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CUANDO LA POBREZA ENTRA POR LA PUERTA, EL AMOR SALTA POR LA VENTANA

De su madre la conciencia le dictamina que la esperará siempre, allí donde la desesperación la llevó consigo y la suicidó joven y desgastada. La hija más mayor se mantiene en el desarraigo, cuidando sobre todo de los dos pequeños y peleando día a día por sobrevivir con las migajas y las sobras que les dejan los cobardes gestores de la incomprensión y la alienación moral. Sin embargo, estas olvidadas víctimas de la barbarie económica y social no han descubierto nada nuevo. Conocen sobradamente quiénes son los verdaderos culpables, políticos y oligarcas que ejecutan y alientan el latronicio, el robo y el expolio a la inmensa población.

Ella también lo piensa, la mujer que tiene que sacar adelante a toda una prole, no solamente lo sufre. Sin embargo, no se atreverá jamás a compartir con nadie un soliloquio interior de este estilo. Aunque recia y valiente, por encima de cualquier otra cosa deberá demostrar en todo momento fortaleza, no abatirse y ser indoblegable ante cualquier dificultad. Porque a pesar de todas sus carencias, una cosa no le falta, dignidad.

En aquella casa humilde y señalada con el dedo justiciero de la banca, a punto de ejecutarse la orden de desahucio, conviven los sin nombre. Les ha tocado vivir en un país humillado, cortado a cachitos y vendido al mejor postor.
España es actualmente un hervidero de plagas saqueadoras, bichos de la política y buitres de las élites financieras, nación que persigue el rastro de una Europa que se esconde por detrás de las colinas de un reino virtual y distante. Merkel, su reina cruel, desvía la mirada hacia Washington,  frunce el ceño y contiene las palabras apretando la boca con dureza. Solo mira, observa y ordena con gestos. En su lujoso salón de diamante, se pavonea en derredor y saca pecho. No oculta su ira ni sus planes, tampoco se conmueve ante la vergüenza del genocidio y los lamentos de sus hijos.

Ese dia, la família numerosa protagonista no tiene nada para comer. Se han despertado con el hambre pegada a sus entrañas, se han mirado al espejo y han visto unos rostros blanquecinos y unos ojos hundidos por la melancolía y el sufrimiento. Andan cabizbajos en sus quehaceres, matando el tiempo con rabia. Los niños están faltos de vitaminas y minerales y no rinden bien en clase. El director del centro insiste en comunicar con cierta resignación la supresión del presupuesto para financiar el comedor escolar. La ayuda de cáritas es muy puntual y no da para nueve bocas. A la mentora del grupo le tocará salir hoy a rebuscar en las basuras. Hace dos meses que el abuelo permanece postrado en la cama, con cirrosis y aquejado de dolores, sin poder tomarse los medicamentos para la artrítis y la hepatitis C que no pueden pagar. La mediana de los hermanos se trajo a su pareja, ambos son dos afectados por el adeudo de nónimas de la empresa en la que trabajan. 400 euros de subsidio cobra el padre de família, que quedó viudo hace un año. Padre desquiciado, inmerso en un tunel oscuro y decadente de difícil salida, el alcohol. 

Las riñas y la violencia psicológica son la constante en un ambiente de acorralamiento y codependencia. La muchacha fiel y protectora que actúa de segunda madre, intenta escapar de ese mundo ultrajante, a través de la literatura. En sus momentos de soledad impenetrable, dedica su afán de conocimiento a la lectura. Bokowski y Camus son algunos de sus autores favoritos. Cuando el cabeza de família fue despedido en un ERE, ella tuvo que dejar la universidad y la filosofía. De vez en cuando la llaman para echar horas en bares y discotecas o limpiar la vivienda de alguna señora pudiente, con suerte de que no sea demasiado relamida y autoritaria. Su escepticismo, en cuanto a qué lejos deben estar los epicuros del trasfondo de este drama cuando lo que intentan es cubrir las necesidades de una vida feliz mediante la búsqueda inteligente de placeres y la ataraxia, queda plenamente justificado al observar el clímax de absoluta turbación del alma y de los sentimientos en el hogar propio, donde afloran los padecimientos y el desequilibrio de manera intensificada. Por eso, cuando oye hablar a los políticos acerca del desmantelamiento del estado del bienestar y todas esas patrañas, se descojona viva.


