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EL TREN Y LA ENSAIMADA


Clavé la mirada libre, 
de mis ojos verdes apresados,
en los criterios heterodoxos
de tus sublimes brazos, 
¿de cuántos besos y abrazos
estaremos hablando?

Pasmada me quedo, 
observando las roturas
y las tenebrosas florituras
de aquello que se debe obviar;
toda lucha es dura y ardua,
de pasmo solemos gritar.
¿Pero qué hay de la práctica en la soltura
de las batallas por dar?
Recuerda que no está de más
la prueba
y la forma en demostrar.


Se abrió un pétalo de rosa, 
se cortó la mala yerba,
se quemaron los rastrojos,
aunque solo fuera unas horas.
Días, a más tardar. 
Unos pocos años, si me apuras, 
cuesta repoblar jardines y campos 
tras un incendio. Y me enerva.
Porque aun tengo la espina ¡ay, púa que escalda! 
clavada en el duodeno.

Tengo frío, estoy cansada, 
espinada y contrahecha por los huesos. 
Aunque la rosa florezca, 
cantando entre rosales
a los abriles con olor a lavanda.
Hay una tregua inspiradora.
Miles de aprendices, cadetes,
rodean la pradera madre,
la del sol que reseca la contienda
y aporta clorofila a la savia del guerrero.
Entre fruta y aguacates.
En el picnic, unos pocos. Degustando los manjares
de pucheros y de olla.
El individualismo mata. Y no el hambre.

Nos ceban, nos engordan.
Como a los cerdos en la piara.
Para castrarnos y enviarnos al matadero
poco después de la estancia
en el régimen de la virginidad social,
del que no sabe nada.
O poco puede aportar.
Vencer o morir.
¿Es ganar el objetivo?
¿Tan solo comparecer?
¿O es nuestra práctica un coma profundo, atractivo?
El de los sentidos vaporosos y dormidos...

Te contesto amado mío.
1.000 besos y 2.000 abrazos requeridos, 
no son suficientes en lo que va de año.
La mirada que clavé, la que te he proferido, 
mansamente, cordialmente,
no iba dirigida a tu grasa ni a tu sangre.
El espíritu es la clave.
El enclave, un acertijo.
¿Cómo pensar y centrarse?
Si la rosa está que arde.
Y las espinas ganadas.

Réceme un padre nuestro, compadre. 
Madre, no sueltes al niño que yace
en esta ajada sepultura de la vida.
De procacidades salvajes. Y procastinaciones. 
De lo echado a perder o para más adelante.
El gobierno nos demanda, 
que paguemos sus deudas y embates.
Un ataque proceloso.
Un marido o novio celoso. Conferidor.
Una mujer que se levanta del batacazo. 
Y que trabaja fuera de casa.
Un niño que come a deshoras, las migajas.
Y ese cáncer de las espinas, 
de proyectos que nunca culminan, 
de una suerte emancipada de la justeza
que no sabe dar noticias, 
llegando tarde a reuniones
con la amnistía 
y con el perdón moribundos.

Después de abril y, mientras tanto, 
llegará el verano. Y los recuerdos.
De una vida mejor. Otro año. La lucha en vano.
Si no remediamos los lloros.
Tragaderas por necesidad. Se achantan
Cada vez más.
Pero siempre mirando al frente.
Y echando a la vanidad.
Es así como luchamos.
Y nos dejamos juntar.
Intentamos conjurar los errores de principios.

Cataluña desconcha la cal.
Mientras la bañan de esmalte.
funcionarios de baluarte. Del régimen.
Porque en sus paredes blancas, 
hay tinturas de sangre exudada
debajo de lo esencial.
La de aquellos que no han sido oídos
reclamando lo sencillo, libertad.
Si la unidad son los mares de la Tierra 
y el territorio es de los trabajadores dispares, 
de cientos de afuera,
no tiene sentido la guerra.
Mares y océanos unibles y cimentados, 
conectándose por litros de concordia,
pues no existe lo disociado.
Es mentira. Poesía en los albatros
cuyas alas son cercenadas,
por burócratas malnacidos.

Sucedáneo y macguffins
bajo papeles de periódicos.
Etérea interfaz del olvido.
Recortes en las hojas de rábano
cogidas por manos inocentes.
Vendiendo tesoros al averno están los yugos.
Pero no estamos como al principio.
No es cierto. 
Oriente se enfrenta a Occidente del norte.
Y a todo lo intervenido.
¿No lo ves? Allá a lo lejos se distingue el Nirvana, 
el satori o Samadhi.
Y Siria permuta en una Caja de Pandora.
Se observan cercanas las Batallas de Vitoria, 
Marcial o Bailén.
Las tripas del Vietnam vengado se reconstruyen.
Y también  fluye y palpita, fresco, el rojo corazón 
de las colonias asiáticas y africanas liberadas
de las puntas de los fusiles y tanques 
con dibujos de barras y estrellas.
Los maquis y los milicianos bailan en sus tumbas 
pegando risotadas de alegría refulgente.

En el parador tomo el pan
convertido en cuerpo celeste, el de inocentes;
y bebo el vino, transformado 
en la sangre de la explotación.
Y busco al clown de la pasión, 
bregando en una fábrica,
o acudiendo al cine el día del espectador.
Después, continúo mi marcha.
Desde el tren, en un vagón. Tragando carbonilla.
Entre traqueteos, 
espero a mi Caja de Pandora particular.
Consciente de que el mundo va a cambiar.
Si no es ahora, lo será.
Mientras pienso en todo esto, 
reflotando directrices,
me como la ensaimada.

The Stranglers - Always The Sun


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Este Post Está Escrito Por:

Marisa Doménech Castillo

Soy la autora de este blog y bloguera desde 2014. Y fue un flechazo; casi por casualidad, porque fue trasteando por internet, cuando ví la posibilidad de crearme un sitio para escribir. Ahora, tras mucho trabajo de documentación en marketing digital, a mi nivel, claro, y también de búsqueda de información temática, he decidido iniciar mis pinitos como redactora de contenidos o freelance, como prefiráis, es decir, profesionalmente. Si bien, ya he colaborado con algún blog/web. En realidad soy activista política.BIO @NuevoItaca  E-MailEspero que vuestro paso por aquí sea lo más agradable posible para vosotros/as.
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