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ANALISIS DEL CORTO LA GIOCONDA ESTA TRISTE (ANTONIO MERCERO)


Esta es una entrada que estaba programada para la semana pasada y que ya tenía escrita desde el martes pero de la que tuve que postergar su publicación debido a los trágicos atentados ocurridos en Barcelona y Cambrils el jueves de esa semana. Así, os ofrecí en su lugar un post homenaje a estas dos ciudades, de corte poético en formato prosa: A Barcelona y Cambrils

El presente post, se corresponde con el segundo de una serie que estoy elaborando en la que analizaré en profundidad el cine de Antonio Mercero, en concreto, sus cortometrajes. De esta lista que voy a ir publicando y que llevará sus reseñas correspondientes, ya os he presentado la primera, que podéis disfrutar en este enlace: Análisis del corto "La Cabina"


RECOMENDACIÓN: lo mejor es visualizar los cortos antes de leer las reseñas cinematográficas, a fin de evitar los consabidos spoilers.
Duración de LA GIOCONDA ESTA TRISTE: aproximadamente 47 minutos. 
Lo podéis ver fragmentado en cinco partes, tal y como lo encontré en el canal Youtube y que os muestro más abajo, o bien, visitad el enlace que os lleva a la Web de rtve.es en su sección A la carta, donde podréis visualizar el vídeo sin cortes Pinchad aquí mismo

La Gioconda está triste - Parte 1

La Gioconda está Triste - Parte 2

La Gioconda está Triste - Parte 3

La Gioconda está Triste - Parte 4

La Gioconda está Triste - Parte 5


RESEÑA CINEMATOGRÁFICA DE 
"LA GIOCONDA ESTA TRISTE"

Análisis del corto "La Gioconda está triste" (Antonio Mercero) Tuitéalo

Antonio Mercero dirigió este mediometraje en el año 1977, "La Gioconda está triste". El guión es un trabajo conjunto de Mercero y José Luís Garcí digno de reconocimiento, por su originalidad y el impacto emocional y visual que produce. Sin embargo, aquí analizo, con algunas pocas matizaciones, aspectos muy buenos pero también otros elementos que podían haber sido reconducidos de forma distinta. Aunque, de conjunto, el corto se ajusta bastante bien a las expectativas que persigue a nivel de contenido de calidad. No de la misma manera en su reconocimiento internacional.

Desde un principio, he podido apreciar cosas que me han encantado. Por otro lado, encuentro aspectos del guión, observados a partir de la mitad de la proyección, que me chirrían un tanto. Este filme, rodado en formato de mediometraje tiene, desde mi punto de vista, un mensaje bastante explícito. Elaborado con una clara vocación a la hora de mostrar las intenciones del autor, desprende una motivación manifiesta desde la que cooptar el pensamiento del espectador, adoctrinándolo. Porque, si os dáis cuenta, la historia no está sugerida a través de una simbología subterfugia, de la búsqueda de un análisis objetivo que haya que desentrañar desde el subjetivismo o tomando como referencia elementos que interfieran de manera poco definida. No necesita reconstruir mediante analogías una singularidad constante durante toda la proyección, pues, ya de por sí, queda evidenciada la focalización insistente en un mismo y exclusivo tema que monopoliza la trama principal, la única que opera, esto es, la tristeza reflejada en el decaimiento de la sonrisa de la Gioconda. Esta característica, por sí sola, representa un cambio brusco y una ruptura definitiva con el antiguo orden por el que se regían todas las cosas convencionales. La anomalía consistente en la pérdida de la sonrisa que reproducía La Gioconda afectará de una manera taxativa, no solo a esta obra pictórica, en concreto, sino que hará que los incontrolables cambios sinérgicos que se irán produciendo inevitablemente, a partir de ese momento fatídico, empeoren gravemente el devenir futuro de la especie humana y el mundo en el que vive ésta, hasta alcanzar límites catastróficos. 

Este contenido manifiesto que influye drásticamente en los diálogos y en la acción, no incide en el hilo conductor de la historia favoreciendo la utilización de un lenguaje metafórico o surrealista, especulativo. Por el contrario, las conversaciones que mantienen los personajes entre sí son diáfanas, simplificadas, directas. Como ejemplo, baste citar a Walter Vidarte, actor que interpreta al científico, cuando narra bajo su criterio lo que parece estar sucediendo porque lo hace de un modo categórico y con bastante simpleza.

