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ANALISIS DEL CORTO "LOS PAJARITOS" (ANTONIO MERCERO)-1974



LOS PAJARITOS, DE ANTONIO MERCERO

Análisis del corto Los Pajaritos (Antonio Mercero)-1974 Tuitéalo

Propongo que primero veáis el mediometraje que dura aproximádamente 36 minutos y cuarenta segundos a fin de evitar los temidos spoilers de la reseña posterior.


Y por si tenéis dudas, éste es el trailer:
Duración-00:45


Este es el mediometraje:



Si lo preferís, también lo podéis visualizar desde Radiotelevisión A LA CARTA:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/el-cine-de-la-2/pajaritos-antonio-mercero/694183/


FICHA



Título original Los pajaritos 

Año 1974 

Duración 36 min. 

País 
España 

Dirección Antonio Mercero 

Guion Antonio Mercero

Música Carmelo A. Bernaola 

Fotografía Cecilio Paniagua 


Productora Antonio Mercero 

Género Comedia. Fantástico | Pájaros. Mediometraje

SINOPSIS

Una pareja de ancianos de Madrid se esfuerzan por proteger el medio ambiente; especialmente a los pajarillos que, últimamente, a causa de una polución cada vez mayor, han estado muriendo en un número cada vez más alarmante. Premio al mejor realizador del Festival de Montecarlo 1974. (FILMAFFINITY)

FUENTE DE LA FICHA: FILMAFFINITY
https://www.filmaffinity.com/es/film790324.html

Os recomiendo encarecidamente esta página web puesto que da unas opiniones bastante certeras y ajustadas al cine de mediometraje de nuestro admirado y desaparecido Antonio Mercero.


-RESEÑA CINEMATOGRAFICA-

Mercero le da siempre un toque conceptual a sus elementos de visualización: aquí empieza precisamente con el nódulo central que monopolizará el corto, interactuando la relación causa-efecto, esto es, nos revela desde el inicio los motivos que azotan una crisis en Madrid, una sencilla y simple historia. Decir que el uso de la figuración dentro de la realidad, de los simbolismos y los totems rudimentarios del día a día, la ritualización de la gente pernoctando en su contextualidad determimada pero existencial al mismo tiempo, puesto que enlaza con su práctica social, son señas de identidad de Mercero, pues aun cuando haya trabajado conjuntamente con José Luís Garcí en dos cortos como la Cabina y la Gioconda está Triste, se produce la misma dinámica en solitario. Mercero sabe tratarlo de forma unipersonal en cada uno de sus guiones y dirección mediometral. Como ésta es una serie que recrea sus principales cortometrajes, me remitiré a esta significación bastante peculiar y propia en este ámbito cinematográfico, no he investigado sobre sus series televisivas y películas; algunas marcaron época. Por citar solo una de ellas y me quedaría corta, sería La Guerra de Papá, una cinta imbuida del contexto historico y costumbrista similar a algunos cortos como éste, ademas de los detalles técnicos que lo corroboran igualmente. 

Pero me salgo del tema, me refería en un principio a las señas o marcas identitarias en cuanto a visualización, música, abstracciones y una característica muy particular: todo el compendio de secuencias suelen transcurrir en un escenario o escenarios de la vida corriente, con momentos rutinarios, mezclados con el misterio y la incertidumbre, si bien, al principio de este corto, si os habéis fijado, no cesan las imágenes de la polución, de las chimeneas de las fábricas y las centrales de gaseoductos expulsando humos, junto a la muerte de algunos ejemplares de pájaros, que curiosamente se personifican en lo que parecen las especies más comunes en España, los gorriones, al igual que los canarios. 

Y nos lo muestran primero que nada, dos personas, trabajadores en la calle, un barrendero y alguien que se dedica a tareas de mantenimiento. Suelen aparecer en todos sus cortos casi todas las capas sociales, incluyendo al clero, monjas, la mal llamada clase media, los más empobrecidos... El antagonismo de clase y el abismo social aun en etapa de aperturismo o desarrollismo como se describe en este corto o en el de La Cabina, muestran una España afianzada en la esperanza de un cambio rupturista que dio paso, tras la Transición, a una derrota traicionera y al desencanto, como todos sabemos. Aun con todo, siempre surgen discrepancias en cuanto a usos y costumbres en función del personaje, contradicciones y estereotipos. Parece algo premeditado; abundan las situaciones hiperbólicas y las exageraciones sin sentido, mezclado todo ello como un cóctel molotov, con cierta ilógica berlanguiana, a veces, sensata y bastante provinciana, que desentraña la vida de entonces. Creo que a día de hoy lo que vemos en sus cortos, era realidad y fantasía, una dualidad de contrarios, lo verdadero y lo impensable, a finales de los setenta y principios de los ochenta. Todas estas herramientas se encuentran inmersas también en Los Pajaritos. Sirva de refuerzo esta última explicación interpretable y subjetiva -es mi propio análisis- para las otras reseñas ya publicadas en este blog. Porque esta forma de hacer cine es una metodología puesta en común, tanto en La Cabina, como en La Gioconda está Triste y, por supuesto, en La Habitación Blanca. Cada corto con sus particularismos, formales, técnicos, interpretativos y de contenido y guión.

