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Quién soy

Marisa Doménech Castillo, natural de Benaguacil (Valencia-España), con domicilio actual en Valencia capital, calle Campos Crespo num. 100 1º, Pta. 1, en el barrio de Sant Isidre, muy cerca del polígono Vara de Quart y donde se encuentra ubicado el I.N.E. (Instituto Nacional de Estadística). Vivo con mi madre, viuda desde hace muchos años, Remedios Castillo Zarzo, de mi padre, Vicente Doménech Brisa, que murió de un tumor cerebral en la Clínica Quirón de Valencia. También convivo en casa con mi hermano mayor, gemelo de otro hermano que vive casado y con un hijo en Benaguacil, respectivamente, Vicente Doménech Castillo y Aurelio Doménech Castillo. Este último trabaja y es empresario. Y mi hermana, que también vive conmigo, Maite Doménech Castillo, somos las dos gemelas y con 49 años. Desde hace casi 9 años milito activamente en Unificación Comunista de España, mi verdadera familia y soy miembro de Recortes Cero y de la Merp. Mi DNI: 85082865-T. Mi teléfono de contacto: 678024411. Estudié la E.G.B en el Colegio Universo, de Benaguacil y el bachillerato hasta 3º de B.U.P en el Flechas Navales (IES Martítimo), próximo al Puerto de Valencia. Este blog está gestionado por una persona real que muestra sus datos públicamente, por honradez y principios. Salud a todos mis seguidores, lectores y visitantes ocasionales. Espero que disfrutéis de la lectura de mis posts, hechos con esfuerzo, documentación, mucho trabajo y cariño extraordinario para la gente que entre a mi pequeño espacio y pueda ser feliz con la lectura. Me sentiré muy bien con mi humilde contribución

ANALISIS DEL CORTO LA NOCHE DEL LICENCIADO, DE ANTONIO MERCERO

La foto pertenece al archivo de RTVE. Si sus propietarios consideran que hago un uso ilegítimo que me lo comuniquen y la quitaré. Gracias.

ANALISIS DEL CORTO LA NOCHE DEL LICENCIADO, DE ANTONIO MERCERO


Análisis del corto La Noche del Licenciado, de Antonio Mercero Tuitéalo

Este es el quinto mediometraje que reseño de Antonio Mercero. Como siempre suelo decir y para evitar los spoilers aconsejo que veáis primero el corto, si lo preferís. Luego expondré la reseña.

Vídeo del corto completo en Youtube


Según vuestras preferencias podéis optar por verlo en la página web de RTVE ALaCarta
http://www.rtve.es/alacarta/videos/programas-y-concursos-en-el-archivo-de-rtve/noche-del-licenciado-antonio-mercero/4605950/

-RESEÑA CINEMATOGRAFICA-

UNA REFLEXION INICIAL PARTICULAR:

Como muchos sabéis le tengo cariño al cine y a las series de Antonio Mercero, pero me llaman la atención especialmente sus mediometrajes, alguno de ellos obra maestra, como es el caso de La Cabina. 