Por cierto, el guión, un trabajo conjunto de Mercero y José Luís Garcí, es digno de reconocimiento, pero me resulta inevitable el tener que criticar su determinismo a la hora de no dejar volar la imaginación del observador. Es aceptable, bajo ciertas reservas, el punto de vista existencialista que domina prácticamente todo el metraje pero, a mi modo de ver, deficiente como crítica sociopolítica. Ese es un aspecto que, si bien, puede resultar secundario o accesorio, a mí me chocó. Me pude dar cuenta de este localizado punto débil, viendo las secuencias en las que el locutor del telediario relata los sucesos que transcurren en el mundo hasta que finaliza el noticiero dando paso precisamente a la noticia de referencia y objeto de todas las miradas, el caso Gioconda. Así es como nos va informando, de tanto en tanto, de las novedades que van surgiendo en torno al problema de la pérdida de la sonrisa y lo que esta rareza provoca. Este es un elemento catalizador que todos estamos esperando. Aunque se puede decir que la historia es un auténtico monográfico en torno a la existencia unilateral del personaje-objeto-Gioconda. El resto de personajes tan solo son personajes coral, realizan un papel figurativo, no influyen directamente en el modus operandi argumental.

Considerando el contexto sociopolítico en el que el corto se halla inmerso -no me refiero a la presente película, sino a la sociedad real de aquella época- llegamos a conocer -visto ahora en retrospectiva y acompañando la verdad de una extralimitada justificación que hace que entendamos hoy lo que pasaba entonces- la plena consolidación de un mundo globalizado en el que intervenían movimientos geoestratégicos propios de la etapa más tardía de la Guerra Fría, en la que la URSS Y EEUU se disputaban el dominio y la hegemonía mundial, una vez finalizada la fase de rearme. Se encontraba clausurada ya la llamada "Coexistencia Pacífica", una nueva política exterior implantada en 1955 y que había estado dirigida por el líder del PCUS en aquel momento, Kruschev, propugnando la distensión y la cohabitación con los norteamericanos. Una época de paz momentánea y de contención que diera tiempo a reacumular arsenal, misiles, armas, estrategias bélicas para los años posteriores, que culminaría en la política expansionista que todos conocemos y desde la que extender sus tentáculos por los cinco continentes invadiendo a los países del Este de Europa con sus tanques, tal y como estaba sucediendo en aquella tesitura actual de finales de los setenta. Sería, pues, en ese sentido, una reivindicación incompleta, más bien, sesgada, esquemática y reduccionista, extrapolar la crítica hecha desde esta película por Mercero a tan solo la ecología, con el problema de la contaminación y los resíduos, por no hablar de las guerras, en el cortometraje, una mera insinuación, ya que aparecen de un modo muy "sui generis" y humanista. Y más, si cabe, con todo lo que estaba cayendo. Era una época de recrudecimiento de la Guerra Fría: en el 73 había sucedido la Guerra del Yom Kippur; todavía en efervescencia una crisis económica global  y no superada del todo; en 1975 se había producido la Guerra de Kampuchea; a lo que había que añadir la fulgurante inestabilidad en Nicaragua donde salió victoriosa la revolución sandinista frente a la contrarrespuesta yanqui; la invasión de Angola y de Mozambique, en aras del expansionismo soviético perpetrado en Africa; se cimentaban los preámbulos a la invasión de Afganistán que acaecería en 1979, etc... Por tanto y desde la labor de mostrar el contexto histórico-político no supieron, tanto Antonio Mercero como Garcí, hacer valer la credibilidad de su crítica de un modo convincente y realista, sobre todo y fundamentalmente, porque en aquel momento estaban ocurriendo muchas cosas malas y peligrosas que no son mencionadas en el filme y que acaparaban toda la información mediática del momento, lógicamente.

Se debe precisar que es una etapa del cine español proveniente de un afán ambicioso particular (establecido durante el fenómeno del Desarrollismo o Aperturismo de los sesenta) y organizado con el propósito de encumbrar el sello cinematográfico de España a lo largo de los distintos festivales internacionales, "La Operación Premio". Persiguiendo inicialmente ese mismo objetivo, la película se proyectó en el Festival de Montecarlo, sin el éxito esperado. De igual modo, tampoco obtuvo ningún otro premio internacional, tal y como había previsto equivocadamente Televisión Española. Ni tan siquiera repercutiría en un éxito notorio de crítica y público en nuestro país. 

