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SEVILLA



                                          A Guadalquivir, río de Andalucía




   Pues dejando tu nido cavernoso


de Segura en el monte más vecino,


por el suelo andaluz tu real camino


tuerces soberbio, raudo y espumoso.



   A mí, que de tus fértiles orillas


piso, aunque ilustremente enamorado,


la noble arena con humilde planta,



   dime si entre las rubias pastorcillas


has visto que en tus aguas se han mirado


beldad cual la de Clori, o gracia tanta.



                                              Soneto de Luís de Góngora


La Plaza de La Encarnación (Setas)








 
La Plaza de la Encarnación, más comúnmente conocida como Las Setas por el monumento del mismo nombre. Uno de mis lugares fetiche, donde tantas horas, días y momentos pasé en mi breve estancia de un año en la mítica ciudad de la alegría. El nombre de La Encarnación se debe al antiguo y desaparecido Convento de la Encarnación (de la orden de San Agustín), cuyo edificio ocupaba parte de la plaza. Aquí justamente se reunía el movimiento 15M, con quien tendría el placer de encontrarme en varias ocasiones. Muy cerca, las calles más comerciales de la ciudad, Tetuán, Sierpes, Campana... En el barrio anexo, el de la Campana, se encuentra el Corte Inglés y una de las pastelerías más genuinas donde solía acudir para merendar.


 













El río, cerca de la Torre del Oro. Más lejos, se avista el Puente de Triana





                                                            Tablao

                                                                                     

¡La bailaora, la bailaora!
Por allí viene la hermosa,
con su embrujo, sus andares,
su peineta de oro viejo
y su traje de faralaes

¡La bailaora, la bailaora!
la niña que baila sola
envuelta en dolor y en hiel,
pues su gitano dejó la rosa
y se fue con el clavel




Anochece en la Plaza de España

                                                   
Calor, color y calidez en el ambiente nocturno, a casi 40º de temperatura, disfrutando de las tapitas y la cerveza en las terrazas de verano. Más, entre otros barrios típicos, ¿qué tendrían para mí los conocidos Jardines de Hércules y la Alameda? ¿O La Plaza de San Salvador? ¿O La Alfalfa?...MAGIA Y EMBRUJO, SIN MÁS.




Recuerdos de uno de mis espacios de relax - copeo de fin de semana, La Bicicletería, ubicada en la Calle Feria, en el casco Antíguo






               






          
                                  ARTE URBANO EN EL CASCO ANTÍGUO





Os dejo ahora con este vídeo cuyo autor hizo más de 12.000 fotografías que fueron seleccionadas a lo largo de varios meses y utilizadas en el proyecto Time-Lapse de esta misma ciudad, terminado en abril de 2014. Creo que es muy representativo y está muy logrado:




                                       Los años 80 también la homenajearon:



                                   
                                            Sevilla - Miguel Bosé


¿Qué te puede ofrecer Sevilla? Una vida tranquila si lo que te propones es vivir disfrutando el día a día con sus vistas, monumentos y paisajes urbanos. El ambiente cotidiano no es ni mucho menos tan cosmopolita y estresante como el hecho de vivir en Madrid o Barcelona. Sin embargo yo la elegí por necesidad y desplegué una actividad casi frenética. 
Al principio me instalé en la Calle Muro de los Navarros, cercana a la Puerta de Carmona-Puerta Osario. En un piso compartido, la economía no daba para más, aunque he de decir que no es una ciudad cara. Posteriormente me trasladé a la Macarena, cerca del hospital. 
Si tuviera que elegir entre la gastronomía sevillana, quizá me decantaría por estos dos platos, la cola de toro y los huevos a la flamenca. 
Los fines de semana acudía a La Bicicletería o a la Asociación El Rincón del Búho, donde hacían representaciones de teatro y aprovechaba para comerme sus tan bien elaborados choripanes. Eran mis sitios predilectos. También me encantaba pasear a lo largo de la Avenida Constitución, hasta la FNAC, para hacer mis compras en lo que se refiere a música o libros.
Qué curioso poder comprobar que todavía existen muchas calles adoquinadas. Recuerdo lo grato que era el trato con los camareros, la amabilidad personificada, acostumbrados a recibir a tantos turistas. Aunque más de una vez tuve que andarme con ojo, porque mi acento no sevillano me hacía parecer una turista más, y ya se sabía cómo en algunos sitios, te la intentaban clavar por ese motivo.
Entre la gente de Triana y los sevillanos que no son del barrio, aunque pertenecen a la misma ciudad, se disputan una rivalidad especial, de tal manera que los que viven al otro lado del puente, no se declaran sevillanos, sino "trianeros". Olé. Como si fueran de una república independiente. Lo manifiestan con gracia y salero, pero también con mucho orgullo. 
Lo que encontré más significativo es que la vida se hace en la calle. No existe ninguna ciudad donde me haya sentido más protegida en mis correrías nocturnas, consiguiendo desterrar todo el miedo de volver a casa sola. Sobre todo, si estaba cerca del centro.

