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    LA PARODIA DE EL JUSTICIERO REDOMADO


    Recién salido del horno de la academia de Marvel, se presentó ante las masas en su debut, como El Justiciero, pues así le había apodado uno de los colegas gráficos que estaba más desvinculado del genial y ahora tristemente desaparecido Stan Lee, tal y como iba a quedar suficientemente demostrado. Sin embargo, esa figura identitaria había entrado por enchufe (cosa nada descabellada en los tiempos que corren) y sin ser nada trepa ni oportunista, su mayor ilusión hubiese sido poder inmiscuirse en la lista de los superhéroes de DC, esto es, la competencia más beligerante dentro del mercado monopolista norteamericano, el mejor del mundo mundial, según los expertos y eruditos. En esto tiempos que corren, también 😜. Ah, ¿que emojis, no? ¿Que esta historia es muy seria? Pues nada. A mandar que pa esos estamos, como decía un personaje de esa extraordinaria película española cuyos dos actores principales recibieron dos sendos galardones Exequo. No pretendemos desmerecer tampoco, sino al contrario, a nuestros autóctonos, a los T.B.O, Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón, Anacleto Agente Secreto, Feliciano, Carpanta, Las Hermanas Gilda, Rue del Percebe 13, o a los mismísimos héroes de las aventuras de Jabato o El Capitán Trueno. Para nada. Pero la moda es la moda. La industria gráfica es la que es y la del celuloide está copada ya desde hace tiempo por unas pocas compañías, cada vez más elitistas, ya solo hablando de cine. Pero igualmente, refiriéndonos al cómic, lo que más vende es lo que más beneficios reporta. No sé si de los prácticamente 200 estados que existen ya actualmente en el planeta tierra en solo tres o cuatro se establece competencia igualitaria y exitosa, lo cual quiere decir, rentabilidad, al fin y al cabo y viralización. También beneficios para las adaptaciones a la pantalla grande, multiplicándose en miles de millones los portensosos beneficios incluso si comparamos la industria cinematográfica con la del cómic, sirviendo ésta de puente vehicular para proyectos comerciales de enorme envergadura. ¿Me seguís, no? Si mis datos no fallan creo que son Japón (y allí en especial un género muy sui géneris, propio, el Manga y también el Anime, en algunos casos hay pequeñas joyitas), continuando por EEUU a la cabeza, sin duda, el gran Emporio, Francia, Bélgica y Corea del Sur. Pero incuestionablemente USA es el REY. Y dueño del dólar.

    He de aclarar que quizá por eso del perfeccionismo, o del narcisismo, o del afán de protagonismo, por su diagnóstico de border line o puede que porque nació huérfano de padres y se crió en un horfanato de esos de disciplina anglicana o victoriana, como se prefiera, para luego emigrar a Nueva York a buscar fortuna para después acabar traspasando la frontera de México (hablamos mucho antes de Trump, ¿eh?) y terminando en un pueblecito de la capital de España haciendo dedo, (como anécdota el guionista a tiempo parcial no tardó en ser despedido por su desmedida afición a la marihuana seca) a nuestro prota no le gustaba su nombre. El Justiciero era demasiado generalista, homogéneo, chabacano, mancillado, humillante, reaccionario, estereotipado, muy cliché, por así decirlo. La otra opción que tenía, mejor dicho, la que le habían dejado elegir como apelativo subalterno era El Justiciero Redomado (sin demasiado esfuerzo intelectual por redenominar a una figura decían prometedora de un maestro de los grandes que sin embargo no había sido el creador, el propio Stan Lee, pues se había jubilado, si no, otro gallo nos cantara) y aun cuando sonase a pueblerino o a personaje de Spaguetti Western, (y remarco desaforadamente que no es una crítica vulgar para Sergio Leone ya que tiene en su haber grandes títulos del género), lo prefirió antes que ser un simple héroe de a pié. Prefirió girarse cada vez que algún desconocido le interpelaba para preguntarle dónde era el carnaval o le preguntaba: -Eh, Justiciero Redomado, ¿tienes fuego, porfa?. De "buenas" entre comillas personas incrédulas y que odiaban a los mutantes habían pocas expandidas por toda la geografía del globo terráqueo y se desconoce si también en otros mundos por descubrir por parte de la NASA, a falta de presupuesto despues del desgaste de los últimos viajes tripulados a la Luna y a Marte en cápsulas (ahora vas y la cascas, como para creerse eso del agua marciana y de la huella en la superficie lunar, si bien, no hagáis caso es mi opinión personal). Como os decía abundaban pero de verdad la buena gente, amables, solidarios, que cedían el asiento en el autobús o el metro a las mujeres embarazadas o a los ancianos, integrantes de ONG's y de movimientos y organizaciones de activismo social y político, Marthin Luter King era un líder por antonomasia que había tenido una identidad compuesta de tres nombres por lo menos. El Justiciero Redomado, con dos, ya podía trazar un largo recorrido, mucho más allá que quedarse en Alcobendas, pues la filial de Marvel en Madrid le había propuesto un pequeño trabajillo en una editorial de barrio. Y allí se quedó. 