El gobierno, todavía bajo la adscripción al régimen oficial de Franco, lejos de interesarle exportar de puertas hacia afuera un estadio ideológico pasado a mejor vida en vistas a la auspiciada venida de la Transición, no puso demasiado empeño en las cuestiones derivadas del reconocimiento y promoción multitudinarios. Una aspiración malograda pero que tenía su base material en la infinidad de premios y galardones recibidos por un excelente corto como lo fue La Cabina, realizado en 1972 y dirigido también por Antonio Mercero, quien escribió igualmente el guión conjuntamente con José Luís Garcí.

Si bien, como he manifiestado antes, el guión es bastante original, siendo una idea basada en un relato escrito por el propio Garcí y que podía haberse desarrollado de otra manera, quizá de forma menos edulcorada, armónica y previsible. Después, pasaré a analizar lo que me parece el final y su leitmotiv.

Uno de los símbolos de la cultura occidental de todos los tiempos desde su irrupción, la sonrisa de la protagonista del lienzo -la que inmortalizó la mujer conocida también como Mona Lisa y cuya resonancia impregna esta obra universal de Leonardo Da Vinci- es, con toda probabilidad, el esbozo expresivo más enigmático y ambiguo que conocemos. De igual modo, este cortometraje  la convierte en el alma mater pero por lo negativo, como la antítesis de lo que fue. Recordemos que la suave y mayestática gestualidad de los labios, ha sido objeto de múltiples análisis de todo tipo por parte de los especialistas y expertos en arte, de los eruditos de aquellas materias literarias, filosóficas e históricas que intentan desgranar su misterio y su magnetismo. La sinopsis inicial está descrita de manera sencilla: el rostro pintado de la Gioconda aparece un día en el Museo de Louvre, donde está expuesto el cuadro, con un rictus labial desencajado, un fruncimiento que denota una intensísima tristeza y una decepción profunda.

El formato cinematográfico que utiliza Mercero es el de un reportaje documental teatralizado, aparecen entrevistadores y entrevistados, una conexión con la ONU y a través de los canales internacionales se transmite un mensaje colectivo a la humanidad, interaccionan los periodistas que hacen preguntas exentas de toda sutileza, que van al centro y que tocan los resortes profundos del mensaje, en un principio, abierto, como cuando una periodista le pregunta al científico si lo que está sucediendo guarda relación con hechos sobrenaturales. Se procede, en primer lugar, a dilucidar el significado del misterio a través de una ardua labor de investigación por parte de los técnicos de laboratorio, para estudiar si el cuadro es el original de Leonardo Da Vinci o ha sido manipulado o sustituído por otra copia similar. Las pruebas confirman su autenticidad, lo que supone una primera muestra del enfoque temático que adoptará, a partir de ese momento, la película, no exenta de ciertos atisbos moralistas que nos empujan unilateralmente a creer o sospechar que se trata de un castigo de carácter sobrenatural ocasionado por la maldad intrínseca del ser humano.

No estoy diciendo que el panorama apocalíptico que aborda el corto constituya una mala idea o una pésima interpretación colateral de su sentido más idóneo. Es más que loable y merece el visto bueno asentar ese punto de vista, el del posible apocalipsis.
Siendo del todo realista dicha conjetura, lo que no me gusta demasiado es que la visión de la moraleja aparezca reflejada bajo un alarde de pesimismo justiciero que no está muy bien llevado por no resultar lo suficientemente creíble en relación a la gravedad de los sucesos que van a ocurrir después. Si de verdad pretendían Mercero y Garcí englobar la película dentro del terreno de la ciencia ficción o incluso de los sucesos paranormales, entiendo que falta rigurosidad en el contenido al no incluir más elementos concatenatorios que nos convenzan verdaderamente de que estamos ante una película que inserta dichas premisas de género. Por ejemplo, ¿dónde están las secuencias de imágenes, elementos y sucesos clave relacionados con el detonante causal que provoca que ya nadie pueda sonreír? ¿Y cuál es la explicación realista o paranormal, tanto me da, de que al no poder sonreir la gente, la Tierra deba sufrir un cataclismo? Sí, es un mediometraje que no alcanza los 50 minutos de duración, se requiere una concentración argumental. Cierto. Aun así, y a pesar de que tanto el desenlace final como el propio final resultan de lo más eficaces, vistosos y efectistas, junto al recurso bien efectuado del impacto emocional, el sentido completo de la película y su significación consecuente, creo que desfallece. Se queda a medias. O faltan elementos imaginativos o misteriosos, o lo que hay implícito es un déficit de realismo, de recursos visuales, sonoros, argumentales, en los diálogos... recursos que deberían aparecer directamente vinculados a la causa o causas generadoras de dicho fenómeno paranormal. 

