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NO ES NO. TAXATIVO



Un no es taxativo.
No te di mis iris y caracolas de mar, ni mi sensualidad para pervertirlas,
no te di mi sangre, 
no te pedi comida a cambio de esclavitud,
no te permití mi serendipia existencial.
No te dí mi cuenta bancaria para que hicieses un default rojo,
no te di mi sangre roja para que la desparramaras en un riachuelo lleno de sapos verdes.
No te compré mis zapatos, 
ni mis abrazos, 
ni tus besos confabulados.
No te inferí en mi vasto conocimiento para que me limpiases las heridas,
no te dí mi conformato.
No te di a cambio de nada.
Ni mis verbos conjugados
ni mis versos solapados.
Ni mi anonimato, sigo siendo unipersonal y colectiva en mi práctica social, a pesar de tus zarpazos de yeti inexistente.
Soy libre porque no firmé un contrato indisoluble.
No hice que aprovecharas nuestros concordatos, 
ni los decretos consabidos,
no te pedí que me escolarizaras para desescolarizarme a los catorce
con una sonrisa cínica de glasé. O de papel couché.
No te supliqué el mejoral infantil, ni la ropa, ni los paseos en coche, ni los bienes gananciales.
No te obligué a que vilipendiaras mis sonrisas de renacuajo evolutivo.
Ni mi intelecto con el que consumieras píldoras vampíricas en un alarde de robo sacrílego de mi luz cognitiva traspapelada en góticas noches de lágrimas desgarradas.
No me opuse a tus golpes porque mucho habíamos andado.
El cansancio, oh, el cansancio, 
hace mella incluso  entre los olimpistas con medallas de oro.
Te dije no es no, en medio de mi fatiga crónica,
super macho, hiper masculino de barra, príncipe de los matones, machirulo de los cruentos de toda la vida. Dicho con todo el respeto de ser humano anómalo a tu especie. Especie que tiende al bien, por naturaleza y que tú suplantaste.
No te pedí seguridad social, ni tele, ni plato de sopa, ni tan siquiera el aire que respiro.
No esperé amabilidad a cambio de cobro revertido.
No te emplacé a que deslindaras mis campos, pero aquí estamos, luchando contra Eolo
que nos tira de los abrigos sintéticos en mañanas de pura Dana, donde me enseñas los dientes, sí, superlativo dandi del revés.
No te exigí amor, ni cariño, ni compasión, pero aquí estamos las que peleamos por la verdad y la superación, también por
delimitar geométricamente la cuadratura del círculo. Somos las que amamos la ciencia infusa pero también la materialista. 
Porque nos da la gana. Porque así es la vida. Llena de oportunidades y de veleidades, lo sabemos.
Y por eso gritamos, reivindicamos, nos organizamos y nos manifestamos.
No te dí cuerda para que apretaras vilmente mi cuello y me desmembraras entre dos brazos de 
armario empotrado de uno noventa.
No acepté tu educación, ni nuestros, mejor dicho, mis, hijos maltratados, y aquí estoy: cantando.
Desviando la atención como si fuera una veleta violeta de los vientos naufragada, 
en espera de que los Vientos Céfiros me transporten a una isla de paz,
ilustrada con muuuuuuucha gente como yo. Como nosotras.
Jamás te amenacé, intenté amortiguar tus golpes de mano. Y con un poco de mejor suerte, los de las piernas insufribles. El boxeo es lo que tiene.
Me sacrifiqué por temor y por condicionamiento reflejo y aspiré a la pura psicología funcional.
La de todos los días. 
No es taxativo pero una mala sentencia en manada puede trastocar una vida desestructurada.
No te perdoné cuando me tiraste por las escaleras y luego me llevaste gentilmente a que me curaran. 
No te dí mi apellido para que impusieras el tuyo sobre mi cogote y mi cabeza inteligentísima aplastando mi identidad.
No implementé tu dinero de billetera en mis estrategias y proyectos, lo utilicé para limpiarme el culo y escapar.
No soy una heroína, soy mujer trabajadora o parada por culpa de la reforma laboral, revolucionaria o poeta de los ancestros, soy libertina, adorable y concubina si me place, hago lo que quiero con 
mi cuerpo sibilino, que augura nuevas experiencias de crecimiento. A pesar de llevar minifalda en un callejón oscuro o transitando junto  a un parque desarrapado completado con farolas apagadas. Donde anidan las inquietudes y el terror hasta llegar a casa.
Las gasas y los apósitos los cubre la sanidad pública, tras las palizas de caramelo, o las amenazas delante de los niños traumatizados.
Jamás quise tu protección oportunista a carcajada limpia.
Tomé puré cuando me deshincaste dos dientes tras tu fiesta de resaca del sábado sabático.
No te dí lo que me pedías, me resarcí a escondidas,
con mirada gatuna y angelical a la vez, como pura dualidad que somos todos, me matriculé en la universidad, esperé a examinarme y a triunfar, atendiendo a la dialéctica materialista,
busqué un trabajo y estabilidad asociativa y raciocínica. Lógica y sensatez aplastante. 
Tal y como una hormiga aplasta sutil y elegantemente a un elefante podrido, como un David crecido frente al Goliat trajeado, de profesion ultrajador profesional encubierto.