    Pronto, su ocultado y mal disimulado delirio de grandeza hizo que se decantase por trabajar por cuenta propia y hacerse autónomo, más por el salario que otra cosa. Porque en la compañía filial, en la editorial de cómics y tebeos subcontrada le habían hecho un contrato de modalidad de becario y si no cumplía con lo establecido y asumía la superexplotación, adiós muy buenas ¡y encima, una subcontrata, claro con esto de las últimas reformas laborales, las empresas de subcontración, ETT's, etc. campaban a sus anchas como Pedro por su casa...! La cosa fue así: 

    Tras su presentación en sociedad en un bar de copas cercano a Vallecas acompañado por una climatología lluviosa y un frío que pelaba, y donde acudieron poco más que diez personas y los jefes y redactores y dibujantes delegados de los subdelegados, llegó el momento de actuar dentro del primer capítulo de la saga que se iba a llamar: "El Justiciero Redomado contra el Doctor si, no, pero dudo porque pienso luego existo". ¡Hombre!, contaros (y esto, consideradlo más bien similar a un secreto de Estado) hubo una disputa entre varios agentes y trabajadores gráficos, dibujantes, incluso orientadores del sector que se habían acercado a fisgonear a la competencia a ver qué se cocía con la última generación de la serie Z, (si, si, en Alcobendas todavía existía el rango de serie Z, no hay más que recordar ilustres como La Cosa, más tarde llevada al cine de barrio y de terraza si traspasamos el Atlántico allá por los sesenta). ¿Qué por qué? Pues porque se lo disputaban como prototipo. Eso significaba cambiarlo todo de arriba a abajo dejando el armazón como pieza basal pero modernizando el estilo. Viendo el panorama, nuestro más bien -yo lo asentaría sin orden ni cuestión- la más fidedigna figura del antihéroe precario, nuestro protagonista, se despidió de su propio cómic todavía en fase de prueba y saltándose la segunda viñeta se largó corriendo para  más ancho que largo plantarse por toda la jeta en la Gran Vía de Madrid con la misma absoluta indumentaria que Lucky Look, el valeroso apresador de los famosos Hermanos Dalton. Psss, no digáis a nadie, que de no ser por el plantón podrían haber sido sus autores acusados de plagio, habiendo supuesto una gran primicia, así como una recaída del transtorno de personalidad del antihéroe por antonomasia. Todo sea dicho en modo conjetura.

    El tráfico en Madrid, ya se sabe. Ni qué mentarlo. El día de la lotería de Navidad, una anciana se disponía a cruzar la calzada y el semáforo se había puesto en rojo. Simultáneamente, enfrente, Bankia (que tampoco sé muy bien por qué no habían elegido mejor El Santander, por ejemplo) iba a sufrir un atraco a través de dos cacos encapuchados que estaban siendo esperados por un tercero en un coche en marcha, de segunda mano y tuneado. La joyería de la esquina adyacente era atravesada por otro coche, éste más potente y de mayor poder adquisitivo en lo que se conoce como alunizaje. Y la grúa estaba a punto de caerle encima a un viandante, mientras sus engranajes cedían por el peso de su falta de reposición de las piezas que la conformaban, lenta y pausadamente, a vista de todos, excepto por la víctima que pasaba por allí con su perro lazarillo. Parecía que el destino y los hados se hubiesen conjuntado para aunar todas las desgracias fortuitas del mundo. Si la casualidad existía y las matemáticas no habían logrado aseverarlo teóricamente del todo, allí en el mismo epicentro se encontraba nuestro Justiciero Redomado para intentar mediar con todo y con todos y contrarrestar la fuerza del Universo. Aunque ya no del Universo de Marvel. Porque sabemos que a estas alturas iba por libre en lo que constituía su debut. Era plenamente consciente de que no se encontraba en Gotam, ni en Metrópolis de DC, ni tan siquiera. Ni poseía el Batmobile ni la fuerza de la criptonita. Aun así, ni corto ni perezoso, se decidió a avanzar. 