Mercero sí que nos presenta como certeza incuestionable, la idea genérica de que está actuando un tipo de fenómeno paranormal, el cual nos sumerge de lleno en una situación a todas luces insólita. Por contra, no están especificadas las conexiones que nos puedan reconducir por el camino de intentar descifrar lo desconocido, el guión tampoco incluye la solución a esta paradoja irresoluble: si se trata de la advertencia desesperada de una fuerza superior, ¿por qué ésta acaba por jugar de forma malintencionada con la voluntad colectiva, impidiendo que se resuelva el conflicto para así poder dar un giro existencial favorable a los intereses de la humanidad entera? A pesar de que ese poder superior permite, en un principio, que haya una mínima posibilidad de enmienda, luego la gente fracasará en su intento simultáneo por sonreir.

Finalmente, se pone el peso de los efectos especiales en la destrucción del Big Ben y de la Torre Eiffel, lo cual, considero que es una labor técnica muy poco trabajada, si tenemos en cuenta el presupuesto con el que se dotó al proyecto, puesto que, para la época, su coste superó los 13 millones de pesetas.

Y como he señalado anteriormente, se muestran demasiadas redundancias en ciertos aspectos del guión; al espectador no se le da la opción de imaginar, de elucubrar, de asociar debidamente. Hay secuencias en las que se explica dialogadamente, con palabras, lo que está ocurriendo, independientemente de la simultaneidad con lo observado, de que estamos presenciándolo todo con absoluta nitidez. De manera esquemática, se pone el énfasis en repetitivos mensajes simplistas.

Insisto, el recorrido de naturaleza distópica al que asistimos con esta singular y original historia, tiene cosas muy buenas. 
De todos modos, el propio director declaró publicamente su preocupación por establecer el enfoque más correcto: "No sé qué tono darle, me cuesta saberlo. No es un programa de personajes, en los que siempre hay una historia que evoluciona a través de ellos. Este, es más bien, el reportaje de un hecho insólito, o sea, por un lado, hay que darle un tono documental y, por otro, de ciencia ficción. El integrar estos dos mundos es lo que me preocupa".
Es por ese motivo por el que se sabe que contrató a actores desconocidos en aquel momento, para dar la sensación de reportaje y que este mecanismo metodológico pareciera una herramienta natural.

Antonio Mercero también llegó a declarar en una entrevista que le hicieron durante la edición del metraje, antes del estreno: "la falta de sonrisa de la Gioconda no es una cosa romántica. Pienso que, en el  fondo, refleja la angustia del ser humano. Pretendo sugerir que algo no marcha bien en el mundo, que en esta sociedad consumista no están las cosas claras. Planteo un problema, no quiero decir con esto que no se haya planteado ya, pero no aporto ninguna solución. Creo que, sin darnos cuenta, podemos ir hasta esta catástrofe".

Cuestiones brillantes y cómo hay que ver esta película:

Indudablemente, el interés que suscita el argumento es paulatino y creciente a medida que se suceden las escenas. Secuencia a secuencia, se nos van transmitiendo todas las dudas y temores del mundo, que son los que tanto tú como yo manifestaríamos en momentos de angustia vital ante un problema que no logramos comprender por su incognoscibilidad. Sería como tener delante el Misterio de la Santísima Trinidad o el Fenómeno Ovni, sumado a la necesidad perentoria de tener que interpretarlos para solucionar el futuro de la humanidad. No tenemos elementos objetivos y, sin embargo, no cuestionamos que debe haber un motivo manifiesto, aunque esté integrado como un enigma, como un problema grandilocuente de dimensiones extremas, pero donde queda absolutamente negada la solución al mismo. El clima que subyace constantemente es de pesimismo gradual. 