Como ocurre en La Gioconda está triste, Mercero se vale en esta película de los medios de comunicación convencionales y de las instituciones del Estado que todavía prevalecen. Una curiosidad, no aparece el NODO como ejemplo catalizador de una España que dejaba de ser profunda para dar paso a nuevas realidades sociales ya difíciles de contener, como la secuencia de la abuelita que va recopilando pájaros y compra un canario, en una casa de discos donde jóvenes del bugui bugui bailan escuchando audios modernos, es decir, cuando ibas a comprar un vinilo y lo probabas en la tienda susodicha. Pero a ella, una empleada muy simpática le conecta un micro y altavoz al trino de su canario. 

El hecho de que uno de los medios aludidos se llame Instituto de la Defensa Ecológica imprime una crítica negativa por mi parte, en apariencia similar a la de mi reseña de La Gioconda está triste. Consiste en que no haya ninguna alusión a la situación internacional explícita, aunque sí implícitamente y disfrazada de pequeños esbozos de la situación nacional solapados en imágenes símil. Sin embargo, si nos atenemos a varios factores subliminales que van apareciendo a lo largo del metraje, Mercero tan solo intenta eludir los todavía efectos colaterales de la censura. 

30.200 pájaros muertos ese día, atendiendo a que se suponía que era el censo oficial. Sin contabilizar los no reconocidos. El personaje que aparece al principio subido al autobús y que tiene allí que disimular que lleva un ejemplar vivo guardado en una caja con su papel para que no absorva la contaminación porque todo el mundo quiere uno para su casa, debido a la escasez, no entraña la construcción secuencial de una mera anécdota. Está perfectamente programada y no está elaborada para producir sensiblería en el espectador, aunque sí que muchas escenas son entrañables, ni por añadidura resulta vanal. Cuando ese mismo abuelo camina por las calles de la ciudad con su apreciado tesoro entre las manos y escucha el noticiario de una radio callejera se desmorona del disgusto. Podría pensarse así a simple vista, pero el recurso es efectivo y efectista, lo que ve es otro pájaro sumido en el suelo en una zona de entre sótanos. La imagen es aterradora, porque el viejecito tiene que asomarse a unas rejas para verlo mejor expresando la típica cara de espanto. Un detalle acerca del actor que le da vida: sus rictus, gestualidad y dotes interpretativas son de diez. Volviendo al tema, la voz de la radio es una voz en off que sirve como narrador no omnisciente que tiene como carácter concentrado la acústica para describir la oficialidad de la situación. Ya es en este momento la segunda vez que aparece este canal informativo literario-cinematográfico, un híbrido entre dos artes distintas pero vinculadas, la literatura y el audiovisual. Como yo también os quiero sorprender, he de aclarar que a quien se encuentra este hombre altruista y ecologista abajo de largas escalinatas es a su propio pájaro cuya caja ha descendido al vacío al tropezar el viejecito con un hombre en la acera, al tiempo que la noticia en off se va produciendo y dando los pertinentes datos de las aves y pájaros muertos. Un niño con un cepo le espera. Al principio del medio film este señor tiene que vender un disfraz de época para adquirir el dinero suficiente y comprarlo en una pajarería. La señora agradece que su negocio se cierre por falta de liquidez, encontramos una forma de necesidad a la hora de hacer negocio. El pajarito es vendido a su dueño por un precio muy caro.

EL ANTAGONISMO DE CLASE

La diferencia entre ricos y pobres (muy sui generis y también poco categórico), entre oficinistas y sus jefes (cuadros y gestores de grandes empresas y multinacionales) se ve principalmente en dos secuencias. La de un hombre con una limusina que se queja de las noticias de los pájaros que perecen como si no ocurriese nada más en el mundo, aunque pensando, claro está, en sus negocios y en su propio ombligo: -Juan, apague usted la radio, por favor, yo creo que estos señores exageran ¿no le parece, Juan? -Le espeta a su chófer.

La segunda escena irrumpe al colarse el pájaro caído al vacío en un gran despacho lleno oficinistas trabajando. Aquí el antagonismo se da sobre todo entre los asalariados (porque no dejan de serlo también) y el director que da la siguiente orden entre sonrisas de lascivia y de deseo de los administrativos y contables: -Cojan a ese pájaro. (Una orden entre gritos). La escena, tal y como nos tiene acostumbrados este cineasta no puede ser más surrealista y kafkiana porque es recurrente  en cuanto a carácter y naturaleza. El pájaro deambula de un sitio a otro porque no quiere ser cazado pero al mismo tiempo parece que es el animalito quién domina la situación y quien se esté burlando de todos. 