En esta ocasión, quiero posicionarme, de entrada, acerca de un aspecto de Mercero que me llama la atención: a pesar de que se diga por parte de ciertos críticos respecto de su filmografía y de sus cortometrajes que sus posiciones no son ideológicas, con independencia de la visión subjetiva o meridianamente objetiva que cada cual pueda tener -con lo que no estoy del todo en desacuerdo, a grandes rasgos- soy de la opinión de que todas las cosas se conocen desde una posición. Este corto, en concreto es un más que clarísimo ejemplo. A pesar de las disquisiciones neutrales o humanista-idealistas que pudiese defender en alguna ocasión públicamente Mercero en declaraciones a medios o entrevistas. Muchas veces, ha declarado que algunos cortos se corresponden únicamente con un trabajo de ciencia ficción, en el supuesto de La Gioconda está Triste, en otras ocasiones, que es la visión costumbrista de la vida cotidiana, hay otros cortos que reflejan un problema mediambiental, como en Los Pajaritos. No digo que no sea así. Pero si analizamos en profundidad, siempre encontraremos elementos que tienen sello o carácter de clase. He de reconocer mi visión marxista de situaciones y hechos, y el punto de vista de la lucha de clases lo tengo muy en cuenta por mi activismo. Pero no lo utilizaré en este corto para dar una visión subjetiva de la realidad, porque el subjetivismo se corresponde con la interpretación del mundo particular y yo sí que he visto en multitud de elementos y digresiones, frases, actitudes, imágenes y simbolismos que Mercero tenía una opinión de las cosas crítica y confrontada con la situación real de nuestro país. Y esa concisión y precisión argumental en cine siempre se tiene también por parte de determinados autores en algún momento. Sobre todo en contextos histórico-políticos claves como en la España preTransicional y durante la misma Transición y post-Transición. En el caso de Mercero, todo ese dilatado recorrido califica y determina cortos como La Cabina y éste mismo, que data de 1979, así como otros donde la existencia de temas y subtemas subterfugios queda descrita aunque sea de forma bastante subliminal. Nada más que reflejar este marco en el preámbulo, me sirve de herramienta de matización para poder refutar los argumentos de quien quiera criticar que no se tienen posiciones socio-políticas en ningún momento y más cuando se utilizan canales vehiculares de transmisión a la masas o vías de expresión culturales y artísticas que pueden servir de revulsivo, eso lo tenemos prácticamente todos claro, en cine, en literatura y en teatro, por ejemplo; aun cuando el efecto de la censura pueda hacer mella en determinadas obras. Dicen que Suárez tuvo que dar el visto bueno a la proyección de La Cabina, previa revisión concienzuda, a lo mejor no dependiendo del propio Suárez; esto último, sí que no lo sabría precisar, si bien, sí podríamos sospecharlo a través de una conjetura, a tenor de la reconducción norteamericana que intervino en el proceso español, hecho histórico documentado en libros y en la demostración gráfica-fotográfica del establecimiento de reuniones y pactos extraoficiales, o ejemplificado por las actuaciones previas del mismo Kissinger para pilotar otras reconducciones con el objetivo de reforzar el vientre blando de Europa, caso de Portugal y Grecia y aumentar el dominio del Pentágono y del Complejo Militar Industrial sobre esos países y el nuestro. Sobre este tema tenéis más información aquí: Recambio en la cúpula del Régimen. Se sabe que la situación internacional determina siempre la nacional. Eso es inevitable, mejor decir materialista, y se ve de manera pragmática a lo largo de la historia. En definitiva, el bloque soviético amparado, sobre todo, por el denominado Pacto de Varsovia y en primer término por la socialdegeneración de una nomenklatura rusa -dentro de su Estado-monopolio y en las altas esferas del PCUS, de naturaleza burocrática y socialfascista-, resultaba una amenaza para los pueblos del mundo pero también para EEUU durante la Guerra Fría puesto que ambas superpotencias en dicha coyuntura táctica y en la geostrategia política se disputaban la hegemonía mundial, así que no dudó la burguesía monopolista yanqui en recambiar regímenes dictatoriales en países como España, conteniendo, al mismo tiempo, el ascenso de gobiernos de izquierdas en el resto de Europa y reprimiendo alianzas con partidos comunistas, como en el caso de Italia, contexto en el que no dudaron en secuestrar y asesinar a líderes como Aldo Moro, dirigente de la socialdemocracia cristiana. Quizá os suene a algunos de vosotros la llamada Red Gladio. Y si no, buscad en Internet, eso sí, siempre acordándonos de, con tiento y sensatez, saber qué fuentes son las que informan.

Otro ejemplo gráfico de censura nacional cinematográfica reflejada en el corto de La Cabina fue que cuando la cabina iba remolcada por Madrid con José Luís López Vázquez dentro y pasó por el Paseo de La Castellana cerca de un Ministerio, la censura cortó esos segundos de metraje. O sea, las tijeras claro que todavía estaban presentes en el panorama concreto de la sociedad española de finales de los setenta, llena de asesinatos perpetrados por grupúsculos y organizaciones más potenciadas en aquel momento  y de naturaleza ultraderechista. Y sobre todo, la violencia, la represión, las bombas y el tiro en la nuca del fascismo representado por el terrorismo de ETA o El Grapo. Con un régimen sentenciado a muerte que todavía realizaba detenciones y aplicaba torturas, se valía de su policía política y condenaba a muerte a luchadores. En los últimos años hubo todavía casos. La represión y la oleada de desestabilización truculenta y manifiesta, afectó a militantes y simpatizantes del PCE y de otros partidos marxistas-leninistas, mlpmtg y a sindicalistas de izquierdas, esto es, a luchadores de base honrados, también a determinadas figuras de la vida política, muy representativas, por ejemplo, Marcelino Camacho y solo por citar a una de ellas que me parece ciertamente relevante; baste de ejemplo el ser recordado como un gran revolucionario antifascista, encarcelado tras la Guerra Nacional Revolucionaria, o Guerra Civil, más conocida oficialmente. Pero si nos desplazamos hacia adelante, en 1976 fue también acusado de pertenecer a Comisiones Obreras. Y así con cientos y cientos de personas, anónimas y no anónimas. Todo este entramado histórico-político tengámoslo en cuenta a la hora de valorar y hagamos memoria, un pequeño esfuerzo por recordar cuestiones que han intentado por todos los medios hacernos olvidar enterrándolas del ideario intrínseco de la opinión pública,  pues muchas personas participaron combatiendo el fascismo y por la libertad; en la actualidad y fundamentalmente se les está negando ese legado histórico de clase a las nuevas generaciones. 



