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EL PROYECTO DE VIDA COLD SHOWER (O PROYECTO DE DUCHA FRIA)


Proyectos, proyecciones 
y perspectivas mundanas. 
Modestos atisbos de regeneración democrática, 
asumidos por el pueblo 
debido a la influencia de la venda en los ojos.
Un tinglado aparentemente prometedor. Auspiciable. 
Vidas integrales, 
de ideales, a simple vista, sofisticados.
El tipo de conocimiento es especializado.
Numeros y letras, entre mis facturas.
Calculo lo que me resta por pagar 
y me apresuro, entonces, 
evitando llegar tarde al curro.
¡Por favor, que no pille al toro por los cuernos!
Sé que aun no soy mayor, 
tengo margen de maniobra,
pero me siento mujer complicada 
como para tener que andar con tretas,
a estas alturas de mi no tan previsible futuro.
Clarísimo tengo el día, 
la noche se me echa encima,
tan oscura y enigmática en su estela esplendorosa.
No hay novio serio,
ni marido complaciente meridianamente situado.
Ni tiempo de dedicación para pensar en ello.

No conformo un proyecto clásico, como te digo, 
ni dispongo de un tinglado poderoso
que me libere de hacer alegatos 
contra las injusticias,
de mantenerme alejada 
de las furias y los mal farios.
Salud, dinero y amor. Dulce triunvirato.

Como quien no quiere la cosa, mi amiga Lucy, 
(la Lucía de toda la vida)
me pide dinero prestado.
Se quedó hace un mes sin empleo, en la puta calle.
Sostengo el mapa mundi interior, 
resguardado desde el anonimato 
más desesperanzador.
Lucy, no tengas cuidado, te lo presto de corazón
pero no me devuelvas estas cuitas. 
Cuando puedas, devuélveme lo prestado.
Tengo un empleo poco seguro.
Un rollo laboral de tipo comercial, 
con contrato mercantil.
De momento, los maridos y los novios 
son dos grandes ríos que van a dar al mar, 
que es el desencuentro.
No pretendáis aguantarme indefinidamente, 
ni yo a vosotros,
las familias son multiparentales. 
Doy gracias por esta concesión, claro está,
lo cual no nos resarce del arte
de casarse y descasarse
como Pedro por su casa. 
Galimatías y escasez 
en este rompecabezas de la existencia.
De conjunto,
un imposible, se diría, 
como lo es la cuadratura del círculo
o, lo que es lo mismo, 
lo inaccesible que resulta 
alcanzar la satisfacción plena.

Solución trepidante para la incertidumbre,
pero eficaz para cronificar patologías,
la constituyen los ansiolíticos.
Si, psicofármacos  
que pretenden combatir la rutina 
y el dolor del alma. 
La industria los clasifica 
y dispensa en frasquitos o cajitas, 
jerarquizándolos bajo las etiquetas 
de marcas comerciales conocidas.
¡Dios! ¡Los hay por doquier! 
Hace veinte años, no nos podíamos imaginar
el día a día sin Prozac. Ahora, proliferan
muchos más medicamentos, 
de última generación, 
premeditadamente perfeccionados 
para suavizar los temidos 
efectos secundarios y extrapiramidales.
A partir de ellos, se obtiene 
una rentabilidad multimillonaria. 
Solamente para el status quo, no cabe duda.
Bien es cierto que a nadie le gusta ir al psiquiatra. 
Debe de ser por no estar considerados 
científicos profesionales a la altura de Freud. 
El psicoanálisis tampoco interesa. 
A la cátedra facultativa le da pánico impartirlo 
y, a los gobiernos, implantarlo 
terapéuticamente en España
porque, de hacerlo, se suprimirían muchas recetas
y las multinacionales farmacéuticas 
y la industria sanitaria, 
no obtendrían los consabidos beneficios.
Les incomoda sobremanera 
que puedas pensar por tí, 
siendo gratis. 
O que sepas cómo vivir a tu manera. 
Es lo que hay.

Sin trabajo, sin poder ir a la universidad, 
emigrando al extranjero...
Los jóvenes de hoy difieren de los de ayer 
en cosas tales como la estética, 
la educación recibida
o el carnet de insumiso ideológico.
En que un botones de antaño 
podía aspirar a ser jefe, 
líder empresarial o un buen delegado.
Todos estos atributos podían ser tuyos 
con una facilidad pasmosa. 
Como por arte de magia. 
Escalando posiciones en el organigrama.
Pero las costumbres cambian 
desde el lógico concordato.