Némesis estuvo siempre de mi lado, también los grandes clásicos de la literatura, 
los del barroco concertistas de cámara, los artistas de los movimientos y las vanguardias del 17, a pesar de que las revoluciones que sorprendieron y encolerizaron a las élites de los imperios del monopolio siguieron pagándote en doblones.
Pero no te dí más que alejamiento perpetuo
deseándote lo mejor, en la mayor equidistancia espacio-tiempo, en honor a mi karma, no fuera que se cangrenara. Lo hice con pulsera o por iniciativa particular.
No te pedí cárcel porque no pude pagar las costas, ni siquiera hubo testigos oculares. Mucho después, la justicia se hizo en estado práctico.
No me enfadé nunca, machimacho, papichulo exquisitamente educado de cara al exterior, transhumanoide de la fuerza bruta y la mentira,  porque apelaras a instancias superiores, ya que constituyes, constituís, una minoría residual entre tanta población de buena gente y excelentes hombres honrados y normalizados, pues mi abogada de 
oficio concertó visos de popularidad a mi casa y  a mis consignas. 
Taxativamente no acabé en la morgue o bajo proceso de sumario porque dios no lo quiso
y todas luchamos por lo mismo, atendiendo a los desvaríos de las circunstancias.
No te di mis iris y caracolas de mar para pervertirlas, vuelvo a reiterar en pos de mi persistencia vital,
no te di mi sangre, ni mis fluidos, ni mis vísceras, ni mis neuronas disecadas,
no te pedi comida a cambio de esclavitud,
no te permití mi serendipia existencial.
Mis órganos vitales irán directos a la donación de trasplantes, porque así lo considero cívicamente después de todo un estado de felicidad rutinario y sistémico, mi sangre a las transfrusiones médicas, al compás de los logros académicos y laborales, neofamiliares y psicosociales, por voluntad filantrópica e ideológica, entroncados con principios de buena fe, proletarios, de las masas gentiles y de ese viento  que surge para decir: seguimos luchando a contracorriente;
y me despierto cada día con pesadillas atroces, aun cuando logro no sucumbir al gélido y desaborido cementerio municipal.
Descenderá el dios Hares al submundo más heterogéneo de todos los inframundos y tu espíritu psicopático con él, para convertirte en una mota de polvo o en una gota transoceánica entre tanta inmensidad universal, con el fin de que mi simpático y parasimpático se relajen en un estanque de cisnes victoriosos y nenúfares correteando sobre la superficie pura y cristalina que refleja el verdadero yo;
así que bajarán las estadísticas en un futuro no demasiado lejano, descatalogando oficialmente,gracias a los porcentajes en su vacuidad cuantitiva, la suerte de tantas y tantas mujeres en los camposantos víctimas del sensacionalismo y el silencio catalizador frente a la tortura y la sinrazón,
suturarán los moratones y se convertirán en coloretes para la fiesta de la primavera mundial donde confluirán las fuentes del conocimiento y de la riqueza a favor de los justos, por su corazón y por sus hechos, malogrando a los demonios y sus parlamentarios y gerifaltes, ganando con ímpetu la batalla del sentimiento y la voluntad, reclamándonos la mitad del cielo y la otra mitad sosteniendo al mundo físico, 
siendo princesas, ELLAS, de los cambios sinérgicos. 
Las brujas y sus cenizas resurgirán mimetizadas en el recuerdo de aquello que no volverá a pasar, mientras contemplamos la muerte visceral y científica del capitalismo y con él sus correligionarios adoradores del Estado y del Patriarcado para los que trabajan, de momento.
Las leyes integrales contra la violencia machista cobrarán vida propia acompañadas de nuestras comparsas, títeres y teatros populares como los de la Barraca de Lorca, el maravilloso Circo del Sol o un nuevo Mester de Juglaría recostumizado a los tiempos que corren.
Así sea, cuando los frutos de la tierra renazcan y 
seamos hombres y mujeres sus fieles y dignos poseyentes.
Porque TODAS somos un NO ES NO. 
Amén. Namasté. Salud y Revolución.

Wim Mertens - Often a bird


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Este Post Está Escrito Por:

Marisa Doménech Castillo

Soy la autora de este blog y bloguera desde 2014. Y fue un flechazo; casi por casualidad, porque fue trasteando por internet, cuando ví la posibilidad de crearme un sitio para escribir. Ahora, tras mucho trabajo de documentación en marketing digital, a mi nivel, claro, y también de búsqueda de información temática, he decidido iniciar mis pinitos como redactora de contenidos o freelance, como prefiráis, es decir, profesionalmente. Si bien, ya he colaborado con algún blog/web. En realidad soy activista política.BIO @NuevoItaca  E-MailEspero que vuestro paso por aquí sea lo más agradable posible para vosotros/as.

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