Cómo se enlazan unos escenarios con otros, es un recurso audiovisual que está muy logrado, descartándose saltos diametrales en el tiempo que no se entiendan o queden aislados. Por el contrario, la percepción temporal está tremendamente ajustada en un breve espacio de duración acotada como es un mediometraje. Sin perder para nada el sentido y la complejidad global.

Son sumamente interesantes y notables las interpretaciones individuales de los actores respecto del papel perfilado para cada uno de los personajes. Ni se tiende en ningún momento a la sobreactuación o a un histrionismo desaforado en los momentos de angustia, ni tampoco a los cliches actorales que se suelen manifestar en la idiosincrasia particular o en la forma en que hacemos "nuestro" el cine, rasgos comportamentales y costumbristas que sí vemos en otras obras de similar calado.

El impacto visual, aun con todos los defectillos señalados en relación a los efectos especiales, es importante que quede remarcado. A nivel emotivo, el filme hace aflorar sentimientos encontrados, emociones repletas de sensibilidad, no así de sensiblería. La película es entrañable desde el punto de vista de lo delicadamente que trata el tema de la destrucción del planeta, incluso mediante connotaciones poéticas, pero no resulta ñoña en ningún momento. En absoluto.

La música que acompaña al culmen final y a algunos acontecimientos nodulares intermedios, o como cuando se sintetiza el fenómeno posterior de la transfiguración de la sonrisa en tristeza al comienzo de la transmisión, se corresponde con el aria de la suite número 3, de Johann Sebastian Bach. Se entrelaza con la irrupción, durante esos momentos estelares, de la música de fondo de Franz Beck. 

Yo recomiendo el cortometraje porque tiene un elevado interés histórico-cultural y porque si lo visionamos desprendiéndonos de cualquier prejuicio, de un tirón, sin emitir valoraciones técnicas, moralistas o de otro tipo, entretiene sobradamente. Cada cual que extraiga su conclusión definitiva porque, efectivamente, su sentido final, como ocurre con todas las distopías, está abierto a interpretaciones más personales y sutiles. A pesar de que la película nos intente reconducir, descaradamente, por un camino delimitado de antemano.

Mi puntuación: 7'5

Ficha Técnica: 

Dirección: Antonio Mercero
Guión: José Luís Garcí / Antonio Mercero
Música: Franz Beck
Fotografía: Juan Julio Baena
Actores: 
-Alfonso Godá (Ministro)
-Luís García Ortega (Director del Museo)
-Walter Vidarte (Profesor)
-Lorenzo Ramírez (Vigilante 1º)
-Alfonso Castizo (Vigilante 2º)
-Enrique Navarro (Inspector)
-William Layton (Secretario ONU)
-Antonio Mayans (Locutor TV)
-Luís Rico (Librero)
-Rafael Vaquero (Periodista 1º)
-José Antonio Gálvez (Periodista 2º)
-Aurora Pastor (Periodista 3ª)
-Francisco Vidal (Periodista 4º)
-Fernando Baeza (Fotógrafo)
País: España
Año: 1977
Idioma: español
Duración: 47 minutos
Género: Ciencia Ficción

Esta ha sido la entrada que anuncia la segunda reseña de la serie dedicada a los mediometrajes que ha realizado 
Antonio Mercero. 
¿Que os ha parecido la reseña? 
¿Habíais visto el corto? 
¿Qué significado tiene para vosotros? 
¿Os ha gustado? 
Espero vuestros comentarios. 



The Absolute Man - Mona Lisa. 
(Pieza de rock sinfónico/progresivo. 
Album: Leonardo)


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Este Post Está Escrito Por:

Marisa Doménech Castillo

Soy la autora de este blog y bloguera desde 2014. Y fue un flechazo; casi por casualidad, porque fue trasteando por internet, cuando ví la posibilidad de crearme un sitio para escribir. Ahora, tras mucho trabajo de documentación en marketing digital, a mi nivel, claro, y también de búsqueda de información temática, he decidido iniciar mis pinitos como redactora de contenidos o freelance, como prefiráis, es decir, profesionalmente. Si bien, ya he colaborado con algún blog/web. En realidad soy activista política.BIO @NuevoItaca  E-MailEspero que vuestro paso por aquí sea lo más agradable posible para vosotros/as.
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