    La mala fortuna y los poderes de los dioses ancestrales y primigenios como Némesis (de la que ya os hablé en una anterior entrada) se confabularon para colocar estratégicamente una cáscara de plátano en el momento y en el lugar beneficiosos, propiciado por la articulación de la mano derecha de un niño de cuatro años que la lanzó al suelo y que además cruzó por delante del pretendido héroe cogido de su madre. Para esquivarlos, pues había adquirido la velocidad del tocino, viró unos metros pero sin conseguir desviar del todo la trayectoria, pisó la cáscara bananera, resbaló y patino por mitad de la calzada haciendo frenar a varios coches repentinamente evitando el atropello de la anciana. Se formó una caravana por detrás que produjo que muchos conductores destrozaran con su guardabarros al de delante y así sucesivamente como en una sucesión de fichas de dominó apiladas y empujadas con un propósito. El trabajador de la grúa alertó al ciego que iba con su mascota pero era sordo también así que no hubo forma de evitar que finalmente la grúa cayera pero antes de llegar al suelo tocara un toldo de un bar y rebotara haciendo un sonoro estruendo cuyo ruído alertó a la anciana que paró en seco logrando eludir el riesgo de colisión también gracias a su propia acción, mejor dicho, inacción. Por lo pronto, la carrera encima de la cáscara de plátano continuó en la dirección acertada a posteriori y El Justiciero Redomado apartó de un tirón al señor con perro. El animal viendo que los dos cacos salían presurosos de la entidad bancaria tirando a la gente espectadora por el suelo en décimas de segundo (y eso que estos canes tienen fama de ser pacíficos) se les echó encima. Como no quería quedarse sin la mercancía el que les esperaba para huir en su automóvil salió en busca de las bolsas de billetes encontrándose con un coche que le venía de frente desorientado y le golpeó en las nalgas haciéndole caer al suelo. La señora mayor ayudó a rematar la faena dándole sistemáticamente con el bastón. Los del alunizaje se vieron acorralados por una fila de vehículos que fueron a parar con furia y por la inercia delante del escaparate, no pudiendo huir los delincuentes en cuestión. El niño y su madre socorrieron al invidente y a muchas más personas. El perro todavía tuvo tiempo de avisar a dos agentes de la policía local con sus ladridos, y que se encontraban a cuatro calles, como si del mismísimo Rex de la serie de TV se tratara. 

    Y, allí, enmedio de todos, con su disfraz de superpoderes parecido al de Lucky Look pero recostumizado en su medianidad con los accesorios del inspector Gadget puesto que llevaba gachetos por brazos y piernas (que finalmente no habían funcionado, no se habían acordado los dibujantes de otorgarles pilas alcalinas Duracel) se encontraba sentado en el suelo el antihéroe que pasaría a la posteridad por ser el que en plena Gran Vía de Madrid había salvado la vida de mucha gente un 22 de diciembre. Aplastaba todavía la cáscara de plátano que llevaba pegada a sus posaderas.