Parece ser que las personas buenas o como minimo mejores, son aquellas que pertenecen al pueblo trabajador, en este corto en particular. En el autobús, la gente se sorprende de escuchar los gorjeos pero no se les presenta como vampiros al acecho de la presa. Seguramente miran al viejete con nostalgia de las especies que ya no están o escasean, no por avaricia o maldad, tal y como ocurre en la oficina. Al niño, al igual que al anciano, los representa así, mediante la bondad y la inocencia. El chaval ha recuperado el gorrión, al salir del despacho y se lo entrega a nuestro protagonista.

En este cortometraje son los niños, los ancianos, los trabajadores de oficios y los dependientes y  bomberos, éstos últimos con connotaciones de héroes por sus hechos, los que tienen y demuestran grandes sentimientos hacia seres que se extinguen. Los pájaros. No tenemos mayores referencias de si es un problema endémico, a nivel mundial, solo en una parte de España... parece por el noticiero que se va extendiendo a otras ciudades. Pero hay personajes coral que demuestran valentía y honradez. Los ancianos protagonistas, son la comparación transformadora del paralelismo de ellos mismos con la pre-Transición y los luchadores organizados y no organizados del pueblo, pues este corto es subliminal por la censura pero no deja de lado la represión y la violencia atenuada y transformada en un tema secundario como la contaminación y la muerte de especies de pájaros como consecuencia directa. 

Hay una persecución especial que encabeza la abuelita que no está exenta de humor paródico. Ni más ni menos, tiene la osadía de recuperar a su pájaro atrapado en un camión. Para ello va pasándose de un vehículo a otro y dando órdenes a sus conductores para que sigan al camión. El final de la secuencia de la persecución hace alusión al cine norteamericano de acción y pienso que el cliché satírico está muy conseguido, con un coche de bomberos cuyos integrantes terminan por recuperar al pajarillo y un héroe ecologista bombero que emociona a cualquiera. Así está la cosa. En la España de las cargas policiales y la Secreta, la clandestinidad y los encarcelamientos, torturas y todavía fusilamientos de gente de izquierdas, comunistas, sindicalistas y marxistas leninistas. Una crítica que no puede ser considerada profunda y que debía poder ser expresada de alguna manera para que los censores no emplearan las tijeras o prohibieran la película, que además recibió con todo merecimiento un premio internacional reconocidísimo, el del Festival de Montecarlo.

En la secuencia final, el abuelito y la abuelita héroes se reencuentran. Pero no sucede lo mismo con la izquierda y la democracia controlada en forma de monarquía parlamentaria que transmutaría hacia una época, ya culminada la Transición y los Pactos y acuerdos, en la que quienes dirigen los hilos son los cuadros y la oligarquía del Estado Mayor norteamericano y la burguesía del complejo militar industrial. 

El paralelismo-crítica ecologista y éste último asentamiento converge pero se equidista al final, un final idílico e idealista, reforzado a medias en el filme de Mercero, si es que era lo único que pretendía criticar,  donde tampoco importan las soluciones a la problemática de la contaminación extrema y la solución resulta parcial o inexistente en todo caso. Como si todo ello conllevara un vaticinio futuro que no auguraría buenas condiciones para el medio ambiente. Se comprueba en la actualidad, donde estamos asistiendo a la versión más dantesca, con la capa de ozono y el ártico derritiéndose. 

Si volvemos a ese paralelismo histórico-político, las fuerzas del orden, la legislación que manda y regula y la fuerza institucional de un régimen caduco está presente entrelazado con los rictus comportamentales de todos los intervinientes. Así pues, el pájaro constituiría una analogía con la libertad, un símbolo puro y sin cortapisas de ningún tipo que los centros de poder estaban terminando de aniquilar, la libertad ciudadana, no por ello, auspiciada con mejores augurios en próximas décadas.

La colusión del problema se argumenta en forma de grúa milagrosa que les transporta junto a sus pájaros a otra ciudad con otros jardines y parques limpios, tal y como ellos querían. Dos ancianos felices. 

No falta el humor y la ternura y el propio Mercero así lo contaba: 

"Es la historia de una ciudad envuelta en la polución atmosférica. La película comienza con el hecho irrevocable de la muerte de unos pájaros. Es un poco ciencia-ficción pero con base tan real que es posible lo vivamos a la vuelta de unos años. Digamos que el problema central es, repito, la contaminación y que, a causa de ella, los pajaritos están en trance de desaparecer. Para la trama argumental tenemos a dos viejecitos que, cada uno por su cuenta, han decidido salvar la vida de un pájaro. Las aventuras y las desventuras se suceden entre lo cómico y la ternura, es un poco la línea de Tati, a base de gags."

La película se ve con cariño y dulzura. Algo atípico en Mercero en cuanto a sus cortometrajes, donde a veces reina el misterio y otras el terror psicológico comedido. 

NOTA: 7/10


Pink Floyd - Grantchester Meadows


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