Según las declaraciones de Mercero: 


”A esta historia le tengo mucho cariño, porque tiene unos cuántos elementos autobiográficos. No es mi ambiente ni mi estrato social, pero Antonio, el protagonista de la película, como yo en mi vida, lucha contra la oposición familiar defendiendo su libertad y el derecho de toda persona a elegir su futuro y su vida. Y yo, a su vez, tuve que luchar también frente a una oposición semejante, para elegir mi camino hacia el mundo del cine.”


No pretendo justificar o no, o dejar de apreciar la verdadera percepción de la realidad del director. Con toda seguridad que ni era marxista, lo sabemos también, por supuesto, ni tan siquiera pudo derivar este corto a esa proyección vital, ni de si mismo ni puede que colectivamente desde el punto de vista ideológico en términos de lucha de clases, por completo; o no quiso, o no pudo, o no fue su verdadero interés, pero si observo que está clarificadoramente presente ese antagonismo de clase. Si primero habéis visto la proyección, os daréis cuenta inmediatamente, solo con que prestéis atención al espacio temporal y a la escenificación primera, con esos esmerados detalles del lugar donde se va a desarrollar la acción y toda la parafernalia de lo acomodaticio, del lujo y del cuidadoso retrato de las apariencias y de los intereses creados. 



SINOPSIS:
Una noche entera en casa de una familia de clase alta burguesa, relacionada con la política de Estado. El elemento en confrontación, el que rompe la homeostasis que impide los cambios, la antítesis más equidistante posible, dentro de su práctica social y condiciones de vida, es el hijo primogénito, que acaba de terminar la carrera de abogacía, especialidad en mercantil, emprendida por imposición de su progenitor. 

ELEMENTOS CONNOTATIVOS Y ASPECTUALES

Los detalles de la mansión, el lujo, el vestuario, un piano tocado hábil y refinadamente por una mujer que luego sabremos que es la señora de la casa y madre del muchacho, nos hace recrearnos en una atmósfera muy viva y ciertamente hacedora de huellas frescas que nos hacen reflexionar casi desde los primeros momentos, a partir de las secuencias iniciales. La cámara se mueve lentamente, primer plano de la madre, eso lo primero, quietud... Ese remanso de paz y de concordia incorrupta, hermético, cerrado y protegido del resto de curiosos y de la sociedad común, va a ser transmutado en pocos minutos hacia la sorpresa y el desencuentro, sin necesidad de tener que salir por ello del mismo habitáculo, solamente al final se cambia el espacio. Pero las circunstancias a través del diálogo grupal de los personajes irán deviniendo en un proceso de horas, en una situación que va a transcurrir por la vía del humor, transformándose en malentendidos y confusión, después en negociaciones y luego en el enfado, llegando a alcanzar en su punto álgido la crispación, más tarde el rechazo, todo ello, in crescendo. Como en una escala de menos a más. Lo sospechamos porque, tanta tranquilidad y perfección no es posible en un mundo que se mueve constantemente, incipientemente polarizado, un mundo donde la dialéctica nos entronca con los dos contrarios y con la escisión de las cosas en su doble aspecto natural. ¿Qué sucederá en un ambiente tan idílico? ¿Qué...?