    La ciudad de Madrid decidió homenajear su corta y escasa trayectoria triunfal en medio de la ovación de los presentes quienes no cesaban de gritar al unísono: ¡Que viva El justiciero Redomado! ¡Que viva el Justiciero Redomado! ¡Qué le hagan una calle, o una plaza!
    El alcalde de la ciudad se entrevistó con él y el presidente en la Moncloa, con posterioridad a su increíble hazaña, de la cual, ya se tenía previsto realizar una edición especial por fascículos con un suculento contrato, para exponerle su nueva situación en presencia del principal directivo de la Marvel de EEUU. Sin embargo, como conocían el talante un poco de clase obrera del Justiciero, no fuera que al final, se tambalease todo esfuerzo por encumbrar al gran monopolio, le dieron a elegir: o eso y volver dentro del cómic, sin estar demasiado convencidos, donde le prometían éxito y posteridad o quedarse a vivir en Madrid con los recursos vitalicios de una paga del Estado por los servicios prestados y su contribución a librar a la ciudad del Oso y del Madroño de una monumental catástrofe puntual. 

    Recordó entonces que jamás había conocido mujer y que la vida de un superhéroe no deja de ser dura y altamente disciplinada, con el riesgo de que un buen día un enemigo acérrimo te sepulte para siempre como le ocurrio al Capitán América, aunque luego decidan resucitarte. Y además, la competencia era muchísima y de rango superior, porque había héroes clásicos incomparablemente mejores y más dignos de ostentar tal cargo y salvaguarda. Los honores para otros, pensó. Fue entonces, el alcalde, muy decidido a premiarle por sus méritos y agradecidísimo quién le preguntó que cuánto estaba dispuesto a cobrar, prometiéndole que le sería concedido sin rechistar, sin ningún tipo de trabas o pegas y de por vida. Y él pregunto, bastante inocentemente, todo hay que especificarlo (hay que conocer al Justiciero Redomado, vamos, de cajón) que en cuánto estaba actualmente el sueldo mínimo interprofesional. Le respondieron que en torno a los novecientos euros, de hacía poco, no se pensara otra cosa, que trabajo le había costado al pueblo trabajador con lucha y movilizaciones. Pensó, desde la justeza y su carácter no exento de cierta nobleza, que 1.200 euros al mes estaría muy bien. Y así quedó la cosa. De todos modos, sin que él lo supiera, la edición especial se hizo canónicamente. Sin que pudiese percibir un duro, porque claro está, él ya había elegido lo que quería ser en la vida, le señalaron como excusa peregrina. Y eso le dolió, porque no era justo, caramba, él era el prota de la historia y al menos, algún beneficio debía de haber obtenido por las ventas. Una comisión, cuanto mínimo. Pero nada. 

    Eso sí, en Madrid y en el resto de España se había convertido en una persona muy popular, porque se había corrido la voz y el cómic logró tanto éxito que su repercusión se exporto al lugar de origen, EEUU. Se buscó una novia, que por cierto, odiaba los cómics, se casaron y formaron una familia. Vivieron en un pisito de esos típicos madrileños que ahorran espacio, una vivienda funcional de unos cincuenta y cinco metros cuadrados con sus armarios empotrados y sus literas. Muy bonita y de obra nueva, eso sí. Concretamente en la zona de Argüelles. Así que para terminar, el Justiciero Redomado, ahora Roberto Gómez y su familia, vivieron felices hasta el final de sus días, un poco apretaditos de cinturón pues había cuatro bocas que alimentar, pero felices. El mismo no dejaba de preguntarse en ocasiones, si no sería una parodia de su propia persona. Pero luego desechaba esa idea, su psiquiatra le instaba a que pensara lo menos posible y se dedicara a visitar museos y ver películas en cinemascope. Cuando cierto día se vió reflejado en otro actor haciendo de él, lo cierto es que fue alucinante. Creo que se trataba, si no recuerdo mal, de Leonardo DiCaprio, un poco entrado en años.

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    Este Post Está Escrito Por:

    Marisa Doménech Castillo

    Soy la autora de este blog y bloguera desde 2014. Y fue un flechazo; casi por casualidad, porque fue trasteando por internet, cuando ví la posibilidad de crearme un sitio para escribir. Ahora, tras mucho trabajo de documentación en marketing digital, a mi nivel, claro, y también de búsqueda de información temática, he decidido iniciar mis pinitos como redactora de contenidos o freelance, como prefiráis, es decir, profesionalmente. Si bien, ya he colaborado con algún blog/web. En realidad soy activista política.BIO @NuevoItaca  E-MailEspero que vuestro paso por aquí sea lo más agradable posible para vosotros/as.
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