D y el de Wildstyle. Este último añadía, además, un componente de mayor agresividad en los trazos, dando también la sensación de caos y desorden.

Aquella noche todo el interés se centraba en la vigilancia y el control. Alguien, un individuo o quizá una crew (grupo de grafiteros), se había atrevido a violar el código de conducta dedicándose a reescribir sobre sus trabajos. La única manera de cortarlo era estampar su firma o Tag, por encima de la de aquellos energúmenos. Yorka disponía del privilegio de poder reinvindicarse a sí mismo y hacerles desaparecer por el derecho de antigüedad. Lo que esos saboteadores estaban haciendo constituía una provocación en toda regla, pero él estaba dispuesto a enmendarlo valiéndose de su prestigio. Desconocía si pertenecían a su crew o no. Lo que tenía claro por sus acciones es que no les importaba faltar al honor y al respeto. Parecía tratarse de una burda maniobra para reventar su autoridad y tener que verse obligado a marcharse a otra crew. No lo iba a hacer ni loco, sobre todo, porque contaba con el reconocimiento mayoritario. Quienes debían irse eran los Trolls urbanos. Había que pillarles in fraganti para poder identificarles y que fuesen expulsados. 

En el momento de la verdad, cuando dos grafiteros desconocidos se disponían a acometer su intromisión chapucera, de manera fina y elegante, uno de los colegas de Yorka dió un chivatazo a la policía. El asunto concluyó esa misma noche. Cuando la crew de Yorka se apercibió de las dos detenciones, él y su grupo se largaron a otro lugar para proceder a estampar su sello artístico con toda la tranquilidad de la que pudieron hacer gala, dada la resolución del problema. 

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Han transcurrido cinco años desde entonces. El muchacho, ya no es ese jovencito impulsivo que se escondía detrás de un pasamontañas. Ha tenido tiempo de crecer por dentro y por fuera. Se encuentra de pie, fumándose un cigarrillo en la puerta de El Corte Inglés a la  espera de que salga Amanda con los regalos para los niños. Hace rato que mantiene focalizada toda su atención en el audi que se ha dejado mal aparcado junto al bordillo de la  acera que da a la puerta principal. Sería arriesgado dejar el coche solo y que casualmente se asomara por allí  algún agente. El tráfico en Madrid es un tema que saca de quicio a todo el mundo,  a lo que hay que añadir la dificultad para aparcar. A sus veintisiete años y con toda su andadura, conquistada a base de talento natural y una dosis sorpresiva de regeneración constante y capacidad de adaptación fuera de lo común, nuestro protagonista ha logrado situarse en la vida. Aparentemente, su personalidad podría corresponderse con la de un hombre que se ha hecho a sí mismo.

Pero...¿las cosas seguirán yéndole como al principio? ¿O por el camino habrá tenido que hacer sacrificios importantes? Porque cuando recurres al autoengaño con el fin de cumplir con tus objetivos de vida acogiéndote a nuevas y falsas creencias, terminas siendo todo aquello que en realidad no eres. Si cambias unos principios por otros, ocurrirá que tarde o temprano retornarán los viejos fantasmas. El fin no justifica los medios. Así pues, ¿qué pensará de sí mismo Yorka, actualmente rebautizado como Alfredo Santisteban García?

Visto en retrospectiva, sucedió que durante una de sus incursiones callejeras, el propietario de una empresa de venta de bungalows que intentaba ampliar su nicho de negocio se fijó en él. El constructor se había trazado un plan de mercado, con la firme expectativa de garantizar la futura expansión comercial de la empresa. Había calculado que podía incrementar sus beneficios ofreciendo a sus clientes y potenciales clientes un estilo renovador menos vintage y anticuado. Sin embargo, la decoración de exteriores continuaba siendo bastante funcional con lo que el proyecto resultó ser poco rentable puesto que tenía un porcentaje de ventas bastante bajo. Hasta que se topó con Yorka

El contacto entre ambos sirvió para que el dueño de la constructora le hiciese una oferta tentadora: decorar con sus graffitis los bungalows en venta, a cambio de un puñado de acciones de la compañía. Y aunque, de entrada, no le convenció la propuesta, rechazándola de plano, al poco tiempo y tras la insistencia del empresario, acabó por aceptarla. Tras dos años cotizando en bolsa, las acciones se revalorizaron en miles de millones de euros. Lo cierto es que sus dudas iniciales provenían precisamente de tener que aceptar acciones bursátiles como forma de retribución en lugar de otro tipo de activos. Estaba convencido de que esa opción fracasaría estrepitosamente. 