EL PERSONAJE DE LA OVEJA NEGRA, PERSONAJE PRINCIPAL, Y LOS DEMÁS PERSONAJES CORAL FORMAN UN TODO MONOTEMÁTICO

Antonio (licenciado)
Lorenzo (padre)
Aurora (madre)
Ignacio (hijo pequeño-niño)
Petra (criada)
Novia formal
Futuro suegro
Futura suegra
Otro criado

El papel de la novia es catalizador, la única que le defiende en algún momento, excepto al final. Se mantiene a la retaguardia, reforzando en algunas escenas, hasta el culmen, es entonces cuando se expresa su verdadera identidad oportunista. La típica novia encantadora a punto de formalizar una previsible boda tras el trabajo bien hecho de su prometido que se acaba de licenciar en derecho y que más tarde le traicionará por interés de clase. No abandonará el nido al que pertenece en previsión de continuar con la práctica social aprendida desde que nace, manteniéndose fiel a sus preceptos educacionales, un tanto díscolos y desconcertantes para ser niña de papá, pero sin pasarse mucho. Como luego demostrará, pues no quiere romper con su ser social ni con su familia, su posición, su dinero y sus prebendas.

El niño, el hermano pequeñín, es su defensor a ultranza, más que eso, su amigo y cooperante. Mercero nos viene a significar con este personaje que la inocencia infantil es sabia y sincera, y el único criterio de verdad en la historia que acompaña a Antonio, nuestro protagonista. Aunque el rol del niño sea secundario desde la apariencia formal, es el único que le promete de antemano que continuará una relación de futuro con su hermano mayor.

Una estructura narrativa, simple, sencilla, clara, concisa en los diálogos, manifiesta y radicalizada en algunas secuencias y muy pegada al papel que cumplen fielmente los personajes-cliché. Solo que hay un fondo interesante, sobre la base de ciertos componentes burlescos, satíricos que hacen de esta obra un manifiesto-alegato encantador contra la inamovilidad de los estamentos sociales y las clases dadas y homogéneas. Con una base de principios que busca como objetivo hacer justicia en honor a la verdad auténtica y lo consigue finalmente y muy fidedignamente. Se podría decir que Mercero le da el toque sibilino de otorgarnos esa capacidad tan connatural en su cine de poder adivinar de antemano lo que va a suceder. Este mediofilm constituye un canto a la libertad individual y colectiva precioso. Con varios y diversos sketch, versátiles y originales, y piezas jocosas que tienen el efecto de resultar inolvidables para la mente del espectador, incluyendo algún número de magia o circense, imitaciones y representaciones teatrales. El muchacho utiliza estos recursos, que son vocacionales, igualmente como un mecanismo de defensa hasta que no tiene más remedio que afrontar la dureza de exponer su sistema de vida futura. En ese sentido, el actor que da vida a Antonio realiza una parodia del sentir mundano ligado a las altas esferas y centros de poder realmente exquisito, impecable. Antonio Mercero realiza una crítica a los convencionalismos, sin exponerse a más. Si bien, todo el utillaje, objetos, decoración, escenario exclusivo, la cena con mucha pomba y boato, el uso del piano como método de persuasión de la madre, el niño escondido que pretende ser el observador que aprende agazapado de las experiencias de su héroe... todos esos elementos no dejan de ser una crítica sociopolítica, todo hay que decirlo, a la manera edulcorada de Mercero. Yo me atrevo a denominarlo una mercería muy bien hecha y entretenida.

EL ANTAGONISMO DE CLASE A TRAVÉS DE FRASES CONCLUSIVAS QUE ANTECEDEN EL NUDO. DE ANTEMANO, SON UNA GUIA PARA ENTREVER EL SENTIDO DE LA OBRA Y LOS PROPOSITOS FUTUROS A MODO DE MORALEJA

