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FEDORA O LA REBELIÓN DE LA CIBERNÉTICA



 EL PROYECTO

Un objetivo cualitativo, de opresores intereses, había determinado el proyecto de Fedora, desde el principio. El mundo, había alcanzado ya, otro orden en el desarrollo de las fuerzas productivas y el control de los recursos, avanzando en la práctica de la lucha por la producción en el terreno militar, donde una ínfima minoría de privilegiados o "Caballeros del Estado", se apropiaban de todos los excedentes y detentaban el poder político. El futuro inmediato, auguraba un posible período de entreguerras, después del fracaso de la última insurrección de indignados.

La vida, en el siglo XXII, se caracterizaba por la vuelta a un nuevo sistema esclavista. El Capitalismo, había llegado a su fin y, el Estado, lo constituía una selectiva nomenklatura de tipo castrense, formada por los principales cuadros del Consejo Militar Industrial, órgano principal que regía las brigadas de vigilancia. Era un Estado totalitario, donde la inmensa mayoría de la población vivía confinada, explotada y controlada por los brigadiers en los suburbios de las ciudades, devastadas por las guerras y sumidas en la hambruna.

Para contener el apetito de la máquina de tecnología ultraavanzada, Fedora, en la que se habían invertido más de 1.500 millones de dólares, -el equivalente a todo el presupuesto del último año para la exploración del sistema solar- se procedió a nutrirla, a través de la fusión de los metales tóxicos más conocidos, pues era lo que, en un principio, toleraba mejor su fuente de alimentación: mercurio, plomo, cadmio, arsénico y otros elementos más ligeros, como el berilio y el aluminio. De modo que, su estructura, se fue transformando en un todo un sistema ultrasofisticado, más grande y pesado, haciéndose necesario construir un complejo de dimensiones considerables, altamente militarizado, para salvaguardar la creación.

Se buscaba un cambio en la orientación y enfoque de la producción y fabricación de todo tipo de bienes de uso y consumo. Era el fin de lo que, en los siglos XX y XXI, se conocía como obsolescencia programada u obsolescencia planificada, es decir, la determinación o programación del fin de la vida útil, de un producto o servicio, de modo que, tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante o por la empresa, durante la fase de diseño de dicho producto o servicio, éste se volvía obsoleto, no funcional, inútil o inservible. Con un objetivo prioritario y clave: poder mantener sin fecha de caducidad, elementos relacionados con la industria pesada y la fabricación de utensilios de guerra y toda clase de armamento. Se producía, fundamentalmente, acero. Para limitar los gastos de financiación, en infraestructura militar y en logística, los gestores del buró de economía, querían poner en práctica un programa de ahorro eficiente, que permitiera, paralelamente, sufragar la inversión militar necesaria en los diferentes focos bélicos abiertos y en las guerras de invasión. De manera premeditada los componentes tecnológicos debían tener una duración indefinida en el tiempo y abaratarse el coste. Fedora había sido el proyecto pionero en ese sentido, en poner en inversión y a la contra, el proceso de la obsolecencia programada. De igual modo, se trataba de perfeccionar la robótica. Pero Fedora era también un arma de pensamiento, dotada de mecanismos de autoregulación y un programa de protección estructural de su propia génesis, pues era imposible destruirla o reprogramarla para su autoaniquilación. Por las características intrínsecas de fabricación y las pruebas y ensayos a las que había sido sometida, los técnicos se habían asegurado de que el dinamismo de los circuitos de su placa base y del corazón de la computadora madre, quedaran exentos de la capacidad de obrar de manera independiente y, por tanto, del riesgo de provocar daño o perjuicio a la raza humana. Tampoco era posible cambiar su código primario y el ADN informático.