Cuando nací,
pobreza,
me seguiste,
me mirabas
a través
de las tablas podridas
por el profundo invierno.
De pronto
eran tus ojos
los que miraban desde los agujeros.
Las goteras,
de noche,
repetían
tu nombre y tu apellido
o a veces
el salero quebrado,
el traje roto,
los zapatos abiertos,
me advertían.
Allí estaban
acechándome
tus dientes de carcoma,
tus ojos de pantano,
tu lengua gris
que corta
la ropa, la madera,
los huesos y la sangre,
allí estabas
buscándome,
siguiéndome
desde mi nacimiento
por las calles.
Cuando alquile una pieza
pequeña, en los suburbios,
sentada en una silla
me esperabas,
o al descorrer las sabanas
de un hotel oscuro,
adolescente,
no encontré la fragancia
de la rosa desnuda,
sino el silbido frió
de tu boca.
Pobreza
me seguiste
por los cuarteles y los hospitales,
por la paz y la guerra.
Cuando enferme tocaron
a la puerta:
no era el doctor, entraba
otra vez la pobreza.
Te vi sacar mis muebles
a la calle:
los hombres
los dejaban caer como pedradas.
Tu, con amor horrible,
de un montón de abandono
en medio de la calle y de la lluvia
ibas haciendo
un trono desdentado
y mirando a los pobres
recogías
mi ultimo plato haciéndolo diadema.
Ahora,
pobreza,
yo te sigo.
Como fuiste implacable,
soy implacable.
Junto
a cada pobre
me encontraras cantando,
bajo cada sabana
de hospital imposible
encontraras mi canto.
Te sigo,
pobreza,
te vigilo,
te cerco,
te disparo,
te aislo,
te cerceno las uñas,
te rompo
los dientes que te quedan.
Estoy
en todas partes:
en el océano con los pescadores,
en la mina
los hombres
al limpiarse la frente,
secarse el sudor negro, encuentran
mis poemas.
Yo salgo cada día
con la obrera textil.
Tengo las manos blancas
de dar el pan en las panaderías.
Donde vayas,
pobreza,
mi canto
esta cantando,
mi vida
esta viviendo,
mi sangre
esta luchando.
Derrotare
tus pálidas banderas
en donde se levanten.
Otros poetas
antaño te llamaron
santa,
veneraron tu capa,
se alimentaron de humo
y desaparecieron.
Yo
te desafió,
con duros versos te golpeo el rostro,
te embarco y te destierro.
Yo con otros,
con otros , muchos otros,
te vamos expulsando
de la tierra a la luna
para que allí te quedes
fría y encarcelada
mirando por un ojo
el pan y los racimos
que cubrirán la tierra
de mañana.

Pablo Neruda


El Último de la Fila - Cuando la pobreza entra por la puerta el amor salta por la ventana



Tam Tam Go - Lucía de los Cartones



Tam Tam Go - Espaldas mojadas

                              
 


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Comentarios

  1. Una acertada crítica al momento actual. Todas las voces que se atrevan a despertar las conciencias son pocas.
    Saludos!

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    Respuestas
    1. Hola Abril,
      La pobreza es un problema anacrónico, atemporal, siempre han existido ricos y pobres. Pero en esta coyuntura es cuando se han agudizado las diferencias y ese abismo social cobra un protagonismo tan evidente como cotidiano en la vida de la gente. Por desgracia, esta familia es una de tantas...
      Muchas gracias por la valoración y el comentario. Siempre es un placer recibir tu visita.
      ¡¡Saludos!!

      Eliminar
  2. Una bonita (porque lo es) denuncia de la desaparición del estado de bienestar por el que tanto se luchó y que tan fácilmente se está desmantelando sin levantar ningún revuelo con ello

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    Respuestas
    1. Hola Sandra,
      Representa el drama de muchas famílias. Sí, tienes razón, nuestros abuelos lucharon para que las generaciones venideras tuviéramos derechos y futuro pero se lo están cargando como muy bien planteas...¡¡Es muy triste que ocurra esto!!
      Muchas gracias por la visita y el comentario, seas siempre bienvenida a este mi rinconcito que es tu casa.
      Abrazos

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  3. Como ser humano veo vapuleados nuestros derechos, masacrados y desaparecidos, como mujer, todavía es peor, obligada a seguir luchando por mantener nuestra dignidad, y hacer respetar nuestra imagen, nuestro cuerpo, nuestras ideas, nuestras decisiones..

    saludos

    Marinela

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Marinela,
      Sé que mi denuncia es compartida por la mayoría, porque somos el 90% los afectados por este austericio. Como muy bien expresas, nosotras lo sufrimos al doble y por tanto, nos compete aun más luchar valerosamente por recuperar lo que es nuestro.
      Te agradezco enormemente tu paso por mi rinconcito, que también es tu casa, y también tu aporte, que considero muy valioso
      Saludos cordiales

      Eliminar

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