Antonio: -No hagas el show, papá.
Padre: -Esto no va a ser un discurso. No te preocupes. Lo que quiero que sepáis es que me siento muy feliz porque se ha cumplido uno de mis grandes sueños. Tener un hijo que tomando mi relevo prosigue el camino emprendido por mi bisabuelo, aquel Lorenzo Ponce de León que, a principios de siglo fue notable jurista. El saber que uno tiene sus espaldas cubiertas, que alguien con la misma sangre va a caminar con sus propias huellas es reconfortante. Espero, pues, que lo comprendáis y que compartáis mi opinión.
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Padre: -Tiene que elegir entre dos alternativas: o ejercer abogacía o realizar oposiciones. Eso es evidente.
Hijo: -¿Y a qué conclusiones han llegado las fuerzas activas del lugar, si se puede saber?
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Suegra: -Para mi hija siempre he soñado... (...)... juez... (...)... Da responsabilidad y prestigio.
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Suegro: -Notarias... (...)... es muy duro pero despues, a firmar y a vivir.
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Todo el conjunto coral se presta a montar un número de payasos de circo con tal de continuar con sus propios proyectos delegados. A cada insistencia de a qué se quiere dedicar se volverán a repetir estas ritualizaciones.
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Madre: -Diplomático... (...)... por su sentido del humor y su encanto personal... (...)... hablando francés e inglés a la perfección...
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Antonio, con sorna: -Y tendríamos banderitas y coche oficial... ¡Seca se me queda la boca!
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Padre: -¿Sabéis lo que os digo? Mi hijo tiene dotes para ser un buen abogado y con mi ayuda diputado...
Hijo: -Vamos prosperando, de picapleitos a diputado...
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Novia: -Os equivocáis todos. Yo no veo a Antonio metido en política. Demasiado idealista. Antonio es de otra pasta. Demasiado blando, ingenuo, confía excesivamente en la gente, en la bondad de las personas. Yo creo que para ser político le sobra buena fe y la falta cinismo.Podría ser un buen abogado porque se dedicaría a las causas perdidas, a los humildes, a los obreros...
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Suegro: -Tu lo ves como de esos obreros laboralistas.
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Padre: -¡Qué barbaridad! Nada más conflictivo...
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Incluso le plantean la enseñanza pero desde el cargo de ser catedrático. Ya llevamos 26 minutos de metraje, de dilucidar entre todos los presentes el futuro de otra persona sin contar primero con su voluntad.

Hasta que finalmente, realiza una confesión: lo único que quiere es ser PAYASO.

La reacción de los padres y los probables suegros junto con la de la novia (resignación que no es otra cosa que rabia contenida) no se hace esperar. Al principio ríen, creen que es otra broma más de las suyas, a las que les tiene acostumbrados por cotidianeidad. Sin embargo, tras insistir en su verdadera vocación, el padre dice lo siguiente (será significativo para alcanzar el punto máximo de tensión de la obra un poco más adelante y denota una toma de posición ante la gente y los principios. También quién llevaba los pantalones, el hombre, todavía en el marco de ese sustrato sociotemporal de finales de la década de los setenta, al menos, entre la burguesía, a pesar de que muchos usos y costumbres ya estaban cambiando a pasos agigantados:

-¿Pero con qué cara me presento yo a Las Cortes con un hijo payaso? Pero, vamos a ver, ¿con qué cara? Mira, en el hemiciclo está sentado el padre del payaso. Va a defender su ponencia don Lorenzo Ponce de León, padre del payaso ¡De infarto!

Y luego se encuentran rictus de indignación, tristeza, el llanto de la madre, Aurora, a quien el desconsuelo parece brindarle una excusa para reafirmarse en su clase social.

DESENLACE Y FINAL

La persistencia es un arma de doble filo, normalmente suele dar como resultado la victoria si se hace con cordura e inteligencia. Tal es el caso de nuestro protagonista, Antonio, quien a estas alturas ya se debe de haber metido al público, o a parte del público espectador en el bolsillo, primero por su simpatía y nobleza, demostrada a lo largo del metraje y después por esa valentía que no le ha permitido ni desfallecer ni dudar en ningún momento.

Un chico que todo padre y madre les gustaría haber parido y criado pero que, no obstante, pertenece a un sector todavía del régimen equivocado. Porque su lugar y tiempo en el mundo es y va a ser otro. La secuencia de la habitación llena de peluches y fotos de payasos y objetos circenses es demasiado preclara. Pero es un estereotipo que aunque obvio y esperable, nos dice mucho de él. 

El tema de la habitación: aquí observo dos errores de Mercero a la hora de abordarlo. El primero es que ante tanta evidencia no se hubiera sospechado nada por parte de Lorenzo y Aurora, sus padres, y que tampoco jamás hubiesen indagado nada al respecto, resolviendo el problema de casualidad en una cena sorpresa como homenaje al fin de carrera. El segundo fallo es que es una escena demasiado larga, lenta y sugestiva. Demasiado. No por lo que sugiere en sí misma y per se, sino por su quietismo y por el modo en que se reflejan las emociones y sentimientos. A través de la melancolía de los propios objetos y el espacio propio del dormitorio y los del personaje. Unos minutos menos, hubiese resultado mejor y también que los primeros planos del rostro y de las cosas no hubieran monopolizado muchos minutos, demasiados, cuando ya se habia aclarado el asunto.