Nada más lejos de la realidad, como había quedado demostrado. A partir de entonces, y disfrutando de una solvencia económica millonaria, Alfredo siguió aceptando encargos que procedían de personalidades de reconocido prestigio social, mediático y político. Dichas ofertas se fueron materializando en la decoración de interiores y exteriores, en la creación de cuadros y autorretratos, en la elaboración de carteles publicitarios y de grandes murales sobre edificios públicos, en exposiciones y subastas...

La consecuencia directa del cambio de situación, fue su traslado de Madrid a los Angeles, pues el magnate de los bungalows era de esa ciudad. Cuando conoció a Alfredo se encontraba de paso en España. La otra novedad era que le había apadrinado. Se había convertido, ni más ni menos, que en su representante artístico. Su familia apenas tenía relación con él, debido a la mala predisposición de su mujer, también norteamericana, a la hora de implicarse afectivamente con los padres y hermanos del muchacho. El origen de clase de Amanda indicaba un alto estatus dentro del sector financiero. Su padre ostentaba un cargo especial en el Consejo de Administración de la Multinacional IBM. En 2013 esta empresa de tecnología y consultoría había registrado 6.809 patentes, obteniendo enormes ganancias. La familia política  disfrutaba de enormes privilegios y prerrogativas en comparación con el ambiente en el que se movía la familia y conocidos de Alfredo, que no habían tenido más opción que la de apartarse de sus círculos para no tener que aguantar más humillaciones y desprecios.

Alfredo se veía abocado a sobrellevar la situación con la máxima resignación posible. Básicamente con ayuda de la cocaína. Por las noches recurría a los somníferos para compensar su adicción a los estimulantes y para adormilar su mala conciencia por el hecho de engañar a su pareja con otras mujeres jóvenes y atractivas. Lo hacía sin conceder ninguna tregua a pesar de que Amanda solo tenía 28 años y poseía una belleza exhultante. La muchacha, lejos de sentirse afectada, prefería hacer de su capa un sayo. Había aprendido que lo más sensato dentro de esos ambientes acartonados era practicar aquello de "a cada cual con lo suyo" y no tener que molestarse en dar explicaciones o en pedirlas. Sus amantes, que eran igual de jóvenes, guapos y ricos, la compensaban con creces de la falta de amor y de la frialdad en el trato que le dispensaba Alfredo, quien utilizaba la venganza para intentar contrarrestar el odio de clase corrosivo que todos  demostraban tenerle a su familia.

En cuanto a sus dos gemelos era más que previsible que la vida les deparase un futuro traumático. Todo el clan estaba de acuerdo en que la mejor educación que podían recibir los niños en cuanto cumplieran la edad correspondiente iba a ser el internamiento en un colegio elitista de alto rendimiento académico y férrea disciplina. Sabía que no podía hacer nada al respecto. Amanda le había dejado muy claro  que pediría el divorcio si se negaba a aceptar las normas. Estaba dispuesta a todo, incluso a planificar una campaña de acoso y derribo para revelar a la opinión pública sus problemas con las drogas  y las constantes infidelidades de las que ella era objeto. Alfredo no estaba dispuesto a exponerse a un linchamiento mediático de tal calibre. Si eso salía en los periódicos sería escandaloso para la moral puritana de una sociedad tan clasista como la norteamericana en la que amplios sectores de la población practicaban también la doble moral. Por descontado, no se lo perdonarían jamás.


FIN DE LA HISTORIA



Estilo New York


Estilo Paris


Estilo 3D


Estilo Wildstyle




Estilo Burbuja (Throw Up)



Graffitis romanos de Pompeya


Propagandísticos, ofensivos, vejatorios, amorosos, ofertas sexuales, cultos...Los graffitis que se han descubierto hasta la fecha solamente en Pompeya, alcanzan la cifra aproximada de 10.000


Terencio Neo y su mujer sosteniendo un rollo de papiro y tablillas enceradas


Pinturas en los vagones del metro de Nueva York (Era Dye Hard- 1976/1988)



BANSKY

El grafitero más famoso del mundo firma como Bansky, aunque nadie conoce su identidad ni su rostro, solo las personas de su entorno directo. Es el más popular, el más ensalzado y a la vez criticado.  Ha hecho exposiciones multitudinarias en Los Angeles, incluso ha pintado sobre el Muro de Gaza y vendido cuadros a personalidades del mundo del cine como lo son Brad Pitt y Angelina Jolie. En torno a él subsiste toda una leyenda. Y como él mismo se autodefine, es un "vandalo profesional"







Arts Of Noise - Moments In Love

Arts Of Noise - Opus 4
 
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