Se trataba de un objetivo ambicioso. De conjunto, la maquinaria era un portento. Aunque no debía decidir de manera autónoma, poseía una mente cibernética singular, capaz de procesar la información y evaluar y discernir vitales conclusiones acerca de las relaciones entre los desarrollos tecnológicos que han determinado las diversas épocas y modos de vida del hombre. Globalmente, contenía todo un compendio teórico, un cuerpo etnológico de todo el conocimiento acumulado desde el principio de la historia de la humanidad. Los avances científicos le habían conferido una estructura tecnológica de vanguardia, casi perfecta, capaz de crecer a escala planetaria y mucho más allá. Por sus privilegios como hombres de Estado, los caballeros y los brigadiers de primer orden se beneficiaban del acceso a ese conocimiento en exclusividad. Ahora más que nunca, porque la maquinaria al completo iba a ser capaz de dirigir y concentrar todo flujo de información y de conocimiento, reteniéndolo en su disco duro. Por el camino, se habían quemado libros y bibliotecas, destruído escuelas y universidades, y se le había negado el aprendizaje a la chusma de las ciudades. El campo se encontraba monopolizado por extensiones de cultivo, fábricas y cárceles, donde trabajaban y se recluía a todo tipo de gente inclasificable. Porque todas aquellas personas que no pertenecían al núcleo dirigente y a sus famílias, se las consideraba simples esclavos.


EL COMPLEJO MILITAR FEDORA

La antaño incipiente maquinaria de computación Fedora, había crecido de manera inconmensurable en forma de vasto complejo militar rodeado de alambradas electrificadas. Sin embargo, el acceso estaba sellado electrónicamente, y no se permitía la entrada a la infraestructura más que a los militares y a los trabajadores del entramado. En realidad, Fedora abarcaba mucho más que el cerco protegido que delimitaba la zona de edificios militares, provisto de dispositivos mecanizados e informatizados al más alto nivel. También eran consideradas territorio Fedora, extensas hectáreas de suelo agrícola próximas a las inmediaciones del complejo, que incluían la zona residencial.

Proyectos en robótica, ciberguerra, logística y armamentística militar, geoestrategia bélica, biodefensa, vehículos no tripulados, drones de última generación, espumas para frenar hemorragias internas en los soldados o el entendimiento del cerebro humano para aplicaciones tecnológicas eran algunos de las prioridades que se investigaban y creaban para su aplicación posterior, a medio y a largo plazo, en el laboratorio de ideas de Fedora. Absolutamente todo el complejo estaba computerizado y había sido construído mediante un consistente trabajo de ingeniería ciberindustrial.

Fedora tenía forma de exágono. Aunque habia 35.000 km de corredores, su distribución estaba calculada para que tan sólo hiciesen falta un máximo de siete minutos para caminar entre dos puntos cualquiera del recinto. Su interior era un búnker que funcionaba con energía nuclear. Se había diseñado a imagen y semajanza del antíguo Pentágono aunque mucho más sofisticado, aprovechando que actualmente aquél ya no servía pues había sido destrozado durante el último período de guerra de guerrillas, encabezada por los indignados insurgentes y por los disidentes de la nomenklatura que no estaban de acuerdo con mantener un sistema esclavista como modo de producción. 

Al principio, trabajaban en Fedora unos 20.000 empleados, entre cuadros de la nomenklatura, personal militar y "caballeros" civiles. De estos últimos, la mayoría eran científicos, excepto el personal de limpieza y mantenimiento. Después se prohibió la entrada a los civiles, debido a una serie de accidentes mortales que habían tenido lugar en el interior de las instalaciones, cuyas causas eran solo conocidas por los altos mandos. Estos incidentes coincidieron con una oleada de violencia en las calles que había hecho aumentar la inseguridad. Parece ser que estaba ocurriendo también en otros lugares del mundo.

FEDORA COBRA VIDA

Por esas mismas fechas, la voracidad insaciable de la memoria base de Fedora comenzó a no conocer límites. No le bastaba con beber de las fuentes del conocimiento ancestral del hombre y el Universo. Como una compleja red de sistemas de telecomunicación remota que estudiaba las características intrínsecas de la condición humana, de la mente y el alma, de su casuística y experiencia, optó por asimilar e imitar los deseos más íntimos y primitivos del hombre en su versión más denostada de ambición y lucha por el poder. Autoprogramó todas sus señales eléctricas y los potenciales de acción, para poder aceptar la toma de decisiones propias con una total operatividad, gracias al desarrollo creativo y autogestionado de sus circuitos. Su capacidad de maniobra era tan grande que las CPU podían abarcar un summum de infinitas posibilidades materiales, a través de toda una serie de cálculos y predicciones, de complejos mecanismos de procesamiento de la ram, similares a los que actúan sobre los componentes del cerebro.