En el fondo, nos faltaría saber
qué se conserva residualmente de aquel cambio
anunciado a bombo y platillo.
Culminada la Transición 
como la reconducción perfecta, 
dicha tesitura vino para quedarse 
desde el otro lado del charco 
y con la Estatua de la libertad
como bandera belicista. Por tanto, te digo...
...insisto
y te digo...
que cuando claves en mí tu mirada, 
lo hagas como poeta.
Poeta de la verdad, 
o como místico y asceta,
vividor de crisis multidisciplinares,
políticas, económicas y existencialistas.
No lo hagas como un juez-héroe 
o como un vengador
porque tendrías que investigar.
Todavía hay que echar cuentas. 
De ese pisito en propiedad que antes tenía
la gente, o aquella casita en la sierra, 
o ese pequeñito apartamento en Benidorm.
Además de disfrutar 
de un coche nuevo cada cinco años.
Y del empleo fijo. 
Y del eterno jamoncito
pa acompañar un vinito de jerez
con aquel diligente vecino
que te prestaba la sal
o la caja de herramientas.
Hay otra diferencia: 
en cualquier proyecto lo menos anodino posible, 
si consigues despuntar en una empresa 
salpicada por un ERE,
o bien, eres un santo milagrero, o eres trepa. 
Lo más probable, hijo de un alto cargo.

La sanidad no ofrece garantías 
en relación a las listas de espera,
pero todo aquel prestigioso modelo productivo
que, anteriormente, en su desarrollo sistémico, 
aspiraba a dar cobijo
al emprendedor más burdo, 
ahora, nos solivianta
remodelado con recortes y reformas.
Antes, un hijo era un pan debajo del brazo.
Ahora, los hijos son brazos 
que no encuentran el pan. 
Por mucho que se vayan a Alemania o a Bruselas.
Antes, los ancianos, contaban. 
Desde el prestigio 
y la experiencia. 
Eran sabios.
Ahora, solo mantienen a los nietos
y cubren nuestras hipotecas.
Pues nos quieren desahuciar. De antemano.

Incumplimos gracias a la políticas 
que se nos aplican, 
no por incapacidad.
Pero sabido es 
que, quien en realidad no cumple, 
es la oligarquía financiera vendepatrias. 
Auténtico ganapán clasista 
con tres siglos de experiencia cultivada.

Un proyecto es un proyecto.
¿Quién lo duda acaso?
¿Pero cuánto costará de implementar?
¿Será un coste lisonjero?
¿O moriremos antes de finalizar el proceso?
Proyectos no exentos 
de un marketing publicitario 
radicalmente agresivo.

Hasta la misma justicia se paga.
Lo mismo que las fotocopias, 
los modelos de impresos 
y las solicitudes en papel,
cursadas en las propias oficinas 
de la Administración de Justicia. 
Se está perdiendo el fax por antidiluviano. 
Solo el Whatsapp
nos comunica los unos con los otros a deshoras. 
Y en tanto que no hay libertad, 
por mucho que nos la vendan
en las sociedades desarrolladas,
por mucho que platiquemos
y opinemos sobre Irak o Siria 
señalando a los culpables,
o sobre la democracia parlamentaria controlada,
a la que aguantamos estoicamente,
queda afianzado nuestro empeño,
únicamente, en llegar a fin de mes.
No nos regalan el tiempo, 
ni tan siquiera agoreras promesas, florituras...
mucho menos, conciliaciones laborales,
No tenemos un hueco para ir al campo; 
o comer debidamente.
Lo hacemos en cualquier bar, 
deprisa y corriendo,
habiéndonos llevado la comida 
en un tupper como método ahorrativo.

Solamente los desempleados 
con subsidio o prestación
o los pudientes suertudos, 
dan clases de yoga, mindfulness o espiritualidad.
Para encontrarse a sí mismos.
¡Brindo por la soledad programada!
Las dietas y privilegios contractuales 
fueron erradicados tras las reformas laborales.
También el sindicalismo está mal visto.
Por culpa de líderes que no parten 
de la lucha de clases,
de promover la emancipación obrera 
y la conciencia que da organizarse para decidir.
El éxito se reduce a la adquisición 
de parciales conquistas en el pasado 
y que, ahora mismo, los centros de poder 
insisten en secuestrar.
Por eso, aprovechan que se hable recurrentemente
de las cloacas del Estado
en clave de quejas sin sustancia, 
para generar macguffins
mediante los cuales desviar información crucial 
a la opinión pública.
Parapeto de cemento pesado que cubre 
nuestros cerebros, condicionados
por suplérfluos reflejos mecánicos.

Cada vez hay más jubilados 
con planes privados de pensiones. 
¡Qué cuestión más sadomaso!
Si no fuera por la privatización coercitiva
a la que nos someten en tan alto grado.
Y así, con todo, no tenemos la culpa 
de ser licenciados precarios
o pensionistas en riesgo de exclusión social.