Solía pasar todos los días por el hospital de la Macarena. Recuerdo que durante un tiempo, los facultativos, médicos y enfermeras salían una o dos horas hasta la entrada principal a concentrarse contra los recortes que estaban llevando a cabo en el centro, coincidiendo poco después con la huelga de los conductores de ambulancias. Todos ellos, enfundados con sus uniformes y pitos, se convertían en un clamor que no dejaba indiferente a ningún transeúnte ni a ningún enfermo. Yo me solidarizaba quedándome un rato, para acompañarles en sus reivindicaciones. Era de justicia. Se vivía. En particular y en más de una ocasión, tuve problemas para que me visitaran en el ambulatorio más cercano a mi lugar de residencia. Por estar en situación de desplazada. Mi Tarjeta sanitaria no aparecía en el programa informático de la sanidad sevillana. Una situación en la que me encontré también cuando estuve viviendo en Cádiz.

Hay un índice de paro muy alto, pero la gente lo vive con una dignidad inusitada, muy lejos de la desesperación, acorde con ese espíritu que llevan consigo las gentes del sur. Eran exquisitos y educados en el trato, al mismo tiempo que chistosos. Una delicia.

Y esto es lo que guardo en mi corazón:



Sevilla, de almenas y torres, 
de patios blancos y blancos balcones,
de dilatadas calles y enraizados callejones.

Sevilla, de estirpe mora y oro en doblones,
de jardines verde-limón y sacras saetas,
de brujería gitana y excelsos poetas.

Sevilla, de mirada cautiva, sibilina y asceta.
de tierra de vino viejo y dulces cazuelas,
de sonidos de guitarra y castañuelas.

Sevilla de la morería,
tierra del Guadalquivir,
cántame las coplas de tu vivir,
arrópame hasta que muera.



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Comentarios

  1. Que bonito homenaje a Sevilla y al sur. Andalucía es mágica tiene duende.
    Me encanta poder viajar a través de los ojos de otro.

    Besos.

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    Respuestas
    1. Hola Rita,
      Me alegro que te haya gustado. Sin duda, Sevilla tiene un color especial.
      Gracias por tu fidelidad y tu comentario.
      Un beso

      Eliminar
  2. Hola Ítaca,
    esta entrada me viene como anillo al dedo. No conozco la ciudad pero dentro de tres semanas voy a visitarla aunque tras leer el post ya es como si hubiera estado allí. Seguiré tus recomendaciones, sobre todo lo de los huevos a la flamenca. ¡Ja, ja, ja!
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Francisco Javier,
      Te encantará y eso que mi post se puede ver tan solo como un sucedáneo, aun te espera lo mejor. Sevilla cautiva a todo el mundo. De hecho, he pasado un poco de morriña recordando experiencias y momentos, jajaja (soy una sentimental). Además, te sentirás como en casa, los sevillanos son encantadores. La ciudad es más o menos como Valencia en extensión, si vas a estar el tiempo suficiente, te dará tiempo a ver lo más emblemático. Pero me he dejado muchas cosas en el tintero así que aprovecha bien el viaje, ya me contarás...
      De corazón, agradezco tu lectura y tu aportación. Ya sabes, un placer tenerte aquí.
      Un saludo, amigo

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  3. ¡¡Hola,Ítaca!!

    Me ha gustado mucho la entrada, ya conozco Sevilla, hermoso todo lo que has relatado, wow, que bonitos recuerdos, el poder regresar a casa con total tranquilidad, genial...

    Las fotos divinas, me ha llamado la atención eso de los sevillanos y los trianeros, por lo visto por todas parte se estila esas divisiones, te lo comento porque en el pueblo donde vivo, algo parecido. Por acá es la parte de arriba y la de los de abajo.... bla,bla,bla...

    Y lo llevan con orgullo,Olé! Los poemas bellos...
    ¡¡Qué vaya bien el fin de semana!!

    Saludos cálidos desde casa

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Elisa,
      Una pequeña anécdota fue que al principio de vivir allí, cada vez que iba a un bar me decían que no tenían bocadillos, pero en su lugar me ofrecían muy gustosos las típicas tapas, montaditos...ja ja ja...una particularidad. Desde luego que fue una época muy feliz de mi vida, que nunca olvidaré. Más de una vez he pensado en volver para quedarme, yo creo que eso, nunca se sabe...
      Lo que yo quería transmitir con el post es el ambiente familiar y la alegría que desprende la ciudad, así como su belleza intrínseca. Me alegro que haya sido todo de tu gusto.
      Saludos cordiales desde Valencia

      Eliminar

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