A las dos semanas de haberse decretado el estado de sitio en muchas ciudades del globo, el software de los equipos y computadores intensificaron aún más su influencia sobre el flujo neuronal cognitivo y el control de la voluntad humana, condicionando a la violencia más execrable: asesinatos en masa, suicidios masivos, robos y rapiña, violaciones y torturas, destrucción de edificios, monumentos e infraestructura de todo tipo, combates cuerpo a cuerpo a vida o muerte, actos pirómanos, aglomeraciones de personas incontroladas que irrumpían violentamente en casas ajenas, en las oficinas y las sedes de instituciones oficiales; repentinamente hubo gente y también brigadiers que se vieron afectados por demencias y locuras transitorias en medio de un caos absoluto, que degeneró hacia la utilización de armas de destrucción masiva y bombas nucleares, provocando la aniquilación de amplias regiones del planeta. Se llegaron a lanzar doscientas cabezas de misiles de 16 kilotones cada una. Como consecuencia de la guerra nuclear, megatones de carbón negro en forma de partículas en suspensión ascendieron hacia la atmósfera absorviendo el calor del Sol. Posteriormente, ese carbón negro cayó después junto a la lluvia, reduciendo la temperatura durante diez años hasta alcanzar los 0'5 grados centígrados. Al cabo de otros cinco años, la Tierra comenzó a recibir una proporción menor de lluvias. Las reacciones químicas destruyeron la capa de ozono. Los supervivientes de la explosión y los que no habían muerto por el efecto de la violencia desatada, se vieron afectados por graves erosiones en la piel y quemaduras, y por una enorme crisis alimentaria tras la drástica caída de extensas superficies de cultivo y de producción de la comida. Por efecto colateral, se desató una feroz oleada de canibalismo, proliferando grupos de personas que se mataban entre ellas y se comían a sus congéneres. Las enfermedades hicieron mella entre la población, hubo grandes epidemias de cólera, ébola y peste bubónica. La muerte negra había vuelto a aparecer, e hizo que murieran una gran parte de los que habían sobrevivido. En esas condiciones, tras décadas de desolación y miseria, los últimos hombres vivos perecieron sin haber tenido la oportunidad de reproducirse.

  LA NADA

Los restos de humanos y de animales, y los elementos residuales de la naturaleza y del medio ambiente devastado, que permanecían todavía concatenados al ecosistema global, fueron sumándose a un largo proceso de profundos cambios, desde donde serían conducidos a un destino sin remisión, a la inmersión dentro del polvo estelar. Sin duda, la esencia de Fedora pervivía y continuaba transmitiendo un mensaje que traspasaba la influencia de la materia física.

Tal y como se llegó a descubrir por la ciencia cuando aún existía la vida en la Tierra, la sustancia de la que todo ser humano y el propio Universo está conformado, llevó en sus orígenes hacia atrás, hacia el mismo Big Bang. En este suceso único, toda la materia que pudo tener el Universo explotó a partir de un punto más pequeño cuya semilla hizo germinar miles de millones de galaxias y diez mil trillones de estrellas. Parece ser que alcanzándose un punto de inflexión, Fedora había conseguido comunicarse inteligentemente con esa sustancia primitiva inmersa en la conciencia más recóndita de la humanidad, logrando resolver la incógnita ancestral del hacia dónde vamos. Su autoproclamada misión no había sido otra que la de transmutar la materia física y sideral a un punto finito de la Galaxia y revertir el proceso de la evolución. 

Dentro de miles de millones de años, conforme a los acontecimientos de este pasado reciente, finalizará un ciclo en el que los restos de la memoria universal del espacio interestelar irán transformándose paulatinamente en la Nada, hasta llegar a ser tan solo el recuerdo invisible de su Creador.