Lucy me pide consejo.
Pues no sabe qué es mejor. 
Si permanecer aquí
o marcharse a Berlín.
Por otro lado, si quiero un berbiquí, 
por supuesto, he de comprarlo.
Mi vecino ni me saluda
cuando nos encontramos en nuestro edificio 
perteneciente a un fondo buitre norteamericano.

En fin. No existe el factor sorpresa. 
Todo el mundo está hiperinformado.
Por activa y por pasiva.
Es obvio que las élites monopolistas 
no van a favorecer,
ni por lo más sagrado,
que pueda destacar notoriamente 
un excesivo número de individuos cultos
de entre las masas populares y obreras.
Tanto sean Baby Boomers,
Generación X, los Ni-ni
o los Y-Millennials. 
El cuadro multigeneracional abruma. 
Y también complementa.
Tradición, descontento y optimismo.
Tres criterios respectivamente coincidentes 
y un recorrido longevo a lo largo de los decenios. 
Como para no haber aprendido.
Después de todo.
De todo lo que impusieron. 
A sangre y fuego.
Los que tiran de la cuerda, a ellos me refiero.

Vidas convencionales y de principios vacilantes
en este crítico momento presente.
Por cierto, si no eres Twittero, 
te redefinen como persona ausente.
Los niños nacidos más recientemente,
crecerán en un mundo multipolar
de acelerada progresión desigual.
Quizá estos churumbeles 
no lleguen  a saber nunca 
-siempre por orden 
de quienes dirigen los mass media, 
esto es, aquellos que forman parte 
de la  clase que reconduce el mundo-
el detalle clave de que Trump no ha sido un loco.
Sino uno de los representantes más genuinos
del Complejo Militar Industrial yanqui.
De tal manera, que el interés gubernamental 
y oligárquico por ocultarnos la verdad y borrar
lo trascendental e importante de nuestras vidas,
se vuelve manifiesto, cada vez, en mayor medida, 
al tiempo que se intensifica el grado de saqueo,
explotación y opresión.

Los Reality Show, tan de moda 
desde hace unos años, 
se presentan, en su customizada andadura, 
caracterizados por una nueva naturaleza siniestra,
 la radicalización a la hora de desarrollar 
un proceso de seleccion natural 
de los concursantes,
ya que, ser famoso, implica merecer 
un validado caché
y percibir unos emolumentos acordes
con el nivel de frikismo alcanzado.
Ya no puede ser famoso cualquiera. 
Parece una cuestión baladí, pero no lo es.
Eligen a los mejores candidatos.
Conocemos de sobra a los cuadros de moda 
del Papel Couché,
a los embolados de la fiesta rosa
y a todos esos goliardos
que viven del cuento y de la sopa boba.
A cambio de directrices económicas concretas 
y una contratación ajustada, hecha 
a prueba de debilidades emocionales reales,
consiguen que nos sintamos identificados 
con su figura mediática, 
sin  hacer prevalecer escrúpulo alguno 
para dicho fin.

No muestres en exceso tus mejores 
y más sinceros sentimientos, parecen decirnos
desde dentro de la caja tonta. 
Finge todo lo que puedas. Sobretodo, actúa.
O sobreactúa. Representas un papel. 
Y te pagan por eso. 
Para ese menester, 
has tenido que vender tu imagen 
de una manera patética.
Cualquier enseñanza procedente 
de esos maestros de ceremonias 
suele ser la antítesis del buen gusto.
Y merecen que se les dé de comer aparte. 
De veras.
Desde la moda se insiste igualmente:
muéstrate como marca o logotipo.
Y triunfarás.
Si puedes pisotear al de al lado,
procura aparecer después en Sálvame 
para contarlo con gracia y salero.
Te convertirás en un gran profesional audiovisual
de las lides amatorias y de las putadas.
Un bienpagado.

Erradicadas las sociedades del bienestar,
asistimos a las consiguientes vicisitudes 
derivadas del hecho de contemplar
una superestructura falseada, 
repleta de estereotipos banales,
refractaria de la empatía y del sentido común, 
abnegada con respecto a los clichés,
suscrita dominantemente al paro,
ajena a normas o pautas asertivas, 
a referentes objetivos 
donde puedan mirarse los jóvenes
y que no sean Justin Bieber, Enrique Iglesias 
Lady Gaga o Rihanna.

