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Mostrando entradas de noviembre 12, 2018

MARISA DOMENECH

MARISA DOMENECH CASTILLO

UN SENTIMIENTO

UN SENTIMIENTO
Míralo, míralo, vedlo.  Con su corazón de símbolo totem, Con su moraleja para los estoicos y seculares rezos, con sus problemas y atrezos, formalismos aparte,  lo prefiero ¡Vedlo! ¡Admiradlo! No importan los Arciprestes de Hita,  los afligidos a pies juntillas... despechados... ¡No será amor! Dirían Santa Teresa de Jesús,  quizás un díscolo psicólogo  absolutamente heterodoxo. Porque el que quiere de verdad no muerde la manzana. Quien desea, vileza y llanto tendrá, más no encanto. Como demostraría Becquer defendiendo a ultranza a su musa, Julia Espín,  por muy depredadora de banalidades fuera. Si por los hados, aedos griegos y Homero dependiera,  el sentimiento quedaría enterrado  con violencia emocional y emotiva. Afrodita y su homónima Venus,  ni tan siquiera conocieron la razón.  Sus mitos y mitómanos súbditos clavan puyas y exhalan chanzas y chantajes. Son como los modernos de hoy. Y no hablo de sexo o no. Pero eso tampoco es verdadero. Con independencia de la líbido. Como demostraría Freud cuando …

ESCUELA FAKE

ESCUELA FAKE
Muere el viento,  muere el sauce y la amapola, del jardín botánico.  El pequeño faraón amante de las momias y los jeroglíficos se congela entre silbidos. Muere el ángel, la colusión del olvido. Muere el aire en su vahído,  muere el pez en la pecera, de colores coloridos, los soldaditos de plomo y la princesa madre; de una pena muy grande va muriendo. Por la espesura del bosque se le ve correr todos los días.  ¡Bendito Sol, bendita alegría! Corazon corrompido, pulmones sin guía,  asfixia. Ni el agua del estanque en cumplimiento del deseo, salva la brisa del atardecer macilento. Podrido. Y el amanecer perpetra un yacimiento. Al fondo, entre vegetación y árboles caídos. Un leñador se apercibe. De que un bulto es traído por dos perros negros de Satán. Que se lo comen a mordiscos. Sus fauces son la caverna. La tumba dantesca. Muere la inocencia y la niñez perversa. De unos cuantos descarriados llegaron estos lodos, el fango. Bajando del tren y al grito de: ¡Ya está, vámonos, gresca! se cruzan con la maestra, manchados …
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