El final, tras hablar con su hermano pequeño que es el único que se despide junto con su madre (ésta lo hace de una forma metafórica, figurativa, tocando el piano, tras haber pasado la noche en vela y con pastillas sedantes) Antonio se va por su propio camino. Y qué mejor que hacerlo pisando precisamente por un caminito estrecha, una senda que va de la mansión a la civilización. Este caminito y el piano son simbolismos totem de la sociedad contemporánea y moderna uno, el piano, objeto fetiche al que no todos pueden aspirar y el otro una señal que tiene señas de identidad muy antiguas, incluso ancestrales: la larga o efímera marcha por la vida, es de carácter existencial. De dónde venimos y a dónde vamos. Con un gesto de despedida que a mí me resulto gracioso y esta vez oportuno: tal y como Charles Chaplin realizaba su famosa cabriola con las piernas, vista por detrás,  el niño riendo; una forma de homenajear a uno de su clase, si lo podemos llamar a sí, y de la misma profesión, Charlot.

Cortometraje que se deja ver con cariño y no queda exento de violencia emocional, por advertir que no es todo idealismo y buenas formas. Su propio padre le advierte gritando (en nombre de todos) que jamás les volverá a ver. La hipocresía de los ahora exsuegros es grotesca: se despiden amistosamente de él, tras haber intentado negociaciones infructuosas para que se integrara en uno de sus emporios mercantiles sin olvidarse de reclamar a su hija para que se fuera con ellos al momento de cruzar la puerta de salida, convencidísimos de que aunque un momento antes a escondidas en el jardín la pareja de enamorados haya hecho el amor, (algo que se descubre semiabiertamente gracias a la presión intermitente por el peso de sus cuerpos de la clavija que acciona un chorro de agua de la fuente) la chica se irá con ellos sin otra opción más a tener en cuenta. Como así resulta. Y eso también es violencia emocional, sutil, pero violencia emocional, al fin y al cabo.

NOTA: 8/10


FICHA



Título original


La noche del licenciado (TV)


Año




Duración


73 min.


País


España España


Dirección




Guion


Antonio Mercero, Ramón Yarza


Fotografía


Rafael de Casenave


Reparto


, , , , ,, , 


Productora


Televisión Española (TVE)


Género


Drama | Telefilm


Sinopsis


”A esta historia le tengo mucho cariño, porque tiene unos cuántos elementos autobiográficos. No es mi ambiente ni mi estrato social, pero Antonio, el protagonista de la película, como yo en mi vida, lucha contra la oposición familiar defendiendo su libertad y el derecho de toda persona a elegir su futuro y su vida. Y yo, a su vez, tuve que luchar también frente a una oposición semejante, para elegir mi camino hacia el mundo del cine.” (FILMAFFINITY)


NOTA ACLARATORIA


La ficha está copiada y pegada de la página web de FILMAFFINITY y es de su autoría y propiedad. Lo quiero dejar claro.
https://www.filmaffinity.com/es/main.html
LA NOCHE DEL LICENCIADO 
https://www.filmaffinity.com/es/reviews/1/991381.html
La reseña es de mi autoría: Marisa Doménech

The Show Must Go On-Three Dog Night 
del album Hard Labor (1974

Enrique Bunbury - El Extranjero


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Este Post Está Escrito Por:

Marisa Doménech Castillo

Soy la autora de este blog y bloguera desde 2014. Y fue un flechazo; casi por casualidad, porque fue trasteando por internet, cuando ví la posibilidad de crearme un sitio para escribir. Ahora, tras mucho trabajo de documentación en marketing digital, a mi nivel, claro, y también de búsqueda de información temática, he decidido iniciar mis pinitos como redactora de contenidos o freelance, como prefiráis, es decir, profesionalmente. Si bien, ya he colaborado con algún blog/web. En realidad soy activista política.BIO @NuevoItaca  E-MailEspero que vuestro paso por aquí sea lo más agradable posible para vosotros/as.

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