Una sociedad que acepta 
una justicia vilipendiada y atroz,
en pleno siglo XXI
porque condena a inocentes
como Juana y sus hijos
y protege a los Botines 
y a otros banqueros adscritos por familia y linaje 
a la élite cool del sistema financiero.
Es decir, villanos a interés compuesto.
Estos, a decir verdad, no se conmueven 
por la gente de la calle.
Por contra, es también una sociedad 
con un estrato organizado, 
donde muchos activistas comprometidos 
luchan por realizar transformaciones
en múltiples ámbitos y sectores.

En contraposición y dentro de nada, 
proliferarán dinámicamente
los chicos Centennial de la Generación Z,
moviéndose -cosa que ya están haciendo 
sin dilación- entre ofertas baratas 
de móviles de alta gama, 
Stmartphones y tablets, 
así como entre los socorridos servicios 
de Bla Bla Car.
No optan por tener, sino por utilizar.
¿Esperanza de futuro? ¿Intentos por transformar?
En esta "Era Pil Pil", 
donde la mayonesa se acaba pronto,
mucho cuidado en perder cosas,
o que los artilugios se estropeen. 
Estos muchachos se mueven.
Se adaptan y prevalecen.
Ha vuelto la vocación y el idealismo 
acompañado de ultratecnología punta.
No se organizan en política
y quieren integrarse eficazmente en el 
corporativismo más humanista
que ostentan las empresas 
y las sociedades de accionistas
con mayor proyección en bolsa.
O participan en un solidario voluntariado 
dentro de las ONG's, 
que sabemos que están subvencionadas 
y son de naturaleza profundamente reformista,
representando la práctica 
de algunos de los que se muestran 
más implicados socialmente.
Una generación malcriada 
que sueña con cambiar el mundo
no cambiándolo de base.
Antagónicos con respecto a sus padres y abuelos.
Individualistas que experimentarán 
"su yo y sus circunstancias" 
siendo los filósofos menos puristas de la tierra
(¿Qué diría Ortega y Gasset 
si levantara la cabeza?)
Y todo ello, sin recordar en absoluto
cómo era antiguamente el planeta 
cuando todavía no había internet.
Suena a reto. Quiza a emulación.

Y yo me pregunto, 
¿hacia dónde vamos?
¿Somos todos realmente felices
en esta ulterior crisis cíclica del Capitalismo 
en la que nos encontramos inmersos?
¿O nos conformamos con parecerlo?
Llamaré a todos estos últimos años y décadas, 
el Proyecto Cold Shower,
(el proyecto de "ducha fría"),
término que acabo de acuñar en relación 
a lo que han ido gestando las élites dominantes,
con un objetivo premeditado, 
perfectamente orquestado y planificado 
de antemano: trabajar incansablemente
sobre la base de nuestra personal distracción, 
 aliviando los traumas 
y las experiencias amargas, 
anestesiándonos sin remisión. 
De modo que no logremos incidir 
de manera consciente y directa
sobre lo que verdaderamente importa 
en beneficio de nuestros intereses de clase.
De ese modo y, en ocasiones, sin apenas 
darnos cuenta, iremos salvaguardando 
los intereses monopolistas e imperialistas
de turno. Que en definitiva, 
es a lo que hemos llegado 
tras años y años de aprendizaje condicional,
que, de modo efectista, 
hemos ido transmitiendo secularmente.

No resulta extraño que, a menudo, 
la retórica intelectual nos martillee la cabeza
con ideas de este tipo:  
"lo mejor es que tiremos palante, 
con el cuerpo y la mente destensadas".
O: "lo realmente importante es soñar
e intentar consolidar nuestros propios proyectos,
aunque luego queden relegados 
a un segundo plano
o terminen frustrándose totalmente. 
Al fin y al cabo, 
los jóvenes tenemos toda la vida por delante
para intentar allanar el camino 
limándolo de asperezas. 
Habrá que seguir intentándolo".

Tampoco pasa nada por la parte que me tocó a mí. 
A los viejos y a los jóvenes menos jóvenes,
siempre nos quedará París.


The Who - My Generation


The Wallflowers - One Headlight



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Este Post Está Escrito Por:

Marisa Doménech Castillo

Soy la autora de este blog y bloguera desde 2014. Y fue un flechazo; casi por casualidad, porque fue trasteando por internet, cuando ví la posibilidad de crearme un sitio para escribir. Ahora, tras mucho trabajo de documentación en marketing digital, a mi nivel, claro, y también de búsqueda de información temática, he decidido iniciar mis pinitos como redactora de contenidos o freelance, como prefiráis, es decir, profesionalmente. Si bien, ya he colaborado con algún blog/web. En realidad soy activista política.BIO @NuevoItaca  E-MailEspero que vuestro paso por aquí sea lo más agradable posible para vosotros/as.
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