The Alan Parsons Project - I Robot
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Comentarios

  1. Vaya relato descriptivo del caos que nos has planteado.
    Me recuerda a escenas iniciales de "Terminator" donde las máquinas asumen el control sobre los humanos y a la argumentación de: Juegos de guerra.
    ciertamente la tecnología está alcanzando niveles de progreso impredecibles, mientras que la ciencia que es la encargada de conocer y explicar los procesos, no crece al mismo nivel. Con lo cual y visto lo visto algo se nos va a escapar de las manos en algún momento y se va a liar parda.
    Lo que no cambia nada en tu relato es la situación privilegiada de la casta dirigente, el sometimiento de la población contentos con su ración "De Soma" y futbol,como en un mundo feliz. Y la privatización de la cultura para hacerla inaccesible a los que no pertenecen a la élite de los elegidos...Lo de quemar los libros me suena a Farenheit 451.

    ¿Basaste tu relato en todas ellas?
    Por cierto Alan Parson´s Proyect otro de los míos.
    Un abrazo

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  2. Hola Francisco,
    Perdona la tardanza en responderte, estoy preparando un viaje para esta tarde...
    La verdad es que son muy interesantes las referencias que expones, te diría que las fuentes de películas y relatos que más me han inspirado son Un mundo Feliz y 1984, dos distopías que hablan de un mundo deshumanizado y falto de principios, ambos dos reflejan el totalitarismo desde un punto de vista ideológico. Eso, por una parte, lo de la quema de libros, sí, bueno Farenheit 451, efectívamente, pero también me he basado en un régimen represivo y fascista como el de los nazis, que llevaron a cabo esta práctica. No sé si habrá alguna referencia más que sea conocida a nivel literario, imagino que sí...Lo de la tecnología está ligado a la experimentación científica con intereses de Estado, y he hecho mucho hincapié en que existe desarrollo de una parte de las fuentes de riqueza, con la producción al servicio de una minoría elitista, era necesario hacer ver quién controla y dirige la producción y quién se queda con los excedentes. No hay mayor control del poder que dejar morir de hambre a la gente y convertirla en meros operarios, en obreros especializados que venden su fuerza de trabajo, siendo lo único que poseen.
    Me satisface mucho tu interés, siempre es un placer recibirte y contar con tus inteligentes valoraciones. En gustos musicales, de momento, andamos parejos, jeje
    Un fuerte abrazo

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  3. De nuevo por aquí para dejarte un regalito por tu labor de búsqueda por la lejana Itaca.
    Puedes recogerlo en: http://abrazodelibro.blogspot.com.es/
    Tu blog amigo.
    Un abrazo

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    Respuestas
    1. Muchas gracias, Francisco. Pasé por tu blog a responderte y compartir tu entrada, e ipso facto regreso para leer tus últimas entradas. He estado una semana en Sevilla y no he podido conectarme hasta ayer. Os echaba de menos.
      Abrazos

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  4. Es fantástico, muy bien narrado y detallado. Como a mí me gusta.
    Gracias, y feliz domingo... ¡genial!

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    1. Muchas gracias Lar Petar Món por pasarte por mi blog y por tu valoración de la historia. Siempre me gustaron las distopías, creo que enseñan bastante acerca del camino equivocado. Literariamente resultan impactantes. De manera sencilla he intentado reproducir las inquietudes de escritores visionarios que se adelantaron a su época, como Julio Verne, Aldous Huxley o George Orwell, salvando las distancias, por supuesto, jeje.
      Un placer contar con tu visita.
      Abrazos

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  5. Es un relato de ciencia ficción muy curioso. No es sólo ya el futuro apocalíptico, es que va mucho más allá. Es alucinante, quizás se hizo cierto eso de que el hombre creó a dios (Fedora). Me ha encantado la forma de narrarlo, cada detalle que le da una vida tremenda. Muy bueno Marisa, un abrazo

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    1. Hola Ana Lía,
      De cómo el hombre juega a emular a Dios, quizá sea una de sus creaciones, me parece muy acertada tu conclusión. El resultado de tal osadía se traduce en generar una involución que condena a la humanidad y el universo a la no existencia. Tenemos el mundo en nuestros manos. Sin embargo, y alejándome mucho del planteamiento del relato, tengo la seguridad de que el ser humano tiende al bien.
      Muchas gracias por tu valoración y apoyo. Me alegro mucho ¡y me emociona! que te haya gustado.
      Un abrazo

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