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CONTAMINACIÓN EXTREMA (Relato corto)

No, Sally, sabes que no podemos usar siquiera trajes de neopreno. Y los especiales, que en la práctica son eficientes de verdad, están fuera de nuestras posibilidades. Tampoco los hemos necesitado nunca, ¿cierto? Así que emprenderemos una carrera contra la muerte o el desconcierto, quizá debamos afrontar una incertidumbre atroz. También eres consciente que para el Gobierno siempre hemos representado una diminuta mota de polvo. Somos realmente insignificantes. Dos puntos equidistantes con respecto a la civilización urbanita, sofisticada, inteligente. Somos como dos infinitesimales gotas residuales buceando en el inconmesurable océano. Así que...Tú verás. Pero nuestra hija nos necesita.

Aquí afuera en los campos labro la tierra para alimentarme. Me rompo la espalda para ganarme la vida. No necesito luchar para demostrar que estoy en lo correcto. No necesito ser perdonado.

No llores. No levantes la mirada. Es sólo el páramo de la adolescencia. ¡Sally, toma mi mano! Y no mires las pústulas que hay sobre su piel. Todavía no se han extendido alrededor de mi cuerpo alicaído por la fatiga y el lupus. Viajaremos hacia el Sur a través de los campos. ¡Apaga el fuego, no mires más allá de mi hombro! Oh, mi cara debe de ser un poema, cariño. Lo sé. Llevo la máscara pero no el respirador. Igual que tú. Solo importan las miradas, que nuestras pupilas se unan en la pasión grandiosa de la esperanza. 

El éxodo está aquí. Los felices están cerca. Juntémonos antes que seamos viejos. Pero solo observemos a la niña de nuestros ojos. El iris que aun está limpio es lo único que importa cuando nos miremos.

El páramo de la adolescencia es sólo el páramo de la adolescencia. El páramo de la adolescencia es sólo el páramo de la dolescencia aquí, amantísima esposa.
¡TODOS ESTÁN ACABADOS!

En nuestros campos, en la campiña más profunda y segregada, donde he labrado mil veces la tierra, no existe la contaminación. Hemos vivido, por suerte o por desgracia, en un estadio virgen en la evolución del tiempo moderno. En la más inocente burbuja posible. Sin polución radiactiva. Quedan dos días para el concierto y ella debe estar allí ajena a todo o a nada. No, Sally, sabes muy bien que se escapó por la rebeldía juvenil. ¿Acaso no recuerdas la tuya?. Ella se ubica sin pretenderlo mucho más allá de su conciencia de mujer-niña. En el páramo de la adolescencia. Recuérdalo. No la guardes rencor.

Debemos continuar, esposa mía. Mi amor, apaga la fogata y levanta. Nos marchamos. Proseguimos nuestra andanza por el camino de la incertidumbre y el desconcierto. Afrontaremos la muerte si hace falta. Pero la encontraremos, a nuestra hijita. Estará con sus amigos los músicos o con sus pequeños simpatizantes que han acudido allá a bailar al son del viento enrarecido. Se fue con el uniforme estatal y con ese colega de Londres, al concierto de The Acid Rain. Con total seguridad que le prestó un traje especial cuando huyeron. Oh, el aire se hace cada vez más denso e irrespirable a medida que penetramos en la zona de Bibury. A lo lejos se ven las casas de piedra de la aldea. ¡No desfallezcas, ahora no, amor mío!. ¡Míralo, por favor! Dicen que es el pueblo más bonito de Inglaterra...

Por el amor de dios. Confía. Aunque no nos quede agua. Este riachuelo debe estar contagiado por este virus infernal que te deja cadavérico en cada uno de sus abrazos. ¡Ni te acerques a él! No huelas el cerco. Moscas e insectos son nuestros confidentes. Un cadáver cuya alma despierta descuidó las precauciones demasiado tiempo, yace descompuesto en un recodo de la senda.

Sé lo que me vas a decir. Que tienes ansias de vomitar. Yo también. Siento cómo las tripas se me revuelven, arcada tras arcada. Esto es un volcán candescente. Ignora la inflamación. Continuemos. Salió la Luna. Las linternas nos guiarán en medio del paisaje escarpado.

Debemos de haber contraído la hepatitis. No podíamos hacer otra cosa que comer a la intemperie. Esta zona todavía se encuentra deshabitada. Mi visión es como la tuya, no desesperes. La conjuntivitis seguramente habrá hecho mella. Estamos en un lugar de alta radiación atmosférica muy distante de Londres y de la protección. ¿Tienes fiebre cariño? Los dos lo hemos intentado. Eritema extendido, malestar general, dolor de articulaciones. El lupus ha encendido nuestras células. Quema. ¡Dios, cómo quema!. ¡Sally,  no te lo toques! Es peor...Por aquí suele pasar el camión de abastecimiento rural para granjas del Estado aisladas de la infección. Esperaremos ayuda. Ven, siéntate sobre esta roca. Quizá tengamos suerte y el conductor sea Harry, el que nos ha traído en tantas ocasiones comida preparada cuando las malas cosechas. Al menos, en este condado no se ha presentado la lluvia ácida el día de hoy. Descansa, cariño. Aguanta, por favor. No te mueras aquí. Oigo el ruido de motores a lo lejos. ¡Sally, despierta! ¡Abre lo ojos...! Amor, amor, amooooor...


The Who - Baba O'Riley




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